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@DANTEX

15/04/2025#N87831

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Si quieres que te escuche, no me grites. Si buscas mi respeto, primero, trátame con consideración. Porque si no te gustan los efectos no debes provocar las causas, y aunque no lo creas, a menudo, lo que uno siembra es lo que más tarde cosecha.

Es muy posible que estas ideas nos recuerden un poco a esa visión conductista donde todo estímulo trae una asociada una consecuencia. No hace falta llegar a tal determinismo, pero en cierto modo, todos disponemos en nuestro interior de un sutil equilibrio, donde cualquier variación ocasiona una reacción.

“Si quieres conocer tu presente mira tu pasado: porque ese es el resultado. Ahora bien, si quieres conocer tu futuro atiende tu presente, porque ahí estará la causa”.
-Buda-
Las personas podemos creer o no en las casualidades. Dejar espacio a lo imprevisto, a lo improbable y a lo mágico siempre reconforta al corazón. Sin embargo, es necesario asumir que las “causalidades” existen y nos determinan en muchos casos.

Puesto que la vida es un aprendizaje continuo debemos permitirnos ser humildes alumnos para entender que una acción, siempre trae asociada una consecuencia. Que las palabras tienen el poder de herir o sanar. Que un pensamiento genera un tipo de emoción y esta, a su vez, puede ayudarnos a ver el mundo de un modo u otro.

Cuidar las causas para conseguir efectos más auténticos

Todos nosotros podríamos tener vidas más dignas y felices si nos preocupáramos un poco más por nuestras actitudes, por cuidar nuestras palabras sin necesidad de dañar o de molestar, tanto a nosotros mismos como a los demás. La ley causa efecto nos recuerda que todo lo que hacemos, decimos o pensamos crea un impacto, tanto en nosotros mismos como en quienes nos rodean.

De algún modo se cumple aquello que Galileo Galilei nos dijo una vez: «todas las cosas están ligadas por hilos invisibles. No se puede arrancar una flor sin molestar a una estrella». Veamos ahora cómo crear efectos más saludables, más dignos y enriquecedores para todos.

Si generamos buenas acciones cosecharemos buenos resultados. Ahora bien, no te obsesiones por esperar que los demás reconozcan siempre tus buenos actos, a quien más le debe interesar actuar con bondad, con respeto y nobleza es a ti.

Los deseos crean intenciones, y las intenciones, a su vez dan forma a muchos de nuestros actos. Así pues, procura que tus deseos tanto para ti como para los demás sean enriquecedores, positivos y constructivos.
Otro aspecto a tener en cuenta son los automatismos. Gran parte de nuestra cotidianidad la vivimos de forma automática, nos dejamos llevar. Todo ello hace que nos desconectemos de nuestro mundo interior e incluso de nuestras emociones.

Ve más despacio, detente. Cada vez que vaya a salir una palabra de tu boca, analiza primero qué efectos puede causar. Párate y apaga ese ruido mental habitado por actitudes limitantes e inseguridades. Reformula tus pensamientos con nuevas energías, fuerzas y afectos para conseguir que tu realidad también cambie.

A veces, las cosas más pequeñas dan forma a grandes universos de felicidad, y todo, absolutamente todo, puede empezar con un simple pensamiento.

#SanarElAlma

 

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