REFLEXIONES - Hay un silencio que llega...

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@JOR2908

05/06/2025#N88151

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Hay un silencio que llega con los años, y no es sólo la ausencia de ruido, sino la suave transición entre lo que éramos y lo que nos hemos convertido. A los 60 años, empiezas a sentir la sutileza del desapego. La sala que alguna vez palpitó con tus ideas ahora parece llena de voces que ya no piden tu opinión. No es un rechazo, es el ritmo de vida. Es entonces cuando aprendemos que nuestra contribución no está en el presente inmediato, sino en las huellas que dejamos en los corazones y las mentes a lo largo del camino, te das cuenta de que el mundo laboral, que alguna vez fue tan vital, está en constante cambio. Él te sigue, indiferente a lo que hiciste o no hiciste. No es una derrota, es una liberación. Este es el momento de mirarte a ti mismo, despojarte de tu ego y revestirte de serenidad. Ya no se trata de demostrar, sino de enseñar, compartir, vivir. El verdadero logro no es lo que presumes, sino lo que inspiras.

A los 70 la sociedad parece olvidarte, pero Lo que ocurre es que llegaste a otro estado del ser. Quizás sea sólo una invitación a reevaluar lo que realmente importa. Los jóvenes no te reconocerán por lo que eras, y eso es una bendición disfrazada: ahora puedes ser quien eres. Sin máscaras, sin títulos, sólo la esencia. Los viejos amigos, aquellos que no preguntan “quién eras” sino “cómo estás”, se convierten en joyas preciosas, diamantes que brillan en el ocaso de la vida.

Y luego, a los 80 o 90 años, es la familia la que, en las prisas, se aleja un poco más. Pero ahí es donde la sabiduría nos abraza con fuerza. Entendemos que el amor no es posesión: es libertad. Tus hijos, tus nietos, siguen sus vidas, como tú seguiste la tuya. La distancia física no disminuye el afecto, pero enseña que el verdadero amor es generoso, no exigente.

Cuando la Tierra finalmente nos   llame, no hay motivo para temer. Es el último baile de un ciclo natural, el cierre de un capítulo escrito con sudor, lágrimas, risas y recuerdos. Pero lo que queda, lo que nunca será realmente eliminado, son las marcas que dejamos en las almas que tocamos.

Por eso, mientras haya aliento, energía, mientras el corazón lata constantemente, vivamos intensamente. Abraza los encuentros, ríe a carcajadas, disfruta de los placeres simples y complejos de la vida; simplemente, ama. Cultiva tus amistades como quien cuida un jardín. Porque, al final, lo que queda no son los logros, ni los títulos, ni los aplausos. Lo que queda son los vínculos, los momentos compartidos, la luz que difundimos.

Sé luz, sé presencia y tendrás eternidad.

Se lo dedico a todos los que entienden que el tiempo no borra, sólo transforma.

 

José Luis Ricchetti. Escritor brasileño "Los caminos del tiempo"

 

Comentarios

@JOR2908

05/06/2025

Me pareció sencillamente EXCELENTE !!  
@LIANABE

05/06/2025

Que Suerte  que  Tiene J. L.  Ricchetti.     Yo  NO  acepto  nada  de  esto........    Nadie  quiere  el  Final....   aunque   todos  sabemos  que  ocurrirà,  lamentablemente.....  
@MIRIAN_

05/06/2025

Muy buena reflexión.  
@JOR2908

06/06/2025

Lianabe, Gracielu y Mirian, gracias x comentar.  
@LILIBEAT

06/06/2025

Asi es,hermosa reflexión de este escritor.Gracias por compartirlo. Seamos Luz.  
@LILIBEAT

06/06/2025

Asi es,hermosa reflexión de este escritor.Gracias por compartirlo. Seamos Luz.  
@JOR2908

06/06/2025

Lili, gracias x comentar