JUICIO ÉTICO A PERIODISTAS CÓMPLICES CON EL GENOCIDIO
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@SERGGIO
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JUICIO ÉTICO A PERIODISTAS CÓMPLICES CON EL GENOCIDIO Opinólogos con paja en la colaPor Demetrio Iramain Como dice Hebe de Bonafini en el spot radial que repite una y otra vez la AM 530 –sólo la AM 530 y ninguna otra emisora de largo alcance–, va a estar “picante” el juicio ético, político y popular a los periodistas cómplices con la dictadura militar, que las Madres promueven en la Plaza de Mayo, y que se realizará el próximo jueves 29 de abril, al término de la marcha circular que los pañuelos blancos insisten en celebrar, jueves a jueves, porfiada e ininterrumpidamente, desde hace 33 años. La actividad convocada por las Madres, y que tanto desespera al rejunte de oposición política y mediática, forma parte de los actos para destacar bien fuerte, con altivo orgullo, el aniversario del inicio de su lucha, ocurrida un 30 de abril del año 1977, en pleno terror dictatorial. En virtud de esa celebración, las Madres han decidido “enjuiciar” ética y políticamente a los periodistas que apoyaron el genocidio, varios de los cuales siguen hoy trabajando en importantes empresas comunicacionales, en las que “informan” y opinan críticamente sobre la marcha del país como si su voz correspondiera a la de grandes demócratas. Ante el anuncio de las Madres, no pocos comunicadores que se sienten, sin disimulo, molestos por la inminente actividad, han decidido salir públicamente a cuestionarlas, haciendo blanco de sus críticas, como suele ocurrir, en una única persona: Hebe de Bonafini. Lo cierto es que este juicio ético y popular no será el primero. Las Madres vienen realizando actividades similares, de gran creatividad y aun mayor impacto social, desde la década de los ochenta, bajo circunstancias políticas enormemente más desfavorables a sus intereses, cuando arreciaba la impunidad y todavía no se había puesto el ojo en las complicidades civiles con los genocidas. Resulta muy liberador levantar la mano junto a la de otras cientos de personas en la Plaza de Mayo y gritar “¡CULPABLE!”, cuando el que oficia de moderador pregunta a la multitud que asiste a los juicios éticos y populares cuál es su veredicto. El primer “juicio” fue a los médicos torturadores, que violaron todos los códigos de ética profesional, y comandaban las sesiones de picana eléctrica que los oficiales de los grupos de tarea aplicaban sobre los cuerpos indefensos de los secuestrados. A aquel histórico proceso las Madres lo hicieron en la mismísima Aula Magna de la Facultad de Ciencias Médicas de la UBA. Luego fueron “enjuiciados” simbólicamente todo los militares genocidas, más tarde el médico policial Jorge Bergés, en la plaza central de su ciudad, Quilmes, y hace pocos meses, el ministro de economía de la dictadura, José Alfredo Martínez de Hoz. Todos aquellos juicios populares, que emulan la formalidad de los juicios penales, que nunca se han concretado por la evidente inacción o patente complicidad con los genocidas por parte de los jueces nacionales, fueron, sin embargo, obviados por la gran prensa. Se hicieron en sitios públicos, en plazas sin puertas ni ventanas, ni la necesidad de portar permisos especiales para lograr ingresar a ellos, y no obstante eso los medios más importantes no los registraron. Fueron ninguneados. No existieron. El gran poder mediático los confinó al tacho del olvido. Con el próximo juicio ético a los periodistas, todo lo contrario. En los diarios de circulación nacional, a través de sus versiones digitales y en papel, y también mediante sus tentáculos televisivos y radiales, los periodistas más granados del establishment han salido a “repudiar” la convocatoria. Se sienten, dicen, “agraviados”, “ultrajados”, “perseguidos”, y tantas cosas más por el estilo. Caramba. Quienes han monopolizado el uso del micrófono, la cámara y la tinta públicas de mayor alcance, para defender los crímenes de la dictadura, justificar la impunidad para sus autores, y condenar políticamente a los dirigentes del espeso entramado social que cuestionó a sucesivos gobiernos por sus olvidos, represiones y planes económicos de miseria para las mayorías populares, se sienten, ahora, violentados. Se hacen los ofendidos. Sintomático. Les preocupa que, junto a las Madres, también se encuentren periodistas de reconocida trayectoria y otros muy jóvenes, que aceptarán con responsabilidad y en verdadera defensa de su sagrado oficio, analizar el vergonzante rol cumplido por varios de sus colegas durante la dictadura, rompiendo en la práctica el sentido corporativo con que las clases poderosos pretenden organizar la vida en la sociedad democrática.
