"Inicio de vuelos"

Escrito x @MARA2018

09/11/2017 | #N64829
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                               “INICIO DE VUELOS”

 

 

                                                                                     

       Ternura, eso es lo que surge en mí, al tomar en mis manos, los primeros zapatitos de hilo blanco de mi hijo, tibieza que encuentro al tocarlos y mientras palpo cada uno de ellos, mi corazón vuelve a vivir ese instante sagrado en que fui madre por primera vez.

      Los últimos días de embarazo, ese ser que estaba dentro de mí y que pujaba por nacer a la vida, inquieto quería ver el rostro de mamá, yo anhelante encontraba interminables los días próximos al parto.

      Nunca olvidaré cuando el médico lo acercó a mí, ese contacto primitivo de reconocimiento, de sentir el aroma de la piel, ese olorcito del hijo que lo diferencia de todos los demás, y la emoción de  ver a un ser perfectamente formado, sano completamente, fuerte, y que buscaba el placer del alimento de mis pechos listos para satisfacerlo.

      Creo que no hay nada más placentero que ese contacto tan íntimo cuando el bebé se alimenta insaciable, es un momento de comunión, de correspondencia, de lazos que lentamente empiezan a fortalecerse en una unión plena. Se siente amor, amor en la forma más esencial, espiritual y profunda que se pueda imaginar… Existe una aproximación a lo divino, un acercamiento a Dios, y no hacen falta palabras para agradecerle a Él por la maravillosa experiencia que me toca vivir.

      Mi hijo está entre mis brazos, lo acaricio, instintivamente me toma de mis dedos, juguetea con ellos, los acaricia, los aprieta… abre sus ojitos y se juntan con los míos. Estamos deslumbrados descubriéndonos mutuamente, “Soy mamá, soy tu mami”, le susurro despacito, “Eres lo más hermoso que he visto en toda mi vida, hijito, y formas parte de mi ser, mi vida se prolonga con tu vida que recién empieza, simbolizas la expresión más pura del amor, y te amo intensamente”.

      Una mirada tuya, tus ojitos tiernos, tus manitos suaves, chiquititas, son la manifestación de la vida, ahora la razón de mi existencia, y el motivo para ser mejor y crecer juntos.

      Porque eso es lo que quiero, crecer, aprender, enfrentar día a día las cosas nuevas que sin duda vendrán con el tiempo.

      Por el momento, sólo quiero sentirte, mirarte, tocarte, explorar tu cuerpito para saber lo que sientes, si te gustan mis caricias, si te gusta sentir mis besos, cómo reaccionas cuando con mi inexperiencia te sumerjo en el agua tibia para bañarte, porque estoy temblando y transpiro de inseguridad y temor de que te resbales de mis manos.          

      Cuando te visto, trato de colocarte el pañal y me cuesta hacerlo ya que es la primera vez que lo experimento, así que te doy vuelta una y otra vez, y otra vez hasta que noto que estás un poco molesto y ya no quieres más rotaciones. Sonrío, porque veo que el pañal no quedó colocado como corresponde, así que otra vez, vuelvo a los giros y movimientos de aprendizaje. Te canto una canción para que no te enfades, porque ya te sientes fastidiado, sé que te estás cansando y quieres la leche de mami, y tal vez ya dormir.

      Cuando lo haces, estoy pendiente de tu respiración, no quiero dormirme, pues tengo un sueño muy profundo, pero lo que no sabía entonces que una va cambiando porque el instinto materno es más intenso que el sueño mismo, y ante el menor movimiento tuyo, abro mis ojos y me incorporo para ver si estás bien.

      Siento que mi propia vida pasó a un segundo plano, porque ahora lo que más me importa eres tú, y todo girará en torno a ti ya que eres mi vida.

      El tiempo transcurre y cada día es una asombrosa experiencia. Todo es nuevo, cada detalle, cada descubrimiento tuyo hace que me maraville, tus risas, tus gracias, y tus primeras palabras en media lengua, ¡y aquél día que diste tus primeros pasos!, tenías diez meses y parecías un pingüinito desplazándote con una enorme sonrisa, mostrando tus primeros dientes y yo festejando tu hazaña con una alegría que  desbordaba hasta las lágrimas.

