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Divisé tu figura entre penumbras
Te canté una canción a capella
Te acercaste y chocaste mi palma
Aprobando mi gesto, de súper estrella
Me invitaste a tu mesa enseguida
Compartimos la charla y el vino
Tantas cosas que vienen de lejos
Amores , canciones,
Guitarra y camino
El rocío de la madrugada
Empapó nuestros cuerpos insomnes
Me colgué de tu brazo y marchamos
Solitarios y alegres, como entonces...
Al llegar a la puerta de casa
la tormenta, furiosa, arreciaba
Te invité a quedarte esa noche
No podía dejar te mojaras.
Un café, una bebida caliente
El sillón y una manta abrigada.
Aún así no pude evitar
Tu fiebre de la madrugada.
La guardia de una clínica helada
Nos volvió a la realidad sin escalas.
Vos y yo, dos sexagenarios
Queriendo reeditar
locuras trasnochadas.
MARIA
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