SOMOS HUMANOS, LOS HUMANOS?
Escrito por
@LAU33
Falleció el Dr. Hernán Darío Estrada, neurocirujano. En su último mensaje, muy doloroso, enviado a sus amigos, destacaba la deshumanización sufrida en las UCI (Unidad de Cuidados Intensivos).
"Soy otro, después de estar 4 veces en la UCI. Los resultados médicos no compensan el daño irreparable en la esfera psicológica.
Ya no soy Hernán Darío Estrada, soy lo que queda de él. Como dice el Dr. Padilla no hay día, no hay noche. No hay horario. No hay quien escuche el gemido.
El amigo y colega es un extraño. No se le ve la cara. No hay una mano en el hombro que te diga cómo te sientes. Tampoco el estetoscopio en el pecho que te haga sentir protegido.
¡No sabes lo que es un baño a las 5 am tiritando de frío!
Pregunté ¿por qué no me cambiaban de posición cada dos horas? Y oí las burlas.
Es un lugar hostil.
Con ruidos por alarmas de aparatos y conversaciones y risas inadecuadas.
Los pacientes tenemos angustia, ansiedad, insomnio, miedo y temor a la muerte.
Fácilmente nos rotulan de psicóticos.
Carl Jung, terapia intensiva y la deshumanización del paciente
La última tabla del último consuelo
Estoy en terapia intensiva. No como paciente —aún—, sino como residente. Camino entre máquinas que zumban, monitores que parpadean, alarmas que advierten pero ya no conmueven. Aquí, la muerte no siempre llega de golpe; a veces se arrastra, silenciosa, disfrazada de rutina. Se puede morir de a poco sin que nadie lo note.
Carl Jung decía que “el alma necesita significado, más aún que el cuerpo necesita alimento”. Aquí, en este no-lugar donde el tiempo se suspende, el alma del paciente suele quedar al margen. Lo que importa es el potasio, la presión arterial, el índice de oxigenación. El paciente se convierte en un número de cama, en un caso clínico. Deja de ser alguien y se vuelve algo.
Los sedantes borran la conciencia. La intubación silencia. El aislamiento —por bioseguridad o por protocolo— elimina todo lazo afectivo. Lo que queda es un cuerpo sostenido por tubos. ¿Dónde está el sujeto? ¿Dónde está su historia, su miedo, su última palabra?
Veo a los colegas pasar de cama en cama, apurados. La decisión clínica pesa, lo urgente siempre vence a lo importante. No hay tiempo para mirar a los ojos. No hay tiempo para escuchar. A veces ni siquiera hay tiempo para llamar al paciente por su nombre. “La de la 12 está fibrilando”. La de la 12. No Marta. No doña Marta. No la madre de tres hijos que entró caminando hace dos semanas.
Y sin embargo, aún hay una línea que no se quiebra. Una presencia que resiste. El personal de enfermería. Las mujeres —y hombres— de azul, que no solo administran medicamentos, sino que limpian cuerpos, acarician frentes, colocan almohadas. Que hablan al oído de quienes ya no pueden responder. Que a veces se detienen un segundo más para decir: “Aquí estoy, no se asuste”.
Veo a una enfermera acomodar el cabello de una paciente intubada. Nadie lo notará. No está en el protocolo. Pero ese gesto —mínimo, humano— es tal vez lo único que le queda a esa mujer como ancla en esta orilla. Es lo que evita que se hunda del todo en el anonimato.
La terapia intensiva puede ser un desierto espiritual. Pero no por la tecnología, sino por la falta de relación. Jung lo sabía: lo que sana no es el saber médico en sí mismo, sino el vínculo. El arquetipo del sanador no es solo el que cura, sino el que acompaña, el que escucha, el que contiene.
No idealizo. Las enfermeras están agotadas. Trabajan por turnos interminables. Muchas veces no les alcanza ni el sueldo ni la vida. Pero aún así, su humanidad se filtra. En medio del metal, del plástico y de la frialdad institucional, ellas siguen tocando al paciente con cuidado. Siguen tratando de sostener algo que no tiene nombre: la dignidad, quizás.
A veces pienso que en esa cama podría estar yo. O mi madre. O alguien que amo. Y me pregunto: ¿quién sostendrá su mano? ¿Quién hablará por ella cuando ya no pueda hablar? ¿Quién le devolverá el nombre?
La muerte puede ser inevitable. Pero la deshumanización no debería serlo.
...RESCATO A LOS ÁNGELES, las/os enfermeras/os (la gran mayoría). Son médicas/os espirituales del alma, familia, confidentes, amigas/os y lloran con uno.
Difícilmente se sientan; mientras los Dioses del Olimpo no se mueven de su trono y su juguete, el computador.
Falta mucho para humanizar las UCI.
"Hay que empezar por humanizar a los médicos (los hay muy humanos). Los pacientes en la UCI nos convertimos en objeto de estudio médico, porque el entorno, olvida nuestras necesidades emocionales".
Comentarios
10/08/2025
10/08/2025
Muy Injusto.
10/08/2025
......
10/08/2025
Lo cierto es que si el medico no logra tomar distancia no podría sostener mucho tiempo esa profesión.
Estuve en UCI hace un tiempo y fue justamente una enfermera la que peor me trató.
Así como no hay enfermedades sino enfermos, no hay medicos hay personas tratando de salvar vidas con más o menos amorosidad
10/08/2025
Algunos humanos deberian volver a ser humanos.......
12/08/2025
Y si, a pesar de haber sido atendido excelentemente por el equipo de cirujanos, en un sanatorio escuela de primera linea, estoy en condiciones de decir que algunos enfermeros UCI son sumamente inhumanos, y de algunos se reciben malos tratos , se los informe a los cirujanos que me veian a diario varias veces, todos sin decirlo me daban a entendre que los denunciara.
Pero una vez retirado del sanatorio tuve en casa una recuperacion de varios meses, lo que me quito las ganas de las denuncias.
12/08/2025
porque el entorno, olvida nuestras necesidades emocionales".
13/08/2025
13/08/2025
Hay que ser muy fuerte en esos momentos y mantener el equilibrio. Por mi lado mi sorpresa más grande fue más en relación a la gente conocida que a los profesionales. Te llevas infinitas sorpresas, no sé cómo habrá sido tu experiencia.. Muchos de los que uno consideraba más cercanos no aparecieron y también me he llevado grata sorpresa con otras personas que en principio no lo eran tanto.
Porque es real que en esos momentos uno necesita un poco de amor, un poco de atención y sobre todo un poco de tiempo de compañía. Cuando obtenés eso la diferencia es abismal..
Sin lugar a dudas son situaciones donde, si las sabes aprovechar vas a aprender muchísimo de la vida y de tu entorno que de otra manera no lo podrías hacer. Espero que ese haya sido de tu caso y que a pesar de la dolorosa experiencia, ésta te haya dejado una nueva sabiduría.
Te mando un fuerte abrazo.- LD
13/08/2025
Y si @LUDAVITO a partir de ahi la escala de valores en las amistades, cambio abismalmente-
13/08/2025
13/08/2025
gracias Ricardo por tu apreciacion :)
13/08/2025
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