"Energia Derrochada en ser Vengativos"

Publicado por
@DANTEX

01/10/2025#N88962

0 Actividad semanal
102 Visitas totales

  ¿Qué pasa por tu cabeza cuando te dan ganas de devolvérsela a alguien que te hizo algo que no te gustó? ¿Qué pasa por tu corazón cuando guardás bronca contra alguien por alguna actitud que tomó hace tiempo, y no te podés sacar ese rencor de encima?

          Parecería tonto derrochar energía tanto en masticar pensamientos negativos como en emprender acciones para saldar un daño y quedar –al menos- empatados. En otro estado emocional, el sentido común nos diría que es mejor invertir nuestro tiempo y esfuerzo en recuperarnos de algo que nos hirió y en elaborar estrategias para seguir adelante con foco en nuestro futuro. Pero cuando la emoción de injusticia nos invade, no lo podemos evitar: una de las metas en sí misma termina siendo <<te-la-devuelvo>> (por lo menos con un insulto o un gesto de desprecio).

          Dentro del complejo mundo de los sentimientos, los científicos también investigan este aspecto emocional de nuestra condición humana. En esta ocasión te voy a contar lo que investigaron dos científicos austríacos.

       Ernst Fehr y Simon Gächter pusieron a varios participantes en el Juego del Ultimátum: cada ronda de este juego se trata de que dos personas completamente desconocidas se sienten una frente a la otra y sigan una dinámica de tres pasos. Primero, al azar, se le asigna a una de ellas un determinado monto de dinero. Por ejemplo, 100 pesos. El segundo paso es que la persona que tiene el dinero debe tomar una decisión: dividirlo como quiera y quedarse con parte de la plata, dándole el resto al otro participante. Repito, como quiera. Eso significa que puede generosamente partir el monto 50 y 50, o bien –por ejemplo- quedarse con 90 y dar 10. En el tercer y último paso, el que recibe la plata puede tomar la oferta o rechazarla. Si la toma, ambos se van con el dinero que les quedó en mano. Si la deja, sea cual fuere el monto, ambos se van con cero pesos. Sí, literalmente $0.

juego del ultimatum          <<Claro>>, dirás vos, <<aunque te toquen 10 pesos y el otro se quede con 90, algo es mejor que nada>>. La teoría racional afirma que todos aceptarían la oferta, sea cual fuere. Sin embargo, y acá viene el quid de la cuestión, la gran mayoría de la gente opta por rechazar ofertas alejadas del 50/50. En general nos da bronca que arbitrariamente el otro sea poco equitativo, y preferimos quedarnos sin nada nosotros con tal de que el otro también se quede sin nada. ¿Entendés la dinámica del asunto? Tendemos a pagar por castigar al otro ante la sensación de que nos hizo algo injusto.

          Los austríacos Fehr y Gächter explican que esto no es en sí mismo un ‘derroche’ de energía o recursos. Si la sensación de vengarnos existe, por más sutil que sea, es porque tuvo un propósito a lo largo de la evolución. Y este propósito es esencialmente comunicacional: uno tiene que mostrarle de manera convincente al otro que lo que hizo esta ‘mal’, así se detiene la conducta que no promueve el bienestar de una sociedad. ¿Qué más convincente que el otro se sienta mal también? De esa manera no experimentará ganas de repetir semejante daño o injusticia.

          Agarrate con la conclusión de estos científicos: La sensación de venganza, entonces, estimula la cooperación entre los seres humanos. Controversial, pero interesantísimo, ¿no?

          Bien, ahora sabés por qué existe tu impulso de devolverla y el fundamento del rencor: se tratan de un recurso espontáneo del cerebro que en algún momento de nuestro pasado animal tuvo sentido. Esa es la explicación distante de nuestra experiencia, la explicación biológica. El asunto es que hoy día esta sensación de venganza funciona en un marco muy distinto al de primates subidos a un árbol y comunicándose con gestos. Y las consecuencias que esto genera son proximales, inmediatas en el aquí y el ahora de nuestros beneficios o perjuicios personales.

          Nuestro mayor desafío es hacernos cargo de un impulso ancestral, no convertirlo en algo desproporcionado, y moderarlo con otros recursos que también tenemos. ¿Cuáles? El del diálogo, la comprensión y el ordenamiento apropiado de nuestros objetivos de vida

 

Comentarios

@LAU33

02/10/2025

Hola Ruben, como estas, si de verdad tuvieramos consciencia del daño que le hacemos al cuerpo instalandonos en el enojo, tratariamos de transformarlo rapidamente, no se trata de no enojarse, somos seres sensoriales, tenemos que sentir, el tema es poder rapidamente transformar eso para que no nos dañe el cuerpo. Hay un medico americano el Dr. Simonthon, autor del libro SANAR ES UN VIAJE, que tiene una clinica oncologica, y a sus pacientes cuando ingresan les hace hacer un ejercicio de "perdon", porque el descubrio que el re- sentir, (obvio enojo) es una puerta hacia el cancer,  este es un ejercicio profundo , de mucho amor y humildad, mira hasta que punto esa emocion, cuando permanece en nosotros  mucho tiempo,nos puede cambiar la vida y deteriorar nuestra salud.  
@DANTEX

02/10/2025

Hola Lau .Enfermedades oncologicas más allá de lo genetico tgo entendido q uno de los disparadores es el aumento del el stress contribuye .En líneas generales en su mayoría tienen un componente stresor q afecta el sistema inmune por consecuencia baja las defensas
Como dicen "No calentase largo Viviriun"Cños