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@JOSESE386

05/02/2026#N89820

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Lamento no poder contestar los comentarios. Gracias a l@s que (me) leen

Jose

« Non omnis patientia virtus est »

(la paciencia no es virtud)

Evy, mi prima, crispada ya de escuchar sobre mi ‘búsqueda’, y con la esperanza de que la deje tranquila, me conectó con la hermana de una amiga. Charlamos un par de veces, conversaciones interesantes.

Corría el 2024, era antes de que me impusiera la regla 254b “primer encuentro, es solo un café’. La invité a cenar a mi segundo hogar de esa época: el Croque Madame, en Palacio Paz 

Primera impresión: buena. Había algo que me gustó en ella, no sé si sus ojos, con un color a Elizabeth Taylor; su sonrisa; un je ne sais quoi que tienen algunas mujeres, tan etéreo, que, si tratamos de definirlo, se desvanece.

Tuvimos una linda cena. Me despedí, decorosamente, con un besito corto en la mejilla, en la puerta de su casa.

Me fui pensando: “¿quién sabe? Todo es posible”. todavía era joven e inocente.

Al día siguiente, hablamos por teléfono, de dejar las “normas establecidas”, actuar con claridad. Quizás vernos en los próximos días.

Me entusiasme ante su oferta de preparar pasta en mi departamento, la idea me comenzó a cocinar el cerebro; no necesariamente por la pasta.

A los pocos días fuimos a una cata de vinos, hobby que le interesaba. En mis múltiples visitas a vinerías, tengo solo en claro que hay alguna relación entre la uva y el vino. A pesar de eso, le puse onda, bajo el lema de “si quieres conquistarla, únete a ella”.

La cata incluía probar algunos vinos, una extensa explicación sobre el microclima de Puerto Piojo y de la zona agroindustrial de la Bahia de Dock Sud, ideal para el cultivo de la uva chinche.

Luego de esa reunión, hubo silencio ‘radial’, así que no puse la pasta en remojo.

Debido a un tema logístico, su bolsa favorita (de IKEA, aparentemente importante ese detalle por estos lares) quedó en mi posesión. Luego de varios meses, me contacté con ella, para asegurarle que su pertenencia no era un objeto de una negociación tipo intercambio de rehenes (¿bolsa por espagueti?) y preguntarle a donde se lo enviaba.

Volvimos a charlar con esa facilidad que recordaba y, finalmente, la invité a la anhelada pasta en el departamento. Llega el día del evento. Antes de la comida, pruebo con un par de piquitos que no van para ningún lado.

Pienso: “mejor no arruino la comida; vemos qué pasa después” (el famoso “que fluya” de mi psicóloga).

La charla fue extensa, ya era un poco tarde. Nos pusimos a ver la tele en el living. El sofá, me permitía más campo de maniobra para intentar un avance oblicuo, con maniobras cuidadosas, tratando de evitar cachetazos innecesarios.

Mientras Bruce Willis balbuceaba los dos renglones de dialogo que tenía la película, fui abrazándola suavemente, caricias en el pelo y algún masajito en el cuero cabelludo. Al mismo tiempo, me preguntaba, con mi mente ashkenazí — tranquila como el mercado de cambios el día del triunfo del justicialismo en las PASO, -: “¿y? ¿para dónde vamos? Ya estoy un poco cansado, pero le puedo poner onda.”

Noto, con preocupación, que la visita se está durmiendo, señal de que la banca cantó “no va más”. Me resigno a que el violín quedara como siempre, en su bolsa, y trato, sin éxito, despertarla suavemente. Mis intentos, son respondidos con balbuceos incoherentes.

Sugiero pedir un Uber, acompañarla a su casa, no llego a ningún puerto. Reviso el manual del alumno bonaerense y diagnostico que , está “frita”; yo y Bruce Willis tuvimos un efecto soporífico en ella.

Me dice: “duermo en el sofá”. No acepto de ninguna manera, soy un caballero. Le digo que duerma en el dormitorio. Comienza un “va y viene”,

no acepta que yo use el sofá, así que, dormimos los dos en la cama, que por suerte era King, enorme.

Hago lo mejor posible para calmarme con meditaciones, repitiendo el ancestral Yiddish mantra “finjamos locura y sigamos adelante”. Mientras pienso ¿el universo será infinito? ¿O solo mi pelotudez que no tiene límite?

Como buen anfitrión, al día siguiente recorro las panaderías de la zona para comprar facturas. Preparo el desayuno, tratando de no despertarla, baja al rato, y después se va silbando bajito.

Me recluyo en un monasterio de “Pergamuns Talmudicus’, donde los principales temas que estamos dilucidando son:

  • “¿cambio de género o neutralidad?”
  • “cómo aceptar que en ‘ora et labora’ no hay lugar para relaciones sexuales”.
  • “Qué hacer con un violín en desuso”

 

 

 

Comentarios

@SILVI.YU

07/02/2026

¿Es real o es ficción? angel  

ARG

ARG

MUJER de 51 en Barracas

Me considero una mujer sencilla, afectuosa, alegre, laburante.. sobre todo posit

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ARG

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HOMBRE de 45 en San Isidro

Me considero un estudiante de la vida, todo me invita a la reflexion y sin embar

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