Jueces sin Derecho Ese sentido corporativo es el mismo que, por caso, constriñe a los jueces nucleados en la Asociación de Magistrados y Funcionarios de la Justicia Nacional a defender de modo acrítico, fuera de cualquier lógica y sentido del Derecho, a todo magistrado actualmente en funciones, así haya colaborado abiertamente con el régimen dictatorial o incluso se encuentre sospechado de ser autor penalmente responsable de sus crímenes más atroces. Quizás algún día las Madres también promuevan un juicio ético, político y popular a los jueces y funcionarios de segundas líneas judiciales, que miraron para otro lado ante las groseras evidencias de un genocidio, y que luego dieron curso a la impunidad que el radicalismo primero, y el menemato después, decretaron políticamente, y que ni el breve gobierno de Fernando De la Rúa ni el más breve aún de Eduardo Duhalde amagaron siquiera con desarticular. Ese es el “crimen” que la Justicia argentina, salvo honrosísimas excepciones, no le perdonará jamás a Néstor Kirchner y a Cristina Fernández. La oposición y sus periodistas serviles, han llegado a la desmesura de plantar que el “juicio” a los colaboradores periodísticos de la dictadura carece de toda legalidad, lo cual es obvio. ¿Acaso las Madres la han pretendido? Visiblemente, la actividad persigue otro objetivo, que no es precisamente jurídico: desenmascarar políticamente ante la sociedad civil a muchos de los actuales protagonistas de la comunicación social, para que, ubicándolos en la debida perspectiva histórica, pueda la población comprenderse el por qué de sus actuales opiniones y servicios prestados al gran capital. En otro contexto político el juicio a los periodistas, quizás, hubiera pasado desapercibido por esos mismos periodistas que hoy lo condenan a viva voz. He ahí otra prueba más de la eficacia de las Madres de Plaza de Mayo en sus estrategias políticas. Las Madres no se plantean convertirse en jueces de la Nación, sino denunciar, investigar y probar en la Plaza de Mayo la complicidad con el poder genocida de esos periodistas. Para desprestigiarlas y confundir a la ciudadanía, que seguramente en gran número asistirá a pesar de todo a la movida, esos periodistas que se sienten comprendidos por el señalamiento hecho por las Madres, hasta se preguntan bajo qué ley serán “juzgados” y en qué ámbito formal fueron elegidas las Madres “magistrados”. Nos quieren tratar de tontos. Cuando las Madres quieren que la Justicia burguesa actúe y dé respuesta a sus demandas puntuales y específicas, la invocan. No son necias. Tan sólo una semana antes del juicio a los periodistas, la Asociación Madres de Plaza de Mayo patrocinada por el constitucionalista Eduardo Barcesat presentó en los tribunales federales de la calle Comodoro Py, una denuncia formal, bien fundamentada, contra el vicepresidente de la Nación, Julio Cobos. Lo acusan de incumplimiento de los deberes constitucionales que son propios de un funcionario público de su investidura. O sea, no es cierto que las Madres carecen de méritos suficientes para plantarse en la Plaza de Mayo, y con total soberanía política convocar a un juicio ético y político, de carácter popular, que adolecerá de todas las solemnidades de la ley penal argentina, sí, pero que contará, en cambio, con todo el rigor y la seriedad que a muchos jueces de la Nación, con cargo vitalicio y todo, les falta. No será necesario acuerdo del Senado para exhibir en plena Plaza de Mayo toda la prueba documental con que cuentan las Madres y ponerla a consideración de un tribunal popular, conformado por los ciudadanos de a pie que asistan voluntariamente al “proceso”. Se han ganado ese derecho, el de “juzgar” a los sostenedores mediáticos del mayor genocidio argentino, después de 33 años de transitar esa misma Plaza de Mayo. Por eso mismo, caen en el más absoluto descrédito quienes plantean que las Madres hacen este juicio para responder a las necesidades inmediatas del gobierno, o que son un “grupo de choque” del kirchnerismo, como se ha señalado. Las Madres de Plaza de Mayo hace años, desde 2003, que entienden que el actual proceso kirchnerista es el suyo propio. Lo han dicho en voz alta decenas de veces. Ellas sostienen que este gobierno, también el anterior, las tiene como protagonistas y constructoras políticas centrales, junto a otros segmentos del complejo entramado social que conforman las clases populares. Esos periodistas y políticos que las critican, quizás saquen cuenta que debido a la tarea de las Madres resulta altamente probable que la capciosa legitimidad social que han construido ocultando su pasado y abusando de la poderosa maquinaria mediática de la que forman parte, empiece, por fin, a resquebrajarse. Temen que el relativo consenso que les da contar con un alto rating en sus programas televisivos o radiales, y un gran número de lectores en los diarios donde escriben, comience a serles adverso o esquivo. Tal vez ahora esos periodistas sean igualmente vistos, escuchados, leídos en grandes cantidades por la población, pero analizados por millones de personas en tono crítico. Serán, a lo mejor, puestas en duda sus verdades reveladas como secretos de Dios. Entonces, el “juicio” de las Madres habrá tenido razón de ser. Y la Justicia formal, individual, que para juzgarlos debidamente necesita tipificar como delito común el crimen social de la mentira mediática, la incomunicación informativa, y el achatamiento cultural de la población, habrá sido, ojalá, superada ampliamente por la Historia, esa que escriben los pueblos en las Plazas, ajenos por completo a las maniobras que todos los días se cuecen en los Tribunales, por parte de muchos magistrados, a espaldas de la de ojos vendados.
