Seguir con vida (continuación)
Escrito por
@EMILEO
2 - Una mano anónima
Tengo la seguridad que antes de ese momento nuestras vidas jamás se habían cruzado, no me pareció haberlo visto nunca, no lo pude asociar a nadie conocido. Nunca supe quien era, ni siquiera recuerdo su cara (los nervios no me permitieron retenerla). Ni puedo entender el motivo por el cual se jugó por mí.
Pero sí estoy seguro que, si no hubiese estado al lado mío, yo no estaría escribiendo estas líneas. Fue uno más de tantos héroes anónimos que, a su manera, aportó su granito de arena cuando le fue posible contra los milicos.
Lo mío fue una de las tantas imprudencias que cometiamos en esa época. Era tan normal caminar en el filo del abismo. Era tan presente la posibilidad de caer en manos de los milicos. Era tan cotidiana la costumbre de jugarse la vida que, a veces, perdíamos la noción de lo que realmente vivíamos. Aflojábamos esa metódica necesidad de cuidar cada detalle, de preveer cada posible fallo, de poner la seguridad ante todo.
Muchas veces por cumplir una tarea que permitiera reconstruir el Partido, tarea que, de ser necesario se podía posponer o abortar, nos jugábamos al estilo Superman, poniendo nuestra vida en riesgo (y con la nuestra la de muchos otros compañeros). Esa fue una más de esas veces.
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- “Es muy importante que Barba reciba la Revista de América. Tenés que llevársela al trabajo antes de venir a la oficina. Quique te la va a alcanzar a tu casa. Mañana a la mañana se la llevas y hace una cita para discutirla.” Me dijo Juan.-
Para Juan, todo era importante. Barba era un ex-compañero que nos ayudaba económicamente y que tenía conexión con un grupo de uruguayos que vivían en Argentina. Juan era un miembro de la Dirección Nacional del partido uruguayo exiliado en nuestro país y la Revista de América era un órgano de difusión de las noticias internacionales. En ese momento estaba dedicada al balance de lo que había sido la revolución portuguesa que derrocó a la dictadura de Salazar.
Con Juan escribíamos los artículos del semanario del partido uruguayo. Un amigo mío se encargaba de llevarlos en el “vapor de la carrera”, copiados en papel manteca, reducidos al tamaño de un cigarrillo y colocados dentro de un atado de Parissiennes. Como toda la dirección se había exiliado, se escribía en Argentina, se pasaba a Uruguay y allí se imprimía.
Juan y yo habíamos armado una oficina con la fachada de una empresa de construcciones en Córdoba al 900 que servía de lugar de reuniones para un sector de la Dirección del partido argentino y de conexión con el resto de los partidos hermanos de otros países.
- “Aprovecha que hace frío y llevala escondida en el sobretodo”, insistió Juan.-
- “Pero Juan, no me da el tiempo para meterla en el sobretodo. Necesito coserlo por si paso una inspección. Hoy llego tarde y mañana, para ver al Barba, tengo que salir muy temprano”, retruqué.-
- “No Gringo, necesito que Barba lo tenga mañana. Llevalo”, volvió a insistir Juan.-
Y yo asentí, pensando buscar una forma de llevarlo. Pero esa noche llegué tarde y, para peor, llegué con Ana. Eso hizo que me durmiera más tarde Estábamos juntos las pocas veces que nuestras tareas lo permitían y que podíamos hacer una cita para ir juntos a casa. Como vivíamos en un barrio obrero (Villa Martelli) habíamos acordado con Quique (mi compañero de casa) que Ana y Carolina (su compañera) sólo vengan a casa acompañadas por nosotros. Resultaba muy rara en ese ambiente una piba llegando tarde a la casa de dos solteros.
A la mañana, tuve que levantarme, desayunar, llevarla a Ana hasta la parada del 93, esperar que ella se fuera y tomar el 67. Por lo tanto salí con poco tiempo y no pude camuflar la Revista de América. La llevaba en un sobre de papel madera, en la mano. Total, pensé, el colectivo me dejaba a una cuadra de la cita con el Barba.
Cuando el colectivo llegó a Avenida del Tejar (hoy Balbín) y Republiquetas (hoy Crisólogo Larralde), había un retén conjunto del Ejército y la Policía. Primero rogué que no detuvieran el colectivo. Pero tras cinco minutos de zozobra, mientra la fila de vehículos pasaba por el retén y unos eran detenidos y otros no, al llegar nuestro turno vi, con angustia, que el colectivo doblaba para arrimarse al cordón.
