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@HRUIZEC

03/11/2024#N86390

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Ya está. Ya es suficiente. No vayas a dormir pensando que es una noche más de tristeza y de soledad.

El río de lágrimas ya encontró su cauce y se marcha al mar, y aunque a veces no encuentre el estuario, no importa, se llevó tus penas.

Si por las noches te la pasas viendo las paredes de tu cuarto, es tiempo de cambiarlas. Quizás otro color, nuevos cuadros, otras luces y cualquier otro cambio que se te ocurra y que significará renovarte, rever, reverte.

Porque la luz atraviesa las tinieblas más oscuras, y el día le sigue irremediablemente a la noche más tenebrosa.

Y de las profundidades sólo se sale para arriba, donde está el aire y la luz que cubrirá tu inquietud y tus miedos.

Ya está. Es suficiente. No revivas esos recuerdos dolorosos. Que no te angustien todavía hoy, como te dolieron en su momento.

Pensá que las cosas suceden y tienen un sentido, aunque nos cueste entenderlo.

Aceptá las desilusiones y las ausencias, esas que no podés explicarte porque amaste para siempre y de pronto te encontraste con las manos vacías y el corazón en ruinas. Aceptalas y soltalas.

Ya te vendrá el abrazo sincero, sanador.

Pero mientras, preparate para vos. Porque sos lo que importa y lo que tenés.

Reconstituite, uní tus partes dispersas y salí a presentar batallas, las que sean necesarias. Por amor propio, el primer amor necesario, fundamental.

Transformá este presente en un recuerdo de cómo saliste a enfrentar al mundo y se la peleaste de igual a igual.

Ya verás cómo tus noches serán de merecido reposo y te dormirás plácidamente con una melodía, aunque no hayas puesto música.

Héctor Ruiz Echazú ©

 

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