AMOR POR INTERNET

Publicado por
@RECETAMAGISTRAL

20/02/2013#N42828

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 Andaba por los 46 años y pico, todavía buscando el amor.

Yo si que puedo decir con propiedad que probé todos les métodos posibles. Estaba haciendo memoria, y recordaba  haber ido a presentaciones armadas por  amigas que parecían enemigas, ir en grupo a bailes para mayores de 40,a reuniones de solos y solas coordinadas por alguna pseudo-experta , ir al gimnasio a la noche, anotarme en un taller literario donde había sólo señoras, frecuentar el video club en la sección de clásicos o de ciencia ficción y entablar conversaciones “casuales”, tropezar en la calle y dejar caer una carpeta, ir de vacaciones  a Brasil con una amiga, hacer un curso de historia del arte en el Rojas donde había deñoras o veinteañeros,  otro curso de teatro en el mismo lugar pensando en el posible contacto físico,  caer bajo el gancho  de parientes y amigos que tenían a “alguien guardado para presentarme” que resultaba  ser un solterón enamorado de la madre, grupos de autoayuda para solos donde había sólo locos/as, frecuentar un grupo para ex fumadores recuperados, ir siempre al mismo bar en Recoleta donde jamás me habló nadie, ir a  hojear libros y tomar café en librería Cúspide del Village, sentarme en la plaza de Av. Santa Fe y República Arabe Siria, donde los hombres llevan los perros a pasear, consultar con un vidente que me prometió maravillas que no se cumplieron, hacerme tirar las cartas de Tarot por una señora teñida de rubio en la plaza de la redonda de Belgrano, hacer visualización creativa imginándome un órgano sexual masculino señalándome a mi, hacerme seis sesiones de peeling, hacer gimnasia con calor o frío para mantenerme en forma, vivir a dieta pensando en las masas y dulce de leche,  caminar cinco kilómetros por sábado y domingo junto a los deportistas verdaderos,  hacer un curso de psiquiatría laboral de una clase por mes por si conocía a algún colega interesante, hacer sociales en los congresos medicos,  depilarme con luz pulsada (caro y doloroso)  mantener mis piernas suaves con  cremas, tomar sol con moderación pero que se note,  ir a cenar a boliches con show y baile como Jade o Mambo con amigas  y que no nos saque a bailar nadie, ir a un grupo de “cine debate y algo más” coordinado por una psicóloga especializada en solos y solas,  tener 23 citas a ciegas por un chat telefónico   en que sólo me gustó el que ocultó que estaba comprometido , poner la estatuilla de San Antonio cabeza abajo durante siete días una vez por mes, prender una vela roja los días 19 para San Expedito (santo de las cosas imposibles)

 

No me había dado cuenta, de que me faltaba sólo una cosa: probar las citas por internet.

Haciendo caso a mi intuición, y con el dato de una pagina para citas de mayores de cuarenta, armé un perfil poco fiel a la realidad  para que resultara vendible, y le di para adelante.

Las únicas mentiras eran: 

·       me desconté dos kg.

·        me aumenté un cm de altura

·       dije que tenia siempre buen humor

·       dije que era tranquila y docil

 

Así me pasé seis meses, escribiéndome con  mentirosos iguales que yo, a los que luego conocí en un café : no tuve suerte

Pero estaba aburrida

Y desocupada de la cintura para abajo.

Entonces escribí.

 Corría noviembre del 2003, sola y sin emoción (como dice la ley de la metafísica “como es arriba, es abajo”)

Elegí entre los seis candidatos más potables de la página de citas, y les tiré el anzuelo,  pero uno solo me interesó: era Juan Carlos, de 50 años.

Poco a poco  me fue invadiendo la irresistible necesidad de ir a ver si me había contestado los mails, o pensar en cosas divertidas o interesantes para enviarle.  Era una comunicación continua. Una emoción que hacia mucho no sentía.

Me fascinaba, su sentido del humor y su cultura. Me gustaba su edad, su estado civil (separado) , que sus hijos eran grandes, que trabajaba en una financiera, que parecía fogoso, que me halagaba, en fin, estaba embobada por lo que me imaginaba.

Sin querer estaba aplazando el momento del primer encuentro, quizás por todas las experiencias desagradables vividas antes. Yo le envié una foto vestida de fiesta y con un perrito en la que estoy muy linda, creo que favorecida por el ángulo y la luz, y él me envió otra, en la que estaba con saco oscuro, recibiendo un diploma, bastante churro.

 

Llegó diciembre, y arreglamos el encuentro.

Nerviosa y extremando los cuidados, lo cite debajo de la casa de mama, para que no supiera donde vivía.

Ya estaba nerviosa cuando baje,  pero igual vi que era  petiso, rellenito, morocho , con anteojos. En la presentación por mail se había quitado  unos cuantos kg. y se había hecho más alto. Yo con tacos le llevaba como 10 cm.

Fuimos a tomar algo a un pub de Coronel Díaz. Las horas pasaron volando, y quedamos en volver a vernos pero con mas tiempo. Lo habiamos pasado muy bien

Así estuvimos, saliendo como ”amiguitos”, sin tocarnos. Mi caldera iba subiendo de temperatura. En nuestras interminables charlas  dejábamos ver todo lo mejor de cada uno.

Una noche de calor me llevó en su auto a Rond Point. Nos quedamos en una de las mesas de afuera. El petiso era bravo, arremetía con la conquista sin piedad. Y yo, otrora de “cascos flojos” estaba de lo más medida.

Cuando regresábamos para que me dejara en casa, me atacó con un poderoso beso, con el que casi me atraganta. Quedé turulata!

 No sé por que misterio del destino, me encontré resguardando mi virginidad sin razón lógica

El tramite se estaba poniendo denso. Ni yo me lo creía.

Una tarde de diciembre, volvíamos de almorzar en el puerto de Olivos, y me anime a dejarlo entrar en casa, para que conociera

Estábamos sentados en el sillón azul, mientras me besaba con pasión. Poco a poco, Juan Carlos fue llevando casi a la fuerza, mi mano derecha hacia su zona inguinal izquierda aún cubierta con ropa.

Me llevé una agradable sorpresa, se me aceleró el corazón , casi tartamudeaba : prometia!

Producto de una emoción violenta, e influida por necesidades biológicas y sentimentales, yo,  la que “no quería porque es demasiado pronto”, deslicé un tímido:

- Mañana!

Esa simple y mágica palabra fue el comienzo de una bonita relacion de noviazgo que sobrevivió a varias tormentas, luego de dos años, puedo decir que dejé de buscar el amor.

Hacemos muchas cosas juntos, como tomar champaña, ir a caminar por el Rosedal, ir al teatro, al cine, apoyarnos los días difíciles,  divertirnos en vacaciones,  ir a Clásica y Moderna a ver música en vivo, al ND Ateneo, a almorzar al mediodía laboral, compartir algunas amistades, comprender las limitaciones del otro, escribirnos, sacarnos fotos graciosas para el álbum, y hacer mucha gimnasia los fines de semana

Me siento plena como ser humano.

 PD: por eso siempre digo a mis amigas, nunca dejen de tener fe! el amor puede aparecer en cualquier lado

 

 

 

Comentarios

@ANSOGUAT

23/02/2013

Ufffffffffff ,  de 4ta.   game over  
@ANDYNET

26/02/2013

Hola Laura, simplemente me gustaron mucho tus relatos. Tanto este como otros que leí tuyos.Más allá de cualquier análisis, son relatos simples, bien narrados, con un estilo fresco y divertido.Suerte !! segui publicando! beso