Por suerte no hicieron bajar a todo el pasaje pues eso hubiera significado una inspección a fondo y allí no tenía salvación. Subieron dos milicos, con los fusiles en las manos por delante, dos por la puerta de atrás y un sargento, con el equipo de combate (casco incluido) avanzó por el pasillo. Hizo levantar a los que estaban sentados en la hilera de asientos de a uno y a los que estaban sentados del lado del pasillo en la fila de asientos de a dos y los cacheaba de armas, les hacía abrir el bolso o revisaba las carteras.
Era todo muy rápido. Evidentemente andaban tras algún sector de Montoneros o el ERP y sólo buscaban armas. Por desgracia, yo estaba sentado del lado del pasillo en un asiento de a dos. Como vi que el milico sólo realizaba el cacheo y revisaba lo que tenían en la mano, puse el sobre bajo mío. Cuando lo hice, mi compañero de asiento me miró fijo, percatándose de mi acción. Estaba en sus manos. Si me delataba no tenía salida. Traté de no pensar en esa posibilidad. No podía hacer nada ante ella. Y rogaba que los milicos de atrás no hubieran advertido mi movimiento.
Cuando llegó a mi fila el sargento me ordenó levantarme. Mi sobretodo cubría al asiento y el sobre de su mirada. Me hizo levantar los brazos y me cacheó rápidamente de armas. Cuando pensé que ya me había salvado, me ordenó que me aleje del asiento.
Yo no reaccioné ante la orden. Esperaba haber escuchado mal, porque eso era mi fin. Pero el sargento me gritó que me corriera a la par que me empujaba hacia un costado. Yo me moví, y esperé el momento en el cual ordenara a los otros milicos que me lleven arrestado. Todos los temores que habían poblado mis días desde el golpe se volvieron reales. Cuando ya estaba resignado, el sargento me dijo que me sentara y siguió hacia el fondo del colectivo para revisar los asientos que faltaban.
En cámara lenta, sin creer lo que estaba pasando, me volví y mire el asiento. No había nada en él. Me senté casi sin poder respirar. Pasaron segundos que me parecieron eternos hasta que bajaron los milicos y el colectivo siguió su recorrido. Ni bien arrancó, mi compañero de asiento me dijo:
- “Esto es tuyo” , pasándome el sobre. “Bajate en la próxima”
Ni pude responderle. Hoy lo lamento, pero ni le pude dar las gracias. Con el sobre en la mano, como un autómata, sin capacidad de reaccionar, me bajé en la parada siguiente, caminé dos cuadras y tiré el sobre en un volquete de escombros que había en la calle. Seguí caminando y recién a las cuatro o cinco cuadras logré reponerme lo suficiente para tomar otro colectivo y seguir viaje hasta mi cita con el Barba.
Desde este libro, a la distancia y después de mucho tiempo quiero darle las gracias a quien sea que estuvo sentado, a mi lado, en ese colectivo. Le debo la vida.-
Comentarios
09/05/2011
Fue uno más de tantos héroes anónimos que, a su manera, aportó su granito de arena cuando le fue posible contra los milicos
YO NO TE FELICITO, COMO SU.G Y NO SÉ SI VOS ERAS MILITANTE O NO,
LAMENTABLEMENTE CASI SOY VÍCTIMA DE UN COMANDO DEL ERP HACIENDO LA COLIMBA EN LA ESMA, Y SOLO TENÍA 21 AÑOS YO NO LE JODÍ LA VIDA A NADIE COMO PARA MORIR DE ESE MODO
ADEMAS DE SER TRASLADADO A UNA UNIDAD DE MAXIMO CUIDADO EN PUERTO BELGRANO POR ESTAR SIEMPRE JUNTO A UN GRUPETE DE COLIMBAS DONDE UNO ERA COMANDO MONTONERO INFILTRADO COMO COLIMBA Y YO NO SABÍA NADA, Y CASI ME " SACRIFICAN" POR SER " AMIGO DE ESTE COMANDO " NO ME POASÓ NADA PERO BIEN PUDO SUCEDERME, COMO A MUCHOS INOCENTES, NO SÉ QUE HAY Q FELICITAR, LA VERDAD NO TOMO PARTIDO NI POR UNO NI OTRO BANDO, SE QUE TANTO UNOS COMO OTROS MATARON INOCENTES , SOLO DOY UN TESTIMONIO DE LO QUE ME PASÓ POR ESTAR EN LA COLIMBA Y SALIR DE OPERATIVO CONTRA ESTE Y OTROS " TANTOS HEROES ANONIMOS" QUE NO SE FIJABAN QUIEN TENÍAN ENFRENTE
RIC
MUJERES, NINÑOS COLIMBAS ETC
, PERO SEGUN VEO PARA VOS ERAN HEROES, EN FIN SON MODOS DISTINTOS DE VER LA VIDA
09/05/2011
de potros de domador ,
del cielo y las estrellas
dicen: ¡¡ qué cosa más bella!!
