LA PARABOLA DE LOS CISNES DE LOUISE GLUCK


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Cargado x @CECILYA

16/10/2020 | #N73907
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Participo de un taller literario que me gratifica en esta situación, y hoy se leyó este poema que me pareció muy bello obvio como toda lectura poética la interpretación queda en quien lo lea, De paso es muy importante decir, que la autora es estadounidense, ganadora del Premio Nobel de literatura 2020 ha producido 11 libros y actualmente es profesora en la Universidad de Yale. En su vida le tocó atravesar situaciones difíciles que se pueden comprender cuando se avanza en la lectura.

La Parábola de los Cisnes

En un pequeño lago
perdido en el mundo, dos
cisnes vivían. Como todos los cisnes,
pasaban ochenta por ciento del día estudiándose
a sí mismos en el agua atenta y
veinte por ciento asistiendo a su amado. Así,
su fama de amantes radica
principalmente en el narcisismo, que deja
tan poco tiempo libre para
salidas más plenas. Pero
el destino tenía otros planes: después de diez años, dieron
con aguas pantanosas;  cualquiera que fuera la basura, se
ciñó al plumaje del macho, que se volvió
instantáneamente gris; al mismo tiempo,
se reveló el verdadero propósito
del diseño flexible de su cuello. Tanta
acción en el lago plano, ¡tanto
él ha perdido! Más tarde o más temprano en una larga
vida juntos, toda pareja  se encuentra
en una emergencia como ésta, algún
drama que resulta
en daño. Ésto
ocurre por una razón: testear
el amor y demandar
expresión fresca de sus términos complejos.
Así se puso de manifiesto que el macho y la hembra
volaron bajo diferentes banderas: mientras
el macho creyó que el amor
era lo que él sentía en su corazón
la hembra creyó
que el amor era lo que uno hacía. Pero ésta no es
una pequeña historia sobre la corrupción
intrínseca del macho, usando como evidencia la ruin
definición de pureza del cisne. Es
una historia de astucia e inocencia. Por diez años
la hembra estudió al macho, ella coqueteaba
cuando él dormía o estaba
oportunamente ensimismado en el agua,
mientras que el macho espontáneo
actuaba con desenfado según
el capricho del momento. En el agua pantanosa
discutían por algún tiempo, bajo la luz que palidecía,
hasta que la pelea se volvía lentamente
abstracta, formando
parte de su canción
después de un rato.


Louise Glück (Nueva York, 1943), Meadowlands, Ecco Press, Nueva York, 1996
Versión de Marina Kohon
 


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