Por qué algunas personas envejecen más rápido?
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Un estudio global publicado en la revista Nature Medicine identificó que la rapidez con la que avanza el desgaste físico y mental depende también de la realidad económica y política y el entorno cotidiano. Qué recomiendan los investigadores que fueron entrevistados por Infobae
Valeria Román
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Valeria Román
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14 Jul, 2025 12:08 p.m. AR
El envejecimiento depende de factores
El envejecimiento depende de factores sociales, ambientales y políticos, no solo de la genética o los hábitos personales (Imagen ilustrativa Infobae)
La manera en que las personas envejecen no depende solo de la genética o de los hábitos personales, como comer sano o hacer actividad física.
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Un equipo internacional, liderado por los científicos Sandra Báez y Agustín Ibáñez, que forman parte del Instituto Latinoamericano de Salud Cerebral (BrainLat), aportó pruebas que sugieren que el lugar donde se vive, las condiciones sociales y hasta la política del país también influyen en la velocidad con la que las personas envejecen.
Hicieron un análisis con más de 160.000 participantes en 40 países y los resultados fueron publicados hoy en la revista Nature Medicine.
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Un estudio internacional con más
Un estudio internacional con más de 160.000 personas revela que el exposoma influye en la velocidad del envejecimiento (Imagen Ilustrativa Infobae)
En diálogo con Infobae, los investigadores contaron cómo consiguieron identificar qué factores aceleran o retrasan el envejecimiento y cómo varían sus efectos según la región y el nivel de ingresos del país.
El equipo de investigadores estuvo integrado por Hernán Hernández y Hernando Santamaría-García, y colaboradores de diferentes países.
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La clave está en el exposoma, que “es el conjunto total de exposiciones ambientales, sociales y políticas que una persona enfrenta a lo largo de su vida”. Este concepto abarca todos los factores externos que pueden influir en la salud y el envejecimiento.
La brecha de edad bioconductual
La brecha de edad bioconductual (BBAG) permite medir el envejecimiento acelerado o saludable según factores de riesgo y protección (Imagen Ilustrativa Infobae)
El estudio introdujo una nueva forma de medir el envejecimiento, que llaman la “brecha de edad bioconductual” (BBAG, por sus siglas en inglés).
“Este parámetro compara la edad real de una persona con la edad que se le estimaría según factores de riesgo y protección como salud cardiometabólica, educación, capacidad funcional y condiciones sociales", explicó Hernández, primer autor del estudio, a Infobae.
Una BBAG positiva indica envejecimiento acelerado; una negativa, envejecimiento más lento de lo esperado. La investigación abarcó Europa, Asia, América Latina, el Caribe, Egipto y Sudáfrica, con participantes que tenían entre 51 y 90 años.
La contaminación del aire acelera
La contaminación del aire acelera el envejecimiento humano (Imagen Ilustrativa Infobae)
El trabajo es el primero en analizar de forma global cómo el “exposoma” influye en el envejecimiento.
Los investigadores demostraron que factores como la calidad del aire, la desigualdad de género, la migración, la representación política y la calidad de la democracia tienen un impacto medible en la velocidad con la que los seres humanos envejecen.
Identificaron qué factores protegen y cuáles impactan de manera negativa:
La pobreza y la desigualdad
La pobreza y la desigualdad son también factores que aumentan el ritmo del envejecimiento (Imagen Ilustrativa Infobae)
Factores protectores: La educación, la capacidad funcional y la salud cognitiva son los principales escudos contra el envejecimiento acelerado.
Factores de riesgo: La hipertensión, las enfermedades cardíacas, la pérdida auditiva y visual, y el bajo nivel educativo aumentan la velocidad del envejecimiento.
Desigualdad y pobreza: Las personas en países de bajos ingresos tienen una probabilidad mucho mayor de envejecer más rápido.
Entorno físico y social: La exposición a aire contaminado, la desigualdad estructural y la falta de igualdad de género se asocian con una mayor BBAG.
Factores políticos: La falta de representación política, la poca autonomía partidaria, la exclusión electoral y la baja calidad democrática también aceleran el envejecimiento.
Europa lidera en envejecimiento saludable,
Europa lidera en envejecimiento saludable, mientras que Egipto y Sudáfrica presentan los peores indicadores (Imágen Ilustrativa Infobae)
Los resultados muestran también que Europa lidera en envejecimiento saludable, mientras que Egipto y Sudáfrica presentan el envejecimiento más acelerado. Asia y América Latina se sitúan en posiciones intermedias.
