¿Que Beneficios tiene el amor incondicional?

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@DANTEX

25/10/2025#N89128

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Tras lo expuesto, puede parecer una quimera amar incondicionalmente, puesto que es el amor que practica Dios mismo, definiéndolo como tal.

Y repito, esto no pretende ser un texto religioso ni necesariamente espiritual.

Insisto en ello porque va a parecerlo cuando te diga que el principal beneficio que tiene practicar el amor incondicional es dar un paso adelante en el proceso de “convertirse en Dios”.

Me explico.

Pongamos los pies sobre la tierra.



No es que practicando el amor incondicional vayas a ascender a otra dimensión convirtiéndote en el omnisciente, omnipresente y omnipotente.

Primeramente, porque –en sí– no es fácil practicar el verdadero el amor incondicional. Como ya te dije al principio, está lleno de gente que se autoengaña diciendo y pensando que ama incondicionalmente cuando, en realidad, su amor esconde un sinfín de condiciones.

Ser conscientes de ello es ya un primer paso en el camino.

No obstante, en todos nosotros hay algo que trasciende lo físico y lo mundano. Todos tenemos una Esencia, un Yo Superior o, dicho de otra manera, una parte de Dios dentro de nosotros.

Dios es el Todo y, por tanto, todos somos parte de él.

Esa parte divina conecta con nuestro propósito, nuestra realización personal y nuestra felicidad.

Esa parte divina es, en el fondo, puro amor. Un amor infinito e incondicional que pretende ser reconocido y, seguidamente, manifestado en todo su esplendor.

Al amar incondicionalmente, nos resulta más fácil encontrar nuestro camino, elevamos nuestra energía vital y sacamos a la luz la mejor versión de nosotros mismos. Esto acelera nuestro proceso de desarrollo personal, hace que seamos más felices e, indirectamente, mejora el mundo en el que vivimos, así como la vida de las personas que se cruzan en nuestro camino.

¿Existe algo más divino que lo que acabo de escribir?

Es por ello que digo que practicar el amor incondicional es un paso más en el camino de convertirse en Dios.

4. ¿Cómo amar incondicionalmente?
Amar incondicionalmente requiere trascender tu ego o, por lo menos, saber mantenerlo a raya. Los niños, sin ir más lejos, tienen un ego menos desarrollado y, como ya habrás visto, manifiestan mucho más amor incondicional que los adultos.

El amor incondicional requiere trascender tu familia, cortando el cordón umbilical y convirtiéndote en alguien independiente y libre de cargas ajenas a ti mismo. Lógicamente, si no sales de tu núcleo familiar, todo lo que no comulgue con su forma de ver la vida y sus valores te parecerá extraño y ajeno y, por ende, lo rechazarás.

El amor incondicional exige que vayas más allá de tu cultura y tu entorno social conocido –repleto de prejuicios y esquemas mentales limitantes–, así como de todo lo externo y superfluo que rodea tu cuerpo y tu mente.

Para amar incondicionalmente debes ser plenamente consciente de que no eres más que Esencia, alma o conciencia; y de que el cuerpo, el carácter, la familia o la sociedad no son más que accesorios superficiales que se le añaden para que puedas tener una experiencia concreta en esta vida física.

Cuando entiendes todo esto te das cuenta de que el resto de personas que te rodean son lo mismo que tú, otras almas viviendo su propia experiencia en un mismo planeta; pero, en el fondo, piezas de una misma Gran Conciencia.

Entonces, sabes que amarte a ti mismo es amar a la humanidad, y que amar a toda la humanidad por igual es amarse a sí mismo; sin diferencias entre el grado de amor que una persona profesa o siente por otra. Esto es amor incondicional.

Tantos requisitos de naturaleza abstracta y espiritual hacen que llegar a amar incondicionalmente sea prácticamente imposible, ¿no es cierto?

Pues así es. Ya dije que el amor incondicional es el amor divino que define a Dios como tal. Por tanto, no es algo tan accesible como mucha gente cree.

El amor incondicional supone la manifestación del fin de un proceso de aprendizaje o evolución personal que puede requerir, meses, años o incluso una vida entera.

Es algo característico de Jesucristo, Buda y otros tantos maestros ascendidos.

Yo no soy un maestro ascendido, estoy bastante lejos de serlo, y probablemente tú también. ¿Significa esto que debes olvidarte del amor incondicional y dejar de leer este texto ahora mismo? Pues tampoco.

Amor incondicional no es sólo para maestros ascendidos

¿Hay que ser un maestro ascendido amar incondicionalmente?

En realidad todos somos maestros en algún lugar, en algún momento o para alguna persona. Y todos estamos en un proceso de crecimiento, evolución y mejora personal. Es decir, todos estamos en ascenso. La vida misma es un proceso de ascenso.

Por tanto, todos debemos intentar, según nuestro estado de conciencia y evolución, practicar el amor incondicional; durante el mayor tiempo posible y en el mayor número de situaciones posibles.

En muchas ocasiones, nuestro ego nos limitará; y las emociones nos secuestrarán, sacando a relucir nuestra peor cara.

Habrá momentos malos, y situaciones en las que el amor –incondicional o no– brillará por su ausencia.

Pero habrá momentos en los que veremos la luz, y los debemos aprovechar para amar incondicionalmente.

Para hacerlo, sólo tienes que eliminar condiciones.

Elimina cada día que te acuerdes una de las condiciones que te impiden manifestar ese amor incondicional.

Cada vez que lo hagas, tu amor irá ampliando fronteras. Y entonces podrás amar a los negros, a los blancos y a los amarillos por igual; luego a los musulmanes, a los cristianos o a los judíos; a los de derechas y a los de izquierdas; a los pobres y a los ricos…

A cada condición que saques del corsé mental que te impide amar plenamente, más vas a brillar.

Y cada día tendrás más amor, para ti y para los demás; hasta el punto en que éste nunca falte en tu vida.

Porque el amor incondicional es ilimitado; con lo cual, cuando lo encuentres en tu interior, lo manifestarás de forma cada vez más intensa y abundante; hasta que salga a borbotones, contagiándose y multiplicándose allá donde vayas.

Porque el amor incondicional es amor infinito y para siempre. Sin racismo, sin discriminación, sin miedos, sin apegos, sin celos, sin condiciones.

Cada vez que lo logres, estarás evolucionando.

Cada día que lo hagas serás mejor persona, y estarás contribuyendo a mejorar el mundo en el que vives, así como la vida de otras personas.

Por tanto, estarás en el camino de convertirte en un maestro ascendido, manifestando la parte de Dios que vive en tu interior.

¿Acaso no vale la pena?

¿Acaso amar incondicionalmente no es uno de los mayores propósitos de nuestra existencia?


 

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