Arthur Schopenhauer fue el padre del pesimismo filosófico moderno. Justamente porque sabía que la vida está sujeta a una larga cadena de azarosas y amargas circunstancias, su sistema no solo analizó las dinámicas que dominan el mundo (presidido por una voraz voluntad), sino que también nos indicó el camino para facilitar el difícil trago de la existencia de la mejor manera posible.