¿Olvidar o Perdonar? (2)

Publicado por
@OLDBOY06

05/02/2007#N13820

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Este escrito en realidad lo había empezado a desarrollar al final del tema “¿OLVIDAR O PERDONAR?”, pero quedó muy abajo y, teniendo en cuenta que me llevó cierto tiempo escribirlo, me pareció interesante colocarlo como tema nuevo.

Creo que es muy importante pues analiza de qué opciones de comportamiento disponemos al relacionarnos con los demás, ante las agresiones, ante la vida social, entre los componentes de una pareja o de un grupo, en la amistad, los negocios. Incluso, porqué no, ¿cómo nos manejamos en este sitio? ¿Qué significa hacer lo que es justo? ¿Debemos ayudar a un desconocido en apuros? ¿Cómo tratar a un enemigo? ¿Debemos aprovecharnos de alguien que nos trata amablemente? ¿Hay que pagar con la misma moneda cuando somos agraviados por un amigo o auxiliados por un enemigo, o acaso el conjunto de la conducta pasada supera cualquier desviación reciente de la norma?

Perdonar, olvidar. Opciones que debemos elegir en la convivencia, en la lucha cotidiana, en el Amor, también; ...en las relaciones con nuestros semejantes, en general.

Es un tema muy interesante y rico. Y en verdad también tan antiguo como la humanidad, quizá incluso anterior...

Las reacciones frente a la ofensa o la agresión, las posibles respuestas, se pueden reducir a una media docena de Reglas, que definen prácticamente todas las opciones posibles.


La Regla de Oro dice que “hagas a todos (incluso a quienes te agreden) lo mismo que quieras que te hagan a ti”.
Casi nadie la aplica. Incluso cuando se le preguntó a Confucio sobre esta regla (ya conocida mucho antes de Jesús), respondió con la siguiente pregunta: “si se paga el mal con el bien, ¿con qué se pagará el mal?” Además, el poner la otra mejilla ¿no es garantía de un mayor sufrimiento frente a un adversario desalmado?

La Regla de Plata es diferente, dice: “No hagas a los demás lo que no quieras que te hagan a ti”. Gandhi y Luther King, quienes pidieron a los pueblos oprimidos que no devolvieran violencia por violencia, pero que tampoco se mostrasen sumisos y obedientes. Si bien tuvo resultados concretos en las gestas de ambos, a Mandela, por ejemplo, al intentar aplicarla en Sudáfrica se le evidenció que la insumisión no violenta de nada valía frente al Partido Nacionalista blanco en el poder. De manera que, en 1961, Nelson Mandela y los suyos formaron el Umjunto we Sizwe (Lanza de la Nación), ala militar del CNA, sobre la base absolutamente antigandhiana de que lo único que los blancos entienden es la fuerza.

La Regla de Bronce postula: “Paga el bien con bien, pero el mal con justicia”, eso decía Confucio. O “Haz a los demás lo que ellos te hagan”. Es la Ley del Talión: “ojo por ojo y diente por diente”, más “un bien merece otro”. Es la norma familiar en la conducta verdaderamente humana (e incluso del chimpancé).

La Regla de Hierro indica: “Haz a los demás lo que te plazca, antes de que ellos te lo hagan a ti”. Y también se formula como “quien tiene el oro establece las reglas”, subrayando no sólo una desviación de la regla de oro, sino su desdén por ésta. Es la máxima secreta de muchos, si es que consiguen aplicarla, y constantemente el precepto tácito de los poderosos y de quienes deciden conservar sus privilegios a toda costa.

Finalmente, cabe mencionar otras dos reglas, muy comunes y que explican muchas cosas.

Una es “trata de ganarte el favor de los que están por encima de ti y abusa de los que tienes debajo”. Éste es el lema de los matones y la norma en muchas sociedades de primates no humanos. De hecho es aplicar la Regla de Oro para los superiores y la Regla de Hierro para los inferiores. Como no existe ninguna aleación conocida de oro y hierro, se podría llamar la Regla de Hojalata por su flexibilidad...

La otra Regla corriente es “privilegia en todo a tus parientes próximos o grupo de pertenencia y haz lo que te plazca con los demás”. Esta regla, conocida como Nepotismo, es llamada por los evolucionistas “selección de parentesco”. También es la base de las organizaciones mafiosas, y el origen de muchas formas de opresión y discriminación.

La Regla de Bronce parece demasiado inexorable por la cadena interminable de vendettas que generaría. La de Hierro promueve la ventaja de unos pocos, implacables y poderosos, contra los intereses de todos los demás. Las Reglas de Oro y de Plata parecen condescendientes en exceso y fracasan de manera sistemática a la hora de castigar la crueldad y la explotación. Confían en inducir a las gentes a abandonar el mal por el bien, mostrando que es posible la cordialidad.
Sin embargo, hay sociópatas a quienes importan poco los sentimientos de los demás, y es difícil imaginar a un Hitler o a un Bush avergonzados hasta redimirse por el buen ejemplo, o, sin ir más lejos, a muchas personas con las que nos cruzamos cotidianamente.


¿Existe entonces una Regla más o menos universal que se pueda aplicar en la vida cotidiana? ¿Existe una entre la de Oro y la de Plata por un lado y las de Bronce, Hierro y Hojalata por el otro, que funcione mejor que cualquiera de éstas por sí sola?

Yo pienso que sí. Y en un próximo posteo voy a tratar de explicar cuál es y cómo se llegó a determinarla.

Un saludo

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