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Traigo silencios enmarañados
de añares y vetustos recuerdos
Desmenuzando espacios
tibios, francos, muy atesorados…
Hasta escalofríos sufro
entrecerrando los ojos,
dejando pasar escenas hermosas…
infancia, colegio, la barra, años mozos…
Las primeras novias…
el primer beso, ese “calor avieso”
No había como encontrar el rumbo,
solo error y aprendizaje…
El barrio de mi desconcierto
atrapó tantas emociones
que no alcanza a sintonizar
este presente con esos dulces ayeres
Sigo procesando este universo,
deshojando en cada verso el pulso,
en la vida trascurrida, las compañías,
las esquinas, y trasnochadas atrevidas…
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