Galletitas Manon, Traviata, Ópera, Tita y Rhodesia...


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Cargado x @FLORALIS

18/11/2020 | #N74211
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La fábrica Bagley fue construida en 1891, por un joven norte americano llamado Melville Sewell Bagley que llego a la Argentina huyendo de la guerra civil de su país. Originalmente ubico su fábrica en el centro porteño. Bagley había inventado la bebida llamada Hesperirina que se hizo famosa y el 27 de Octubre de 1876 se le otorga la marca registrada de esta bebida.
En pleno crecimiento la fábrica se traslada a un nuevo edificio mucho mayor y moderno en 1891, gracias a los loteos que prometían grandes terrenos a bajo precio,  donde se anexa la fabricación de galletitas y dulces. Este gran edificio de neto estilo inglés fue uno de los primeros grandes edificios de la Buenos Aires virreinal
Este nuevo edificio es el que se ubica sobre la Avenida Montes de Oca al 100 a partir de 1892 y es el que albergó a la fábrica de “ Hesperidina, dulces y galletitas M. S. Bagley y Cía. Ltda
En 1875 Bagley había comenzado la fabricación de galletitas para consumo masivo impulsado por una resolución del Ministerio de Economía, durante la presidencia de Nicolás Avellaneda, que eximió a la compañía del pago de impuestos aduaneros para que pudiera importar las maquinarias necesarias para elaborar ese alimento.
Hasta ese momento, las galletitas que se atesoraban en las alacenas de los argentinos llegaban del otro lado del Atlántico, más precisamente del Reino Unido.
Lanzada en 1875, Lola, la primera galletita de esta compañía en salir a la venta, tuvo una gran aceptación por parte del público. El Perito Moreno llevaba galletitas Lola a sus expediciones y le convidaba a los tehuelches. Decían que era tan sana, por no tener agregados artificiales, que era parte de la dieta de los hospitales. incluso en los sanatorios las incluían en sus dietas para pacientes internados. No tenía agregados artificiales.
Se cuenta que una persona que visitaba a un familiar en un hospital vio a un enfermero llevar una camilla hacia la morgue con un paciente recientemente fallecido y entonces le dijo a alguien que lo acompañaba: "Este no quiere más Lola”. Fue así que la expresión se metió en la cultura popular argentina para describir a alguien que se da por vencido.
La ópera en finales del 1800 estaba en su mayor auge, apoyada por la gran corriente inmigratoria italiana que llenaba teatros como el Marconi o Coliseo, y es allí donde Bagley aprovecho ese gran momento para crear la famosa serie de galletitas con nombres relacionados a la ópera y su entorno,
Así nacen, en 1988 las galletitas Manon, Traviata y Adelita. En 1905 la empresa Bagley, ya líder en la fabricación de galletitas, fue la primera en lanzar obleas rellenas en Argentina.
Después de tres años del lanzamiento, las Obleas Bagley pasarían a llamarse Opera, en homenaje a la reapertura del Teatro Colón en la Avenida 9 de julio, el 25 de mayo de 1908. En dicha oportunidad, para el festejo de semejante evento fue interpretada la ópera Aida de Giuseppe Verdi.
Hoy día posiblemente no exista, para los consumidores argentinos, golosinas clásicas tan populares como la Tita y la Rhodesia, pero la desconocida historia detrás de estas golosinas revela oscuros entramados de infidelidades, asesinatos y envidias.
La Tita fue creada por Edelmiro Carlos Rhodesia en 1949. Rhodesia fue un joven empresario, pionero en la industria alimenticia argentina hacia finales de los años 40. Nació en Lobos, provincia de Buenos Aires, a principios de siglo XX vuelve a su ciudad natal donde funda una pequeña compañía. En 1943 conoce a una viuda con la que se casaría dos años después, Lidia Martínez de Terrabusi.
Lidia engañaba a Rodhesia, a tal punto que esas infidelidades dieron origen a la hasta hoy comercializada galletita Melba. La historia cuenta que en 1947 nace la primera y única hija del matrimonio, a la que bautizan Melba. Pues bien, Edelmiro Carlos Rodhesia advierte que la niña no se parecía mucho a él, ya que tenía un color de piel oscuro, muy diferente a su tez blanca. Esto le genera grandes conflictos y discusiones con su esposa sobre la paternidad de su hija. Por eso las galletitas Melba son oscuras, de chocolate con relleno sabor a limón, casi una metáfora de acidez entre la dulzura.
Una tarde de 1949, Rhodesia, decide preparar un postre casero que había aprendido a cocinar en sus años de estudiante. El postre consistía en dos galletitas dulces rellenas recubiertas con un baño de chocolate. Melba, la niña que entonces tenía dos años, al no poder pronunciar correctamente la palabra “galletita” la nombraba “Tita”, y fue así como la preparación fue bautizada.
El éxito de la empresa fue inmediato, y sus ventas se multiplicaron enormemente con la llegada de la televisión. Pero no todos veían con buenos ojos el ascenso de Rhodesia. Los Bagley sufrieron increíbles pérdidas y estuvo cerca de declararse en bancarrota.
Rodhesia fue asesinado. No hay datos ciertos sobre las circunstancias de su homicidio que hasta el día de hoy fue acallado por sus protagonistas. Pero según la investigación del profesor Ricardo Bordato, en marzo de 1956 Roberto Bagley, un impulsivo joven heredero de la fortuna de su familia, disparó repetidas veces sobre la espalda de Edelmiro Carlos mientras éste preparaba el dulce de leche repostero. Edelmiro Carlos murió al instante, Bagley estuvo prófugo varios meses hasta que fue capturado en Holanda.
En marzo de 1959 Lidia Martínez, viuda de Rodhesia, vendió la empresa de Edelmiro Carlos al primo de su primer ex marido, José Félix Terrabusi y posteriormente la empresa lanzó la golosina Rhodesia en honor a aquel mártir, el 1 de julio de 1974.
Hasta el momento de su fallecimiento en 1989, Lidia jamás hizo declaraciones públicas sobre el asesinato de su último marido, algo que para todos, sencillamente sigue siendo un misterio, aunque no son pocos los que indican a Bagley como su autor.


Publicado en Historias Secretas de la Ciudad

 


Comentarios de Libros :

18/11/2020
#F685328

Elsa, esta nota que nos compartis, para mí, no sólo tiene el sabroso placer de recordar meriendas ricas, es formativa acercando datos poco conocidos de nuestras historias cotidianas y agrego, en mi caso cierta emoción, comprendiendo que estos Sres extranjeros vinieron a nuestro País seguramente a vivir mejor, y  crecer económicamente por supuesto pero su esfuerzo y pensamiento estaba puesto en la producción de bienes y servicios por lo cual hicieron su aporte al crecimiento de nuestra patria.Ojo no hago juicios de valor, seguramente habrán cometido errores, sólo quiero evidenciar la diferencia con lo puramente especulativo desde los años 90 por ejemplo Gracias me encantó  

20/11/2020
#F685409

Elsa por lo informativo y por lo millonario y truculento del relato, Menos mal Rodeshia

no fue el inventor de los cuernitos de grasa jajajajaja 

gracias por el relato  

20/11/2020
#F685429

Gracias @CECYLIA y @GABRIELMAX por leer la nota y comentarla, me encantan estas historias del Buenos Aires que se fue...Besos   




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