Cuarentena en soledad: estrategias para sobrellevarla


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Cuarentena en soledad: estrategias para sobrellevarla

 21 marzo, 2020                              Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Valeria Sabater

 

Pasar la cuarentena solos en casa no es fácil. Es importante disponer de unas adecuadas estrategias para sobrellevar este tiempo de la mejor manera, cuidando sobre todo de que nuestra mente, actúe siempre como nuestra mejor aliada.

Son muchas las personas que afrontan la cuarentena en soledad. Las circunstancias actuales han llegado de manera imprevista y casi sin darnos cuenta, el COVID-19 ha congelado nuestras vidas, nuestras rutinas y quehaceres.

Hacerlo en compañía, en familia o en pareja hace más liviano el confinamiento al contar con estímulos, con los lazos del afecto cotidiano y el apoyo que tanto reconforta.

En otras situaciones, nos podemos ver obligados a afrontar este periodo de incerteza en el silencio de nuestra casa. Bien porque es así como vivimos la mayor parte del tiempo, bien porque las obligaciones laborales así nos lo obligan o bien, porque somos una persona de edad avanzada.

En cualquiera de estos casos, la situación cambia bastante y podemos ser más sensibles a factores como la ansiedad, el estrés y el peso del aislamiento.

Las emociones y la propia mente pueden actuar en estos contextos como auténticos debilitadores. Es más, podríamos decir aquello de que todo se soluciona teniendo una conexión a Internet.

Las videollamadas, los mensajes continuados y la interacción con las redes sociales ayudan. Es más, sabemos incluso que nuestros mayores también van adquiriendo destrezas en este tipo de comunicación.

En efecto, la tecnología ayuda y mucho. Sin embargo, tengámoslo claro: no es bastante. Falta la presencia física, falta la compañía que llena y que da sentido a ese devenir de horas que tiene el día. ¿Qué podemos hacer en estas circunstancias? 

Cuarentena en soledad: rutinas (anclas) y propósitos (velas)

El afrontamiento de una cuarentena en soledad es un fenómeno poco estudiado. Tenemos datos, eso sí, de confinamientos colectivos como el que nos detallan en un estudio muy reciente de The Lancet del King’s College London. En él se analizaron experiencias semejantes como las que vivieron varias ciudades de Canadá en el 2003 como efecto del otro coronavirus, el SARS.

En este caso, pudo verse que sobre los 10 días, la población ya experimentaba sentimientos de estrés, mayor miedo a la infección, frustración, aburrimiento, angustia por la falta de suministro y temor a perder definitivamente el trabajo. Todos estos análisis se basaron en unidades familiares. No disponemos por tanto de datos sobre qué efectos puede tener un confinamiento en soledad.

No obstante, podría tener las mismas consecuencias que pasar varias horas en un tanque de aislamiento sensorial. No ver ni tener contacto con nadie afecta de manera seria a nuestro cerebro. El efecto, claro está, sería mucho más duro si no tuviéramos a nuestro alcance la tecnología y nuestros móviles para tener cerca a quienes están lejos.

La cuarentena en soledad necesita por tanto de dos elementos muy concretos para afrontarse de manera adecuada. Son los siguientes.

Anclas para aferrarme a la realidad inmediata

Cuando una persona pasa horas, días y semanas en soledad puede sufrir un efecto muy concreto: la disociación. Es un fallo del cerebro muy habitual cuando se sufre ansiedad. Consiste básicamente en empezar a tener la sensación de que lo que está ocurriendo no es real.

Uno ya no se siente conectado con su cuerpo, se mira al espejo y experimenta apatía, desconexión con esa persona que ahí se refleja. La realidad se vuelve más lenta y todo parece dejar de tener significado.

Este fenómeno entra dentro de un espectro, es decir, hay quien lo sufre de manera leve y otros de forma extrema. Es necesario darle anclas a la mente para que no se escape, para que no divague y se aferre al aquí ahora.

  • En estas situaciones son importantes las rutinas. Debemos mantener un horario donde se distribuyan tiempos para el trabajo o algún tipo de tarea o responsabilidad, momentos para el ocio, para el descanso y también para el ejercicio físico.
  • Tener algo que hacer ayuda y reconforta. Para afrontar la cuarentena en soledad es ideal disponer de alguna tarea que nos ocupe cierto tiempo cada día, como puede ser apuntarse a algún curso online.
  • En esa necesidad por tener anclas y cosas que nos focalicen en el momento presente es prioritario el contacto frecuente con los nuestros.
  • Durante las llamadas o videollamadas es muy adecuado recordar instantes felices compartidos, anécdotas divertidas, hechos que nos generen emociones positivas. De ese modo, la mente se reconforta y recibe grandes dosis de serotonina para centrarse en lo que es importante.

Velas para tener presente mis metas para el futuro, mis ilusiones para el día de mañana

Para afrontar la cuarentena en soledad nuestro cerebro necesita algo más que rutinas. Necesita también algo que va más allá de los mensajes de cariño, de esos encuentros con nuestros seres queridos en la pantalla del ordenador.

Cuando damos por finalizada una llamada o cerramos el móvil, el vacío sigue presente en muchos casos. Y la mente puede sufrir, las emociones pueden desbordarse.

En esos momentos, hay que recordar nuestros propósitos vitales y las metas que tenemos para el futuro. El COVID-19 pasará. El número de infectados se reducirá y la situación será más manejable.

Todos nos desperezaremos del encierro de nuestros hogares y el mundo se pondrá en marcha nuevamente. Nuestros sueños seguirán esperándonos, nuestras metas deben darnos motivación, esperanza y confianza.

Hay que abrir las velas de la mente y mirar de vez en cuando al horizonte y no solo al frío cristal de la ventana. Alcemos un poco más el rostro y recordemos nuestros propósitos. La vida ahora está en pausa pero no tardará en llevarnos nuevamente de la mano para que alcancemos nuestros deseos. Todo pasará. 

Mientras tanto, no descuidemos al colectivo más vulnerable: nuestros mayores.


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