      Te veía crecer, aprendías con facilidad, jugabas con chicos de tu edad y tenías una amiga muy especial, hija de una de mis vecinas y pronto aparecieron las primeras travesuras. Una de las más imborrables provoca en mí una sonrisa al recordarla, está relacionada a un día de invierno, había nevado muchísimo. Al  regresar de mi trabajo bien abrigada, caminaba despacio y con cautela para no resbalar y caerme, al llegar te veo con tu amiguita totalmente desnudos, corriendo en la nieve, riendo a carcajadas, felices, divirtiéndose con los copos de nieve que arrojaban con gran habilidad e invitándome a hacer lo mismo, a jugar con ellos, ¡increíble! (cuando lo que yo más deseaba era beber algo caliente y una cama tibia)…A  medida que fueron creciendo, conservaron la costumbre de jugar con la nieve, armar el muñeco más grande y magnífico jamás visto, pero por supuesto, se colocaban buenos abrigos para eso.

      Llegó tu primer día de preescolar, tenías cuatro años, y recuerdo que al llegar a tu salita te soltaste de mi mano, me diste un beso y te despediste contento. No imaginas lo orgullosa que me sentí en ese momento, mientras veía a los otros niños llorando aferrados a sus madres, o tironeándoles de sus ropas pues no querían quedarse allí. Sentí que estabas comenzando a correr en preliminares de vuelo, y en ese instante supe que comenzabas tu camino por la vida, tu propia vida. Al comienzo se notaba un vuelo muy corto, casi rasante, pero a medida que pasaba el tiempo, se iba haciendo cada vez más largo, cada vez más firme y seguro.

      Y es así que la vida es como un vuelo en un aprendizaje continuo, hoy ya eres un joven que sigue practicando planeos cada vez más lejanos, que sigues intentando alcanzar la perfección en esa acrobacia, como Juan Salvador Gaviota que pensaba que no existían límites ni edades para crecer, y aprendiste que la carrera hacia la sabiduría comienza cada día de nuestras vidas.

      Como madre siento que es difícil dejarte partir, sin embargo, sé que debes surcar el cielo y los mares de la vida, correr tus propios riesgos, vivir tus propias aventuras hasta que encuentres tu lugar, sólo la persona que arriesga es libre, y si buscas respuestas debes indagar en tu interior hasta lograr lo que desees ser. Ese camino se logra con autonomía, con total independencia, para crecer, para aprender, para cambiar y poder ser uno mismo. Allí tienes tu vida, vívela de tal manera que cuando sientas el peso de los años, tengas la certeza de que tu vida no está pasando inútilmente.    

     

 

 

 

 

 

 

 

 

            

         

 

 

 

 

 

 

 


Comentarios de Cuentos :

@MARA2018

09/11/2017
#F649108

Hoy les comparto algo muy íntimo, muy sentido. Esa foto tiene 33 años, ya que hoy cumple años ese hijo que aparece conmigo, ahí en esa foto tan pequeño y yo tan sola con un ser que empezaba a descubrir la vida...Momentos con alegrías, con lágrimas, con sueños y también con mucha angustia...Yo a los 25 años...Espero lean y comenten sobre esto, gracias!!
 

@AMIX

10/11/2017
#F649131

Palabras sensibles y amorosas. El amor a un hijo es un sentimiento intransferible y unico. Gracias por compartir tus emociones.
 

@MARA2018

10/11/2017
#F649137

Muchas gracias @AMIX por darme unos minutos de tu tiempo, gracias por leer, saludos!
 

@VALDEMORO

13/11/2017
#F649219

QUE MARAVILLOSO TEXTO!!!IMPOSIBLE DEJAR DE LEERLO ,MI ADMIRACIÓN POR SABER TRANSMITIR TODOS ESOS BELLOS MOMENTOS, DEDICADOS AL CUIDADO DE LOS HIJOS,GRACIAS AL UNIVERSO POR SER PARTE DE ÉSTA INMENSA DICHA.BESO.!FELICITACIONES!  

@SERAUNDIANUEVO

07/12/2017
#F650063

Es el único amor que no tiene condiciones. X siempre y para siempre...felicidades!!!  




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