Escrito por
@JAIMESCH

02/03/2017#N62437

0 Actividad semanal
989 Visitas totales

Esa noche me acosté temprano, había descubierto todo, hundido en mi dolor no me quedaba mas que esperarte, como siempre, porque mi estúpida necesidad de vos me impedía hacer otra cosa. Miraba insistentemente el reloj, única y cruel compañía que me recordaba tu tardanza que a cada segundo me delataba la verdad de lo que yo insistía en negar...
Te oí entrar a la casa, entraste a la habitación. Pretendí hacerme el dormido mientras te preparabas para dormir. Te acercaste a mi y murmuraste en mi oido un "hola, como estás?". Y esas forzadas palabras tuyas se clavaron como mil agujas en mi pecho. Con la ansiedad de un condenado a muerte y con ganas de gritarte mil cosas, me incorporé para verte, como para consolarme con tu semblante.
Vi tu rostro, lo sentí tan ajeno... desconocido... desconcertante... frio... sepulcral... me dio tanto dolor. Mi corazón quería salirse de su lugar. Estaba absorto, desencajado, triste, dolorido, y todas estas sensaciones a la enésima potencia. Me miraste y seguramente presentiste que yo algo ya sabía. Ese rubor en tus mejillas, esa expresión en tus ojos ya no podían disimular nada. Colocaste un beso frio como la porcelana en mi mejilla. Y sin mediar palabra te encerraste en el baño, y bajo la ducha te enjabonaste, acaso para retirar de tu piel las caricias prohibidas que intentabas ocultarme. La vaga esperanza de que todo fuese solo una pesadilla no me abandonaba.
La vida siempre te da la facilidad para ocultar lo indebido, pero aún así, un pequeño error, el mas mínimo descuido, puede desatar una tormenta. Y tu error fue llevarlo a casa. Lo hiciste tuyo en una habitación que era nuestra, sin importarte nada la historia que guardaban esas cuatro paredes. Y sin fijarte siquiera en un detalle: yo estaba ahí. Tu cuerpo aún humedecido por el baño, estaba tan absorto con él, que ni siquiera notaste mi presencia, y yo, demasiado anonadado para reaccionar, nada pude hacer, nada pude decir. Y no era para menos: la mujer que amaba, en mi casa, en mi cuarto... con él. Quise huir... no pude. A ratos la compadezco, a ratos me compadezco a mi mismo. Ahora ya no me interesa... Ahora ya nada me interesa. FIN.
(fin?... realmente ya nada me interesa?...)

 

 

Comentarios

@LILIANABRUJI

02/03/2017

Qué bello relato!!! sobre todo el traerlo a tu cuarto en su piel.... qué imagen!!!!!!!!!!!!!!!!!

Gracias.....   
@LADYDY

02/03/2017

Muy bueno!!!  
@DANTEX

03/03/2017

yesMuy Interesannte Relato

Gracias por compartirlo  
@BRISA2023

03/03/2017

​muy fuerte relato..siempre se puede confiar a pesar de dar nuestro Amor a quien no lo merece..siempre se puede empezar..soñar..que la vida vuelva a sorprendernos..apostemos a estar mejor a pesar de todo