MI VIDA SIN GAS

Escrito x @SILVIYU

11/03/2016 | #N58612
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MI VIDA SIN GAS 

     Hace tiempo que me viene interesando el tema del cuidado del medio ambiente.  Es que algo tenemos que hacer antes de que nos quedemos sin planeta.

     Cada uno con lo poco o mucho que pueda aportar. Llevando nuestras bolsas al supermercado, cuidando el agua,  evitando imprimir en papel cuando esto sea posible.

    - ¿Por qué no empezar con mi tarjeta de crédito?- Me dije a mi misma.

     El último resumen me llega por correo. Presto atención al párrafo que dice: “Suscríbase al e-resumen y recíbalo en su e-mail. A la izquierda aparecen dos dibujitos muy simpáticos. Uno dice SIMPLE. El otro, ECOLÓGICO.

-Manos a la obra- Pensé.

 Aprovechando que tengo que ir al banco por otro trámite, pido en Atención al cliente que el resumen llegue a mi casilla de correo.

Ya estoy haciendo mi pequeño aporte al planeta.

 Listo.

 Así de fácil.

O al menos eso creía.

 

Otro tema importante es la clasificación de la basura. En mi casa ya puse los dos cestos. Uno para restos de comida y objetos sucios, y el otro para reciclables. En la próxima reunión de consorcio voy a proponer que se haga en todo el edificio.

 

     Un sábado a la mañana voy al supermercado. Con mis bolsas y mi carrito.

Obvio. No podría ser de otra manera.

      Vuelvo a casa, acomodo las cosas y me empiezo a preparar para salir. Al mediodía me encuentro a comer con amigos. El motivo de esta reunión es que queremos compartir unos días de vacaciones. Vamos a planificar algo.

     Cuando falta un rato para irme, toca el portero eléctrico el vecino de abajo. Me pregunta si puede subir con el plomero. Él tenía una pérdida importante en el techo de su baño, Y debían realizar una medición en mi departamento, que no demoraría más de quince minutos, para ver si había algún caño roto.

Luego de un rato de trabajo, el plomero me confirma que hay una perdida.

Van a tener que romper el piso y cambiar el caño. Y como la cerámica es de obra y ya no se consigue, tendrán que reemplazarla toda por otra nueva. Entre plomería y albañilería esto les llevará quince días aproximadamente.

 

     Fui a almorzar a la parrilla. Aunque el apetito ya se me había quitado. Por el momento no me iba a sumar a las vacaciones. Primero tenía que resolver los problemas del departamento. Quería solucionar todo lo antes posible.

     Nos pusimos de acuerdo con los horarios y se inicio la tarea.  Si bien los albañiles trabajaron en forma muy prolija, inevitablemente la casa era un desastre. Era como estar viviendo en una obra en construcción.

     Cuando todo se termino, me sentí aliviada. Por fin, mi casa, y mi vida volvían a la normalidad…..

Aunque mucho no iba a durar....

Pasaron algunos días. Una mañana me estoy preparando el desayuno.

Saco pan del freezer  y prendo la hornalla  para hacer las tostadas. Al rato observo que el pan sigue congelado, y la hornalla está apagada.

Intento, sin éxito, prenderla  nuevamente. Entonces cerré la llave de paso, y baje a averiguar qué había pasado.

   -Cortaron el gas- me confirma la encargada. Y va para largo.

     Esa misma semana, convocaron en el edificio a una asamblea extraordinaria. Había muchos temas por resolver, entre ellos, la reubicación de la planta reguladora de gas. A su vez, cada departamento debería hacer las rejillas de ventilación en cocina y lavadero.

 ¡¿Otra vez la mugre?! -Al menos tuvimos suerte y nos cortaron el gas en verano. Cuando llegue el otoño, o a mas tardar principios del invierno este tema estará resuelto- pensábamos ingenuamente los vecinos.

 

     Los gasistas empezaron a trabajar. Ya pasó el primer mes. Pongo una calabaza a cocinar en el hornito eléctrico. Mientras tanto, voy preparando algunos pagos que tengo que hacer al otro día: expensas, cable, tarjeta de crédito. El resumen ya no llega por correo. Pero tampoco me llegó por mail. Es raro. Tendré que averiguar qué es lo que pasó

     La información que necesito no me llega a mi correo. Tengo que ingresar a la página web del banco, generando previamente una Clave, Usuario, y Clave digital en cualquier cajero. Pensé que en uno pocos minutos lo haría. Pero no. Cuando genero la clave, el sistema lo rechaza porque hay dos números consecutivos. Lo hago nuevamente. Para el usuario elijo un nombre con cinco letras. También me lo rechaza porque tiene que ser un mínimo de seis. Agrego una letra. Finalmente llego a la clave digital. Ahí el sistema se puso más caprichoso todavía. Tenía que armarla con letras y números. Los números no podían ser consecutivos, y unas cuantas exigencias más. Finalmente, y con paciencia, obtuve la confirmación del alta de Clave.

