Una decisión complicada - final

Escrito x @EMILEO_JORGE

20/10/2017 | #N64635
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Capítulo 4 - La decisión de Juan


Se levantó sintiéndose muy descansado. Se hizo unas tostadas con manteca mientras preparaba el mate y se sentó en su sillón disfrutando del desayuno mientras esperaba la llegada de Arak.

En un momento le pareció no estar solo en el cuarto, miró para la cocina y lo vio a Arak sentado en una silla, mirándolo a su vez.

- “¿Y el resplandor? ¿Y las nubes de burbujas?” - dijo Juan sorprendido.

- “Si son necesarias, las hago y floto en forma etérea. Pero sólo las use la primera vez para que me prestes atención. Los hombres no escuchan igual las verdades de cualquiera. Ustedes le dan una importancia enorme a lo que dice una figura que aparece en TV o a la letra escrita de un diario o a alguien con una alta posición en el gobierno o en las finanzas o en lo que sea. O a alguien que denota un poder asombroso o poderoso. Por más que diga las pavadas de mayor calibre que se puedan escuchar.

Disculpá si usé ese truco barato, pero necesitaba que me escuches y me creas. No estoy muy seguro que, si entro por tu puerta, tocando el timbre y esperando que me abras vos hubieras creído lo que te dije la otra vez. Me hubiera costado mucho tiempo y muchas demostraciones convencerte. Ahora ya no hace falta. Me dejás probar un mate?”

- “Como no. Un mate no se le niega a nadie.” Y le acercó un amargo a Arak. “Y sobre tu aparición, tengo que darte la razón. Lo mas seguro es que no te hubiera prestado la misma atención. Para nada”

- “¿Y? ¿Llegaste a alguna conclusión?”

- “Si. Me costó mucho.

- “Me imagino. ¿Sabés? No intenté leerte la mente en todos estos meses, no lo estoy haciendo ahora. Primero para no influirte. Sólo escuché tus pedidos y respondí a tus preguntas. Pero nada más. Estoy absolutamente intrigado de cual es tu decisión”

- “Bueno, mirá, no es en realidad tan difícil. Pero recién la ví al final y gracias a un hecho de la realidad que me mostró la punta del ovillo para encontrar la respuesta.”

- “No des más vueltas y decime a que conclusión llegaste”

- “Tiempo. Lo que decidí que hace falta es tiempo.”



Capítulo 5 - La razones de una decisión



- “¿Tiempo? ¿Tiempo de qué? O ¿tiempo para qué?”

- “Tiempo para corregir errores. Corregir errores es una costumbre de la humanidad”

- “Me agarraste por sorpresa. No esperaba esa respuesta y no la entiendo. Pero te escucho atentamente.”

- “Mira Arak. La humanidad se abrió camino en la vida dificultosamente. No sé como habrá sido la evolución de otras especies, pero el hombre tuvo que avanzar hasta ahora en medio de serias complicaciones.

Empezó por dejar la seguridad de los árboles para caminar en una tierra poblada de criaturas salvajes, depredadoras y muy bien armadas para la pelea. El hombre no tenía garras ni dientes temibles como el tigre, el león, el oso, el cocodrilo. No tenía la habilidad y rapidez del guepardo, del lemur, del avestruz. No volaba para alejarse del peligro como las aves. No tenía el tamaño que impone respeto del mamut. No tenía el veneno de la serpiente, el alacrán o la araña.

Para peor tenía la cría más lenta en sobrevivir por su cuenta. Un tigre, una hiena, un caballo, una jirafa, al año se valen por si solas. Un cocodrilo, un avestruz, un elefante también. El hombre necesitaba doce años para lograr malamente su propio sustento. Y vivía un promedio de no más de treinta años.

Y con todos esos pesados inconvenientes a su espalda, consiguió dejar de ser presa para ser cazador. Dejar de ser nómade para establecerse, pudiendo defender su lugar, su territorio. Pudiendo imponer su dominio, el cual terminó extendiendo a todo el mundo y haciéndose la especie dominante.

No dejó de pelear nunca. Primero contra la propia naturaleza, atado a la obligación de conseguir el alimento diario, de abrigarse, de guarecerse, después contra el resto de las especies y después entre los hombres, para terminar zanjando en batallas la decisión de cual era la mejor manera de labrar el futuro.

Y en medio de estas batallas, nunca dejó de luchar, de progresar, de mejorar. Consiguió dominar las crecientes, aprender los cambios de los ríos y floreció la agricultura. Forjó herramientas como la matemática, el álgebra, la geometría, el lenguaje, la física, etc. para poder ir avanzando en su evolución.