si canta como un primor...
pero si uno como Fierro
por ahí se larga opinando,
el pobre se va acercando
con las orejas abiertas
y el rico bicha la puerta
y se aleja reculando.
(fragmento Coplas Del Payador Perseguido de Atahualpa Yupanqui)
Gracias Emileo!
09/05/2011
10/05/2011
Un abrazo para vos tmb
10/05/2011
" Te imaginás en el lugar de alguno de esos muchachos, esos colimbas que "cumplían el servicio militar y su deber con la patria"?
¿Vos que hubieras hecho? ¿Qué hubieras hecho "
Te transcribo lo que puse más arriba y pienso que no me leiste
si me obligaban a apretar el gatillo a los 21 años tenía que hacerlo, le doy gracias a Dios que solo fueron amagos, salidas de patrulla , operativos, con el proyectil cargado en la recámara del FAL , por lo que pudiere pasar listo para sacar el seguro, imaginate , disparar a los 21 años contra alguien , YO POR LO MENOS LO CONSIDERABA , IMAGINÉ DURANTE MUCHO TIEMPO UN ENFRENTAMIENTO, COMO ME HUBIESE COMPORTADO, POR SUERTE Y NUEVAMENTE DOY GRACIAS A DIOS QUE ESO NO OCURRIÓ
Sabés que yo salía en una camioneta de la Armada Argentina de patrulla con otros colimbas sentados espalda con espalda y mirando para que no " vuele ninguna granada" hacia nosotros, vos crees que los guerrilleros no sabían que eramos colimbas?,me contás una anécdota de la cual yo fui protagonista muchas veces al salir de operativo a pedir documentos a pubs y otros boliches , no sé que argumentos esgrimían para llevarse a chicas y chicos de los pelos, como tampoco sé que argumentos esgrimían los guerrilleros para poner bombas a destajo sin medir las consecuencias
Me contás algo, como si yo avalara dicho procedimiento, si querés contar tus experiencias, pués bien, contalas, pero no me involucres , yo no levanté este posteo, solo dí mi testimonio, para mí la " heroe" es otra cosa
Ric
10/05/2011
Ric
10/05/2011
10/05/2011
No Mabe, no soy tan " corto de entendederas como para creer esto" seguís sin captarme, en fín
Héroe? Supongo que para mí héroe es el que es capaz, sin ninguna especulación, de poner la vida del otro por delante de la propia.
Entonces permítime que disienta con Emileo, autor de esta nota cuando el dice
Fue uno más de tantos héroes anónimos que, a su manera, aportó su granito de arena cuando le fue posible contra los milicos
Repito, poner bombas por doquier sin importar a quien alcanzan, eso, eso, no es ser héroe, en este caso puntual al que alude el copaginero no fue precisamente por una bomba que lo califica de " heroe"
pero todos sabíamos que en cualquier momento podíamos volar por el aire ó quedar en medio de un atentado ó tiroteo entre " las fuerzas del órden " y los "sediciosos"
Volviendo una noche de mi trabajo hacia la facultad ( tenía 18 años antes de entrar en la colimba ) estudiaba cienc económ. me salvé de ser chupado, por haber tirado un montón de folletos a favor del ERP y Montoneros, que yo por ignorante venía juntando para leer en los viajes , digo me salvé de milagro porq cuando me acercaba a la boca del subte por q todo el ejército había rodeado el perímetro de la facu, y no iba a haber clases un policía me revisó los apuntes uno por uno, si hubiera tenido esos folletos me hubiesen chupado y yo , tan inocente como el que más, solo por juntar papeles para ller en el viaje
10/05/2011
Que siempre existen tres enfoques en cada historia: mi verdad, tu verdad y la Verdad.
10/05/2011
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