De trampas y trampeados (Ejemplos del texto #N11297)
Publicado por
@SILMAB
De trampas y trampeados
Silvina Heguy
sheguy@clarin.com
Muchos saben que Internet exime de la obligación por la verdad. En un reino donde el parpadeo y lo intermitente es norma es también normal que las relaciones copien el formato. Pero, como el amor sabe de trampas más que los hombres y mujeres que les gustan hacerlas, todo puede suceder. Eso es, justamente, una de las buenas cosas de la vida. Y si es cierto que —como dice una de las entrevistadas— los amores nunca fracasan, por qué no pensar que un proyecto de a dos puede prosperar gracias a la Web.
Historia I
"Uso Internet para conocer chicas y voy cambiando el sitio porque te vas encontrando con las mismas chicas...", dice Santiago, de 28 años y productor televisivo. "Busco y elijo según la foto y la edad. Las chicas se dan el lujo de elegir más". Agrega: "La ventaja es que podés hablar con varias chicas a la vez. Pero ya Internet me dio muchos plantones. Por supuesto son menos dolorosos que los de un boliche o un bar". Reconoce: "Es verdad que si conseguís alguien por Internet, lo sentís menos valioso que si lo conseguís cara a cara".
Historia II
Pide que sólo se lo identifique como Rocco, de 24 años. Está recién recibido de abogado y aclara: "No busco nada estable". Varios amigos le habían recomendado un sitio para conocer chicas y se animó a colgar su foto. "No es que tenga miedo a encontrar chicas en otros lugares reales", se ataja. ¿La anécdota que más le gusta contar de su uso de Internet? "Conocí una chica que me tiraba indirectas. Hasta que yo directamente la invité a un telo. Y así fue: nos encontramos en la vereda. La vi solo aquella vez", cuenta y aclara: "Es sólo un entretenimiento para divertirme".
Historia III
"Quería irme a vivir a Canadá y pensé que si encontraba a alguien de ese país por Internet, podía ser una salida. Pero se dio otra cosa: conocí a un chico de Bélgica que también se quería ir a Canadá", cuenta Celeste Bernart, de 19 años y estudiante de Ciencias Económicas en la UBA. Dice que su historia "es un cuento de hadas". "Nos mandábamos mensajes por el portal al principio. Después chateamos bastante". Después de un año y medio, Hans, de 23 años y paisajista, le dijo: "Tengo que conocerte". Y se vino a Buenos Aires para visitarla. "Hans era mucho más lindo de lo que yo imaginaba. Fue una agradable sorpresa". El verano pasado, Celeste decidió ir a visitarlo a su ciudad,
Clarin-3/9/06
Silvina Heguy
sheguy@clarin.com
Muchos saben que Internet exime de la obligación por la verdad. En un reino donde el parpadeo y lo intermitente es norma es también normal que las relaciones copien el formato. Pero, como el amor sabe de trampas más que los hombres y mujeres que les gustan hacerlas, todo puede suceder. Eso es, justamente, una de las buenas cosas de la vida. Y si es cierto que —como dice una de las entrevistadas— los amores nunca fracasan, por qué no pensar que un proyecto de a dos puede prosperar gracias a la Web.
Historia I
"Uso Internet para conocer chicas y voy cambiando el sitio porque te vas encontrando con las mismas chicas...", dice Santiago, de 28 años y productor televisivo. "Busco y elijo según la foto y la edad. Las chicas se dan el lujo de elegir más". Agrega: "La ventaja es que podés hablar con varias chicas a la vez. Pero ya Internet me dio muchos plantones. Por supuesto son menos dolorosos que los de un boliche o un bar". Reconoce: "Es verdad que si conseguís alguien por Internet, lo sentís menos valioso que si lo conseguís cara a cara".
Historia II
Pide que sólo se lo identifique como Rocco, de 24 años. Está recién recibido de abogado y aclara: "No busco nada estable". Varios amigos le habían recomendado un sitio para conocer chicas y se animó a colgar su foto. "No es que tenga miedo a encontrar chicas en otros lugares reales", se ataja. ¿La anécdota que más le gusta contar de su uso de Internet? "Conocí una chica que me tiraba indirectas. Hasta que yo directamente la invité a un telo. Y así fue: nos encontramos en la vereda. La vi solo aquella vez", cuenta y aclara: "Es sólo un entretenimiento para divertirme".
Historia III
"Quería irme a vivir a Canadá y pensé que si encontraba a alguien de ese país por Internet, podía ser una salida. Pero se dio otra cosa: conocí a un chico de Bélgica que también se quería ir a Canadá", cuenta Celeste Bernart, de 19 años y estudiante de Ciencias Económicas en la UBA. Dice que su historia "es un cuento de hadas". "Nos mandábamos mensajes por el portal al principio. Después chateamos bastante". Después de un año y medio, Hans, de 23 años y paisajista, le dijo: "Tengo que conocerte". Y se vino a Buenos Aires para visitarla. "Hans era mucho más lindo de lo que yo imaginaba. Fue una agradable sorpresa". El verano pasado, Celeste decidió ir a visitarlo a su ciudad,
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