Y su evolución fue cada vez más rápida. Después de tardar decenas de miles de años para dejar la barbarie, otras decenas de miles para dejar las cuevas y el nomadismo, sólo invirtió tres mil para crear las primeras ciudades importantes. Otros dos mil para forjar imperios con caminos, con acueductos, con capacidad para alimentar a sus habitantes. Otros mil para inventar la imprenta. Otros quinientos para descubrir el resto del mundo, desarrollar el comercio. Otros trescientos para forjar una industria que pueda vestir, alimentar y dar guarida a toda la humanidad, Otros ciento cincuenta para inventar los antibióticos, viajar al espacio. Otros cincuenta para lograr una expectativa de vida de cerca de ochenta años, crear la cibernética y acabar con las hambrunas.

Y todo lo hizo en el marco de vaivenes brutales, de idas y vueltas, de avances y retrocesos. También cometió y subsanó errores. Masacró pueblos enteros. Forjó el esclavismo que luego abolió. Dio poder omnímodo a otros hombres para después lograr la democracia (aún endeble, incompleta, hasta en muchos aspectos falsa) que hoy practica. Se sometió ante dictadores brutales y peleó por sus libertades. Oprimió a la mujer para después permitirle un lugar cada vez más parejo con el hombre en la vida.

Si mirás un mapa del mundo de hace no mucho, apenas 220 años, todo estaba dominado por monarquías y tiranías, la mayor parte sangrientas y despóticas. Hace apenas cincuenta años la discriminación por raza, por color de piel o por género eran todavía brutales.

Pero ese evolucionar tan rápido es mayor del que tiene la capacidad humana para corregir sus desaciertos. La pregunta es ¿si hasta ahora pudo, podrá también ahora enmendar sus errores?

Por eso, Arak, te pido tiempo”.-

- “Bueno, no sé. Mirado desde ese ángulo, tu opinión posee fundamento. Pero tengo una duda. ¿Cuál fue ese hecho que te marcó este camino?

“Ví una marcha exigiendo el castigo a un crimen perpetrado, según entendí, por un policía, una marcha contra el gatillo fácil. Y recordé que el día anterior había leído de una marcha por los policías caídos en acción, pidiendo mano dura. Y eso me llevó a pensar que la humanidad se mueve por miles de caminos diferentes.

La humanidad no es compacta. Hay gente que pelea por su dignidad. Otra por más igualdad o mejor justicia. Otra que pelea por mantener todo tal como está. Unos que se esfuerzan por impulsar el progreso. Muchos que quieren que nada cambie. Gente que desarrolla la ciencia. Otros que quieren frenar la ciencia si se opone a sus creencias.

Contradictorios, enfrentados. La humanidad no es compacta. Es un hervidero de opiniones, de posiciones, de ideas, de pensamientos y también de actos, de acciones, de hechos, de peleas por un ideal, de defensa de los privilegios conseguidos. Es la acción de millones de personas peleando por sus intereses propios que van haciendo, a los tumbos, en desorden, un camino común.

Y hasta ahora, a la larga, siempre prevaleció el camino del progreso y la mejora de vida. Mas allá de errores brutales, mas allá de masacres por las armas o por el hambre. Mas allá de la desigualdad y de los sectores rezagados. Costando vidas, sufrimiento, barbaries, es cierto. Pero a los golpes, se avanzó.

Muchas veces vemos todo negro y creemos que nunca tendrá solución. Durante el nazismo, durante alguna dictadura, en medio de una recesión. Pero eso es normal en una criatura tan frágil y finita como el ser humano individual. Pero la humanidad tiene otros tiempos y otra dimensión. Y vos me estás pidiendo una salida para la humanidad”

- “Es coherente y razonable, pero tiempo…. ¿cuanto tiempo?”

- “Yo no sé Arak. Vos ves todo mas objetivamente. Pero si hay que pedir, te diría quinientos años”

- “Bien. Voy a elevar tu pedido. Yo no vengo mas, de modo que me despido”

- “¿Y cómo voy a saber la decisión?

- “No la vas a saber. ¿De qué te serviría?”

- “¿Pero….todo queda así?

- “¡Ah, no! Perdoná.

Y con un gesto, llenó la pieza de humo. Humo pesado y con fuerte olor. Un humo que empezó a hacerle picar los ojos. Quiso levantarse del sillón y se le cayó el libro que tenía en el regazo. Lo levantó y miró sorprendido el título “Discusiones sobre epistemología entre Moreno y Piaget”. Ese libro lo había leído hacía meses.

Un fuerte olor lo llevó hasta la cocina. De una olla salía una espesa humareda. Se acercó y vio dentro dos huevos recocidos y quemándose. Apagó el fuego. Con el repasador llevó la olla a la canilla y la llenó de agua. La dejó y miró a su alrededor.

Estaba en su departamento, en la misma escena donde lo encontró Arak….o sólo se había dormido? ¿Todo había sido simplemente un sueño?....

-“¡Vaya que sueñito...!!!!!!!!!! dijo sonriendo.

Fue a tirar los huevos quemados a la basura, abrió la tapa del tacho y los huevos y la tapa se le cayeron de la mano. En la basura asomaba el cartón de un envoltorio de pizza de Los Inmortales….

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