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* Coordinador general de la revista Sueños Compartidos, de la Fundación Madres de Plaza de Mayo |
Comentarios
27/04/2010
Este es un extracto del libro “Iglesia y Dictadura” de Emilio F. Mignone
A partir de la década de 1970, las fuerzas armadas pusieron su mira en los sectores progresistas de
He relatado en el capítulo primero el diferendo que se suscitó entre de Nevares y el presidente de facto Lanusse con motivo de una huelga en el Chocón. Al referirme a la trayectoria de monseñor Angelelli expondré una situación similar.
Hay un alivio en 1973, pero al año siguiente comienza una sangrienta persecución religiosa, como nunca habla conocido
Sin negar las actividades delictivas impulsadas por ese personaje, estoy convencido que los ataques contra sacerdotes y otros miembros de
Por esa razón mi análisis abarcará el periodo 1974-1983. El saldo del acosamiento es impresionante y constituye un capitulo dramático de la historia de
Para realizar el resumen que sigue he confrontado distintas investigaciones; no siempre concordantes (9). Surge de las mismas que entre 1974 y 1983, fueron asesinados o desaparecieron definitivamente 16 sacerdotes católicos. Algunas de las fuentes consultadas incluyen además a José Colombo. Con éste la cifra ascendería a 17. No los incluyo, sin embargo, porque carezco de datos confirmatorios.
Son los siguientes:
-Carlos Francisco Mugica, asesinado en Buenos Aires el 11 de mayo de 1974.
-Carlos Dorniak, asesinado en Bahía Blanca el 21 de marzo de 1975.
-Nelio Rougier, detenido en Córdoba en 'setiembre de 1975. Desaparecido.
-Miguel Angel Urusa Nicolau, detenido en Rosario el 10 de enero de 1976. Desaparecido.
-Francisco Soares, asesinado en Tigre al igual que un hermano inválido a su cargo, el13 de febrero de 1976.
-Pedro Fourcade, detenido el 8 de marzo de 1976. Desaparecido.
-Pedro Duffau, asesinado en Buenos Aires el 4 de julio de 1976.
-Alfredo Kelly, asesinado en Buenos Aires el 4 de julio de 1976.
-Alfredo Leaden, asesinado en Buenos Aires, 4 de julio de 1976.
-Gabriel Longueville, asesinado en Chamical,
-Carlos de Dios Murias, asesinado en Chamical,
-Héctor Federico Baccini, detenido en
-Pablo Gazzari, detenido en Buenos Aires el 8 de abril de 1977. Desaparecido.
-Carlos Armando Bustos, detenido en Buenos Aires, el 8 de abril de 1977. Desaparecido,
-Mauricio Silva lribarnegaray, detenido en Buenos Aires el 14 de junio de 1977. Desaparecido.
-Jorge Adur, detenido el 7 de enero de 1980. Desaparecido.
A esta lista habría que agregar la del sacerdote salesiano reducido al estado laical, José Tedeschi, detenido el 2 de febrero de 1976 en una villa de emergencia denominada Itatí, en la localidad de Bernal. Su cadáver apareció unos días más tarde con señales de haber sido torturado. En cuanto a Héctor Federico Baccini, que figura como profesor de música en la lista de
Hay que sumar igualmente a la nómina los obispos Enrique Angel Angelelli, de
Con respecto al primero el juez actuante en la causa -como se verá en las páginas que siguen-, ha calificado el hecho de homicidio calificado. En cuanto al segundo existen igualmente fuertes presunciones de que se trata de un asesinato.
