Las Consecuencias de estarSempre a la Defensiva


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@DANTEX

18/06/2024#N85402

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Los adultos emocionalmente maduros comprenden que es imprescindible mantener las relaciones en un marco de respeto mutuo. También comprenden que en ocasiones las perspectivas diferirán y que es necesario escuchar al otro e incluso ceder un poco de terreno para llegar a acuerdos.

Sin embargo, esa madurez se suele esfumar cuando nos sentimos atacados y se produce un secuestro emocional; o sea, la parte más reactiva de nuestro cerebro toma el mando “desconectando” la parte más racional.


En esos casos, la actitud defensiva puede expresarse de diferentes maneras. Algunas personas pueden entrar en modo negación – incluso ante pruebas irrefutables – y otras responden con insultos y ataques verbales. Algunas pueden recurrir a las recriminaciones y otras pueden culparte. En el fondo, todos esos comportamientos defensivos transmiten un mensaje claro: “da un paso atrás, estás equivocado”.

¿Cuáles son los principales motivos por los que una persona está a la defensiva la mayor parte del tiempo?

Un estudio realizado en la Universidad Flinders sugirió que las personas suelen ponerse a la defensiva para darse un respiro cuando han hecho algo mal. Por ende, los motivos que se esconden detrás de este comportamiento suelen ser:

Tergiversar lo ocurrido o intentar que caiga en el olvido
Desviar la culpa hacia los demás
Intentar mantener el estatus social
Negar su responsabilidad
Desentenderse de la situación
PARA TI: 5 tipos de invalidación emocional que hacen mucho daño
aclarar que en ciertos casos una respuesta defensiva puede ser beneficiosa pues nos ayuda a recuperarnos después de un fracaso, nos permite mantener cierto grado de optimismo e incluso protege la autoestima y la imagen que tenemos de nosotros mismos, pero no podemos olvidar que esa actitud también tiene costos, sobre todo cuando se convierte en un patrón de respuesta habitual.

Estar a la defensiva termina creando puntos ciegos psicológicos sobre nosotros mismos y en la toma de decisiones. Cuando respondemos a la defensiva, no reconocemos los problemas, ignoramos los conflictos y las relaciones se deterioran.

Ponerse a la defensiva suele ser contraproducente porque aleja a las personas y envía el mensaje de que no somos capaces de gestionar nuestras emociones y encajar de manera madura las críticas o lidiar con las discrepancias. Por supuesto, es probable que en ese momento, cuando nos sentimos atacados, ponerse a la defensiva parezca la única manera de hacer frente a la amenaza, pero a largo plazo terminará dañándonos.

Por esa razón, el mejor antídoto para las actitudes defensivas es aprender a escuchar asumiendo una distancia psicológica. Dado que nos ponemos a la defensiva cuando nos sentimos atacados, tenemos que a no tomarnos las críticas u opiniones como algo demasiado personal.

Para dejar de estar a la defensiva debemos aprender a mantener bajo control nuestras emociones comprendiendo que la mayoría de las personas no son nuestros enemigos, de manera que podamos asumir sus críticas como oportunidades para conocernos mejor y crecer. Se trata, en definitiva, de canalizar nuestra energía hacia la superación personal en lugar de la autodefensa.
Las consecuencias de estar siempre a la defensiva
Cabe aclarar que en ciertos casos una respuesta defensiva puede ser beneficiosa pues nos ayuda a recuperarnos después de un fracaso, nos permite mantener cierto grado de optimismo e incluso protege la autoestima y la imagen que tenemos de nosotros mismos, pero no podemos olvidar que esa actitud también tiene costos, sobre todo cuando se convierte en un patrón de respuesta habitual.

Estar a la defensiva termina creando puntos ciegos psicológicos sobre nosotros mismos y en la toma de decisiones. Cuando respondemos a la defensiva, no reconocemos los problemas, ignoramos los conflictos y las relaciones se deterioran.

Ponerse a la defensiva suele ser contraproducente porque aleja a las personas y envía el mensaje de que no somos capaces de gestionar nuestras emociones y encajar de manera madura las críticas o lidiar con las discrepancias. Por supuesto, es probable que en ese momento, cuando nos sentimos atacados, ponerse a la defensiva parezca la única manera de hacer frente a la amenaza, pero a largo plazo terminará dañándonos.

Por esa razón, el mejor antídoto para las actitudes defensivas es aprender a escuchar asumiendo una distancia psicológica. Dado que nos ponemos a la defensiva cuando nos sentimos atacados, tenemos que a no tomarnos las críticas u opiniones como algo demasiado personal.

Para dejar de estar a la defensiva debemos aprender a mantener bajo control nuestras emociones comprendiendo que la mayoría de las personas no son nuestros enemigos, de manera que podamos asumir sus críticas como oportunidades para conocernos mejor y crecer. Se trata, en definitiva, de canalizar nuestra energía hacia la superación personal en lugar de la autodefensa.

Referencia Bibliográfica:

Wenzel, M. et. Al. (2020) The effects of moral/social identity threats and affirmations on psychological defensiveness following wrongdoing. British Journal of Social Psychology; 59 (4): 1062
Referencia Bibliográfica:

Wenzel, M. et. Al. (2020) The effects of moral/social identity threats and affirmations on psychological defensiveness following wrongdoing. British Journal of Social Psychology; 59 (4): 1062.

 

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