Dentro de Europa, el sur y el este muestran peores resultados que el norte y el oeste. Los países de bajos ingresos presentan una mayor aceleración del envejecimiento que los de altos ingresos.
El doctor Ibáñez, quien nació en Argentina y dirige el instituto BrainLat y el Programa Internacional de Investigación en Salud Cerebral del Trinity College, en Dublín, Irlanda, dijo a Infobae: “Nuestros resultados muestran que el envejecimiento saludable y acelerado está influido por el exposoma físico, social y sociopolítico, con disparidades considerables entre países”.
El estudio reveló que el envejecimiento acelerado no solo predice una mayor probabilidad de deterioro cognitivo y funcional, sino que también anticipa una peor calidad de vida en el futuro.
El envejecimiento acelerado predice mayor
El envejecimiento acelerado predice mayor deterioro cognitivo y funcional, y peor calidad de vida futura (Imagen Ilustrativa Infobae)
Las personas con envejecimiento acelerado tienen ocho veces más probabilidades de perder capacidad funcional y cuatro veces más de sufrir deterioro cognitivo, según los datos recogidos.
“La identificación de la capacidad funcional, la cognición, la educación y las condiciones cardiometabólicas como predictores clave confirman la relevancia de estos factores en la investigación sobre el envejecimiento”, escribieron los investigadores.
El impacto de los factores de riesgo es especialmente fuerte en países de bajos ingresos, donde la aceleración del envejecimiento se asocia con peores resultados en salud y bienestar.
El estudio señala que el
El estudio señala que el nivel educativo forma parte del exposoma, ya que influye en las exposiciones sociales y puede modificar el riesgo de envejecimiento acelerado (Imagen Ilustrativa Infobae)
El efecto de la pobreza y la desigualdad persiste incluso cuando se ajustan las diferencias individuales de nivel socioeconómico, lo que subraya el peso de las condiciones estructurales.
Algunos factores, como la educación, la actividad física, el control de enfermedades crónicas y la mejora de la capacidad funcional, pueden abordarse con intervenciones individuales y políticas públicas.
Otros, como la calidad del aire o la estabilidad política, requieren cambios estructurales y de gobierno a nivel nacional e internacional.
El estudio también destacó que los efectos de los factores de riesgo son más potentes para acelerar el envejecimiento que los factores protectores para retrasarlo, lo que refuerza la importancia de la prevención temprana.
Cómo se hizo el estudio y cuáles son sus limitaciones
El estudio analizó datos de
El estudio analizó datos de 161.981 personas en 40 países, al usar inteligencia artificial y modelos epidemiológicos para evaluar el impacto de exposiciones ambientales, sociales y políticas en el envejecimiento cerebral (Imagen Ilustrativa Infobae)
El trabajo se basa en datos de encuestas nacionales y no incluye algunos factores relevantes, como el tabaquismo, la fuerza muscular o biomarcadores sanguíneos, debido a la falta de datos homogéneos entre países. Además, la representación de África es limitada y la mayoría de los datos longitudinales provienen de solo dos mediciones con un máximo de 4 años, lo que dificulta analizar trayectorias a mayor largo plazo.
Los autores advirtieron que los resultados muestran asociaciones, no causalidad directa. El estudio utilizó modelos de aprendizaje automático (conocido como “machine learning” en inglés) para analizar datos de 161.981 personas, con seguimiento longitudinal en más de 21.600.
Se incluyeron variables individuales (salud, educación, actividad física, bienestar) y macrofactores (calidad del aire, desigualdad, democracia).
Los resultados se validaron con análisis epidemiológicos y metaanálisis, y se ajustaron por posibles sesgos y diferencias entre países.
Qué recomendaron
Recomiendan intervenciones estructurales que incluyan
Recomiendan intervenciones estructurales que incluyan mejoras en educación, ambiente físico y protección social (Freepik)
Los autores propusieron que la medición de BBAG se utilice como herramienta para identificar poblaciones en riesgo y orientar políticas de prevención y equidad en salud.
Recomendaron ampliar la investigación con más datos biológicos, sociales y ambientales, y desarrollar intervenciones que combinen acciones individuales y cambios estructurales.
El mensaje central es claro: “El envejecimiento saludable no depende solo de las decisiones personales, sino también de las condiciones físicas, sociales, económicas y políticas en las que vivimos”, señaló el científico.