     El invierno se está acercando. Ahora la demanda de electricidad  es mucho mayor que años anteriores. Calefón eléctrico, acondicionador de aire frio-calor .El edificio no está preparado para este nivel de consumo. Estamos pidiendo presupuesto para realizar un recableado. Mientras tanto, tengo que usar los electrodomésticos de tal forma que no supere los 15 amperes.

     Entonces, me levanto a la mañana. Pongo a calentar el agua para el desayuno en la pava eléctrica. Una vez que corta, prendo el calefón eléctrico, que tarda media hora en calentar el agua. Cuando el agua está caliente, apago el calefón, prendo el acondicionador de aire, y ya me puedo duchar.

Después, para usar el secador de pelo, apago el acondicionador de aire, y así sucesivamente.

     A la noche, cuando llego a casa, tengo frio y quiero prender el aire. Pero también quiero hacerme un caldo antes de cenar. Entonces, con la campera puesta pongo a calentar el agua cuando el agua está caliente pongo la comida en el hornito que cuando lo apago recién ahí prendo el aire ¡¡Ay como te extraño loza radiante de mi vida!!

 

     Ya pasaron algunos meses. Seguimos sin gas en todo el edificio. Vinieron varias inspecciones, pero siempre había algo por corregir.

     Un día llego a casa, y escucho el siguiente mensaje en el  contestador: “Sr cliente, nos comunicamos desde Metrogas para informarle que su ultima factura se encuentra pendiente. Deberá regularizar su situación de lunes a viernes de 9 a 15 hs en cualquiera de nuestras oficinas comerciales, y bla bla bla.

     Llamo a Metrogas. Me atiende el simpático disquito. Para cambio de titularidad marque 1, para pago con tarjeta de crédito marque 2, y bla bla bla, hasta que logro que me atienda un ser humano. Le explico que ya tengo un número de reclamo por el cual estoy exenta de pagar la factura hasta que no se restablezca el servicio. – Su número de reclamo es correcto- me confirma el humano. -Desestime el llamado.-

     Una vez solucionado esto, no tengo mejor idea que mirar los mails. El banco me informa que la clave, el usuario, y la clave digital, deben modificarse cada noventa días. - ¿Se puede saber quien me mando suscribirme al e-resumen, que jamás me llegó por e-mail? - pensé, fastidiada con tanto contratiempo. -¡¡Yo y mi ecología!! ¡Tanto lio por un sobre que me llega por correo! ¡Qué le hace al planeta un papel más todos los meses! Otra vez tengo que satisfacer las exigencias de este sistema caprichoso. Mañana me ocupo.

     Falta poco para el verano. Ya está empezando a hacer calor. Estoy contenta. No me gusta el frio, y ahora se va a notar menos la falta de gas.

     Me llega una carta. Un aviso de facturas impagas. “Es muy importante que responda a este aviso, dado que, de no ser así, nos vemos obligados a suspender el servicio de gas”.

     No sé si volver a llamar, o hacerla papel picado. 

     Todavía falta un rato para la hora de cenar. Tengo una tarta en el freezer. Entonces prendo la computadora, miro los mails, y aprovecho para controlar el último resumen de la tarjeta.

      Ingreso los datos que me piden. No puedo acceder al resumen. “Usuario invalido”, “clave incorrecta” es lo que me responde el sistema. Estoy segura de haber ingresado los datos correctamente, es más, tengo todo anotado en un papel, ya que es imposible memorizar tantos números y letras.

      Pruebo una vez más. Entonces me aparece: “su clave ha sido inhabilitada por reiterados intentos de ingreso erróneo”.

-Demasiado por hoy- pensé. Mejor me voy a comer.

 Me levanto para ir a la cocina y sacar la tarta del freezer. En ese instante se corta la luz. -¿Y ahora? ¿Cómo caliento esto? Sin luz. Sin gas. ¿Alguien habrá inventado el hornito a pila?-

     Abrí una lata de choclo. Y esa fue mi cena. Me fui a dormir temprano. Al otro día me levanté bastante malhumorada. ¡No podía prepararme ni un café con leche!

     Bajé por las escaleras, alumbrándome con una linterna porque la luz de emergencia del pasillo ya no andaba. Pasé por el quiosco y me compré un capuchino.

     A las 10 en punto estaba en el banco. Voy hacia “Atención al cliente”

-Necesito el resumen de mi tarjeta-

 - ¡¡¡ EN PAPEL!!!-

 


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