Brindar por los que faltan
Escrito por
@MAG.HOW
Llegó diciembre. La ciudad se pone eléctrica, el asfalto parece que va a derretirse y los balcones se llenan de esas luces intermitentes que, a veces, nos dan un poco de vértigo. En el café de siempre ya pusieron un arbolito medio desgarbado, y mientras miro por la vidriera, no puedo evitar pensar en el peso de las sillas vacías. Porque seamos honestas: a los cincuenta, las fiestas ya no son solo sobre quiénes vienen, sino sobre los que ya no están.
Vivimos en una cultura que nos empuja a la alegría por decreto. Pero cuando caminás por el barrio y ves el movimiento, el ruido de los brindis y las corridas de último momento, a veces sentís que tu propio ritmo es otro. Para las que elegimos la independencia y la calma de nuestro refugio urbano, estas fechas traen un eco especial. No es tristeza, es memoria.
El silencio en medio del ruido
Mis perros no entienden de calendarios; para ellos, un 24 de diciembre es solo un día con más ruidos molestos en el cielo. Pero para mí, las ausencias se sientan a la mesa sin pedir permiso. Son ausencias que no "valen la pena" (porque ya sabemos que nada vale nuestro sufrimiento), sino que valen nuestro tiempo y nuestra nostalgia más pura.
A veces extraño las charlas que ya no vuelven, o ese consejo que hoy me vendría tan bien. Extraño incluso lo que nunca fue. Sin embargo, en esta etapa de la vida, aprendí que las ausencias no tienen por qué ser huecos negros; pueden ser presencias silenciosas que nos acompañan mientras caminamos por la vereda de siempre.
Un brindis por la historia propia
No hace falta montar un escenario ni fingir que somos la familia de un comercial de televisión. Brindar sola, o con un cómplice que entienda el valor del silencio, es un acto de una libertad inmensa. Es elegir honrar a los que se fueron sin que eso nos detenga el paso.
Me acuerdo mucho de mi abuelo irlandés en estos días. Él tenía esa forma de ver la vida, donde el camino y el destino se mezclaban con una fe muy particular en el flujo de las cosas. No era de grandes discursos, pero su presencia era un ancla.
El legado en el bolsillo
Por eso, este año no quiero cerrar con un "Felicidades" vacío. Quiero cerrar con algo que tiene raíz, algo que me conecta con él y que quiero compartir con ustedes, que están ahí del otro lado de la pantalla, viviendo sus propias fiestas en sus propias ciudades.
Les dejo la bendición celta que siempre me decía mi abuelo. Es mi deseo para ustedes, para sus ausencias y para sus caminos:
"Que el camino salga a tu encuentro. Que el viento sople siempre a tu espalda. Que el sol brille cálido sobre tu cara. Que la lluvia caiga suave sobre tus campos. Y hasta que volvamos a encontrarnos, que Dios te sostenga suavemente en la palma de su mano".
— Anónimo (Tradición Celta)
Nos vemos en cualquier esquina, disfrutando del pulso de la ciudad y de esos encuentros que solo suceden cuando una se anima a camina.
Comentarios
22/12/2025
. Pero para mí, las ausencias se sientan a la mesa sin pedir permiso.
. Extraño incluso lo que nunca fue.
¡Es tan hermoso como escribís!!!
Gracias, me encantó.
Roxana
Más notas de Pensamientos de VidaVer todas
Más notas de Pensamientos de Vida
Coincidir con una persona mental y emocionalmente es una suerte , es una sinfonía asombrosa y casi siémpre inexplicable .
De Breves Reflexiones ."Los recuerdos no pueblan nuestra soledad, como suele decirse; antes al contrario, la hacen más profunda."
Gustave Flaubert
ARG
Salidas al aire libre, viajar al norte, viajar a todos lados, jardinería, junta
¿CONOCERLA?
Más Mujeres
USA
Me gusta andar en bicicleta, acampar, ir a la playa, escuchar música. Me gusta
¿CONOCERLO?
Más Hombres
Salidas Grupales
Ver Todas@GLORY2023 - Vie 16/10/2026
@TREKKER1 - Sáb 17/10/2026


