Cargado x @MIRY_SOL

28/07/2019 | #N70156
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Cuando le preguntaron a un cacique quiénes eran capaces de sostener y poner en práctica los valores de las culturas originarias en esta América de hoy, tantas veces colonizada, y desarraigada, el cacique respondió que - todos - eran capaces. "Porque indio, respondió, no se nace".

Pensando así, lejos de traicionar su causa o de mancillarla, aquel hombre la hizo grande, nueva. Y quizás, sagrada. Ser indio, en su concepción y en la de muchos otros, no es una impronta racial, un rostro, una estirpe. Ni siquiera una lengua, o una religión. Ser indio es ser guerrero por la causa de la diversidad, de la no propiedad de la tierra, y del derecho de los pueblos a mantener vivo su propio corazón.

Hay, claro, una forma biológica de ser mujer. Hay unos cromosomas que nos identifican. Pero quizás se pueda decir, cerca del pensamiento del cacique americano, que hay una forma ideológica de serlo. Que el Ser Femenino detenta una tremenda potencia simbólica, y que su lucha trasciende, por mucho, lo estrictamente genérico.

En este sentido, creo que la batalla de la mujer por devenir individuo social pleno se cuenta entre esas causas nunca ganadas por completo, nunca perdidas por completo. Causas cuyo inicio no está registrado de un modo categórico. Y cuya meta..., siempre está en el horizonte.

Pero muy especialmente, creo que la causa de la mujer se cuenta entre aquellas que son capaces de incluir y abrazar mucho más que a sus "soldados naturales" o a sus "víctimas genéricas".

Cuando digo esto no lo hago desde la vehemencia del deseo, tampoco desde el discurso meloso y, en todo sentido, anodino, que nos puso, y aún nos pone, en la categoría de "objetos". O en el mejor de los casos, en la categoría de "roles". El discurso que antes nos atiborraba de interjecciones, signos de admiración y nos decía: ¡Oh, mujer...! ¡Oh madre...! ¡Oh, amada...! El mismo discurso que ahora, en registro moderno, nos grita: ¡Porque vos lo vales!

 

Este congreso, o cualquiera de su especie, puede definirse como una reunión política de género que se propone desarrollar y promover la conciencia del grupo, y transformar la realidad desde el pensamiento y la praxis. Y sin embargo, la causa de la mujer rebasa su género.

No se trata de desconocer la importancia efectiva de sectorizar y especializar la acción social y política: por los niños, por las mujeres, por los ancianos, por el medio ambiente.

Se trata de incorporar a la especificidad genérica, la complejidad de la sociedad humana en su conjunto. Íncorporar las variables culturales y de clase. Se trata no solo de enmendar o resarcir daños parciales sino de interpelar y enfrentar a la organización social y económica que los hace posibles, se trata de transformar cualquier sistema que, para mantenerse en pie, requiera del sometimiento del prójimo.

Digamos... Un especialista en el dedo meñique está obligado a conocer la complejidad del organismo, si quiere ser bueno en lo suyo. No puede haber dedo meñique sano en un cadáver.

En lugares como estos, podemos y debemos proponer lo que entendemos por "mujer". Los valores, los anhelos, aquello que elegimos como distintivo. Y que se va apartando de ciertas fórmulas de encasillamiento para transformarse en un Símbolo de mayor alcance universal.

Liliana Bodoc
2007-10-11


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