No existe la casualidad, existe la sincronicidad

Publicado por
@DANTEX

31/07/2019#N70186

0 Actividad semanal
1585 Visitas totales


  • odos hemos experimentado en alguna ocasión una coincidencia que parecía tan improbable que nos resulta mágica y epifánica, como si existieran conexiones entre sucesos, personas o informaciones a través de hilos invisibles que tan sólo podemos vislumbrar por momentos. Según el psiquiatra suizo Carl Jung esto no es casualidad, sino sincronicidad, uno de los aspectos más enigmáticos y sorprendentes de nuestro universo.




«No existe la casualidad, y lo que se nos presenta como azar surge de las fuentes más profundas»



-Friedrich Schiller-



¿Qué es la sincronicidad?



Este concepto existe al menos desde los vedas pero fue Carl G. Jung quien acuñó el término de sincronicidad, refiriéndose a “la simultaneidad de dos sucesos vinculados por el sentido pero de manera no causal” como la unión de los acontecimientos interiores y exteriores de un modo que no se puede explicar pero que tiene cierto sentido para la persona que lo observa



Jung llegó a la conclusión de que hay una íntima conexión entre el individuo y su entorno, que en determinados momentos ejerce una atracción que acaba creando circunstancias coincidentes, teniendo un valor específico para las personas que la viven, un significado simbólico o siendo una manifestación externa del inconsciente colectivo. Son este tipo de eventos los que solemos achacar a la casualidad, el azar, la suerte o incluso a la magia, según nuestras creencias.



La sincronicidad nos representaría en el plano físico por ejemplo, la idea o solución que se esconde en nuestra mente, maquillada de sorpresa y coincidencia, siendo de esta manera mucho más fácil alcanzar.



Al igual que Jung, Wolfgang Pauli, premio nobel de la física pensaba que la sincronicidad era una de las expresiones que caracterizaban al unus mundus, una realidad unificada de la que emerge y regresa todo lo existente. Coincidiendo esta concepción con la Teoría de la Totalidad y el Orden Implicado de la Mecánica Cuántica del físico estadounidense David Bohm.



«Somos como islas en el mar, separadas de la superficie pero conectadas en la profundidad»



-William James-



Sincronicidad: momentos mágicos



Una experiencia sincrónica suele venir a nuestras vidas cuando menos lo esperamos, pero en el momento exacto, cambiando en ocasiones la dirección de nuestro camino e influyendo en nuestros pensamientos. Pero para ello, tenemos que estar receptivos y atentos al mundo que nos rodea, creando la apertura a esa posibilidad de sincronicidad.



Cuanto más alertas estemos con respecto a nuestro entorno, más probabilidades habrá de que ocurra a nuestro alrededor o al menos, que le prestemos atención… Desde pequeñas conversaciones, canciones de la radio o mensajes publicitarios por ejemplo, hasta encuentros aparentemente “fortuitos”. Tan sólo hay que estar atentos.



Si dejamos a las circunstancias fluir y no presionamos ni forzamos la ocurrencia de sucesos o la voluntad de las personas, mientras mantenemos una actitud receptiva y de apertura, dejándonos llevar por nuestra intuición y nuestra sabiduría interior, nos abriremos a «la magia» que nos ofrece la experiencia de la sincronicidad. Si sabemos escucharla puede convertirse en una buena guía para nuestras vidas.



Quizás esta sea una de las muchas leyes universales que no puedan ser probadas con demasiada seguridad, pero que sin embargo su presencia ha guiado la vida de multitud de personas y está presente a lo largo de la historia de la humanidad, siendo algunas de las razones para mantener este concepto vigente. Recordemos que ya Don Juan le dijo a Carlos Castaneda que la suerte en realidad era una forma de poder.



Incluso este artículo puede haber sido fruto de la sincronicidad



 

Comentarios

@MARIANALAURA

01/08/2019

Muy interesante, como para leer más y profundizar .
Me ocurre encontrar a menudo la coincidencia, Quizás deba verlo de otro modo.
Lo de la suerte como un poder es muy cierto. Sería el superpoder que yo eligiria si me dieran la posibilidad.