Tenemos en consecuencia un total de 19 ordenados, eliminados físicamente.
En ocasión del asesinato de monseñor Angelelli, ocurrido el 4 de agosto de 1976, el ministro del Interior Albano Harguindeguy informó que había 10 sacerdotes presos. Según los datos que he podido recoger serían los siguientes: Francisco Gutiérrez, Hugo Mathot, Gianfranco Testa, Silvio Liuzzi, Elias Musse, Raúl Troncoso, Francisco Javier Martín, René Nievas, Joaquín Núñez y Omar Dinelli. Este último fue liberado el mismo año y se exilió en Francia. Los restantes sufrieron largos años de prisión.
Fueron detenidos, torturados, liberados y expulsados del país -o prefirieron exiliarse- los clérigos Néstor García, Patricio Rice, José Czerepack, Orlando lorio, Santiago Renevot, Rafael lacuzzi, Julio Suan, Bernardo Canal Feijóo, Luis López Molina, Jaime Weeks y Francisco Jálics, es decir un total de 11. lacuzzi regresó al país pero ha debido salir nuevamente por un proceso pendiente en la justicia federal de la capital federal. Rice es secretario ejecutivo de
Entre los que sufrieron algún período de detención -generalmente con tortura-, he recogido una lista de
La nómina precedente involucra a 62 sacerdotes directamente afectados sin incluir a aquellos que, por precaución, abandonaron el país definitivamente o por un tiempo cambiaron de diócesis. Recuerdo entre estos últimos al presbítero y sociólogo Duilio Biancucci, radicado en Alemania Occidental, que fuera profesor de
Otro sector eclesial que sumó duros golpes fue el de los seminaristas. Entre los asesinados y desaparecidos en forma definitiva cabe mencionar a Salvador Barbeito y Emilio Barletti, de la comunidad palotina, muertos el 4 de julio de 1976; Marcos Cirio, novicio de
Entre los religiosos, el caso más conocido es el de las hermanas francesas de las Misiones Extranjeras, Alice Domon y Léonie Duquel, detenidas, respectivamente, el 8 y 10 de diciembre de 1977, la primera en la iglesia de Santa Cruz y la segunda en su domicilio. Nada se ha sabido oficialmente de ambas, pero numerosos testimonios acreditan que permanecieron en la escuela de mecánica de
Si bien hubo integrantes de
El libro de Mignone se puede ver en http://www.nuncamas.org/investig/igldict/igldict_cap8.htm#4
En ese mismo libro se pueden encontrar posiciones muy criticas a
27/04/2010
Sergio
Yo no tengo tu misma óptica con respecto a
Acá podríamos empezar un debate (o continuarlo) que lleva siglos…
Yo prefiero pensar que
En definitiva sin olvidar a los Von Wernich y rogando que tengan el castigo que merecen, prefiero recordar y honrar a los otros tantos religiosos que dieron mucho por la gente, diciendo que La Iglesía son ellos.
27/04/2010
"...SI EMPEZAMOS A REVOLVER MIERDA NO SE SALVA NADIE ..."
Que linda manera de pensar, hasta suena a amenaza, realmente un pensamiento de mierda que solo puede venir de alguien asi.
28/04/2010
28/04/2010
"...SI EMPEZAMOS A REVOLVER MIERDA NO SE SALVA NADIE ..."
Esa frase es una amenaza… una extorsión que por definición es: “Amenaza de pública difamación o daño semejante que se hace contra alguien, a fin de obtener de él dinero u otro provecho.” Y acá el provecho que se quiere obtener es el silencio en bien de encubridores de criminales que es de lo que trata este foro.
Con respecto a “descalificar” o “insultar” a alguien que hizo de la distorsión de ciertos foros una metodología, que defiende permanentemente acciones llevadas a cabo por asesinos, que no expresó absolutamente nada que debiera ser rebatido, que provoca sistemáticamente, queda en cada uno serle o no gentil. Tengo gente conocida de la página o no, que tiene un pensamiento totalmente opuesto al mío a quienes respeto enormemente por ser defensores de ideas y no solo agitadores de poca monta. Para ellos guardo mis gentilezas, respeto y aprecio.
28/04/2010
Cuan evidente es que algunos ni se tomaron el mínimo trabajo de leerla.
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ARG
Soy una buena persona...tuve 3 novios...actualmente estoy sola...busco amigos/ a
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Me considero un estudiante de la vida, todo me invita a la reflexion y sin embar
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