Si voy con dos hombres, cada uno de ellos será mi maestro. Tomaré las virtudes de uno y las imitaré, y los defectos del otro y los corregiré en mí». Aunque esta reflexión fue formulada hace siglos, continúa teniendo sentido en la sociedad actual. En un mundo donde las diferencias pueden provocar enfrentamientos, la propuesta de Confucio invita a escuchar, observar y aprender antes de juzgar.