Ibáñez recalcó el término “neurosindemia”, que combina las ideas de epidemias que se agravan mutuamente y el estudio del cerebro.
El enfoque clásico de la sindemia analiza cómo dos o más problemas de salud se agravan mutuamente cuando las personas viven en situaciones difíciles, como pobreza, violencia o desigualdad.
Los autores sugieren fortalecer las
Los autores sugieren fortalecer las instituciones democráticas y reducir desigualdades para promover un envejecimiento saludable (Imagen ilustrativa Infobae)
“Ahora necesitamos considerar el enfoque neurosindémico, que incorpora el impacto sobre el cerebro y la salud mental”, indicó.
Desde esa perspectiva, “factores como enfermedades cerebrales o problemas inflamatorios, factores sociales como la desigualdad, la exclusión o situaciones de violencia, y factores políticos como gobiernos inestables o abuso de poder pueden combinarse y dañar el cerebro y la mente de forma más severa de lo que usualmente se reconoce”.
Mejorar la educación, reducir la desigualdad, garantizar la representación política y cuidar el ambiente físico son estrategias que pueden beneficiar a toda la población, especialmente a quienes viven en contextos más desfavorecidos.
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Valeria Román
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14 Jul, 2025 12:08 p.m. AR
El envejecimiento depende de factores
El envejecimiento depende de factores sociales, ambientales y políticos, no solo de la genética o los hábitos personales (Imagen ilustrativa Infobae)
La manera en que las personas envejecen no depende solo de la genética o de los hábitos personales, como comer sano o hacer actividad física.
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Un equipo internacional, liderado por los científicos Sandra Báez y Agustín Ibáñez, que forman parte del Instituto Latinoamericano de Salud Cerebral (BrainLat), aportó pruebas que sugieren que el lugar donde se vive, las condiciones sociales y hasta la política del país también influyen en la velocidad con la que las personas envejecen.
Hicieron un análisis con más de 160.000 participantes en 40 países y los resultados fueron publicados hoy en la revista Nature Medicine.
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Un estudio internacional con más de 160.000 personas revela que el exposoma influye en la velocidad del envejecimiento (Imagen Ilustrativa Infobae)
En diálogo con Infobae, los investigadores contaron cómo consiguieron identificar qué factores aceleran o retrasan el envejecimiento y cómo varían sus efectos según la región y el nivel de ingresos del país.
El equipo de investigadores estuvo integrado por Hernán Hernández y Hernando Santamaría-García, y colaboradores de diferentes países.
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La brecha de edad bioconductual
La brecha de edad bioconductual (BBAG) permite medir el envejecimiento acelerado o saludable según factores de riesgo y protección (Imagen Ilustrativa Infobae)
El estudio introdujo una nueva forma de medir el envejecimiento, que llaman la “brecha de edad bioconductual” (BBAG, por sus siglas en inglés).
“Este parámetro compara la edad real de una persona con la edad que se le estimaría según factores de riesgo y protección como salud cardiometabólica, educación, capacidad funcional y condiciones sociales", explicó Hernández, primer autor del estudio, a Infobae.
Una BBAG positiva indica envejecimiento acelerado; una negativa, envejecimiento más lento de lo esperado. La investigación abarcó Europa, Asia, América Latina, el Caribe, Egipto y Sudáfrica, con participantes que tenían entre 51 y 90 años.
La contaminación del aire acelera
La contaminación del aire acelera el envejecimiento humano (Imagen Ilustrativa Infobae)
El trabajo es el primero en analizar de forma global cómo el “exposoma” influye en el envejecimiento.
Los investigadores demostraron que factores como la calidad del aire, la desigualdad de género, la migración, la representación política y la calidad de la democracia tienen un impacto medible en la velocidad con la que los seres humanos envejecen.
Identificaron qué factores protegen y cuáles impactan de manera negativa:
La pobreza y la desigualdad
La pobreza y la desigualdad son también factores que aumentan el ritmo del envejecimiento (Imagen Ilustrativa Infobae)
Factores protectores: La educación, la capacidad funcional y la salud cognitiva son los principales escudos contra el envejecimiento acelerado.
Factores de riesgo: La hipertensión, las enfermedades cardíacas, la pérdida auditiva y visual, y el bajo nivel educativo aumentan la velocidad del envejecimiento.
Desigualdad y pobreza: Las personas en países de bajos ingresos tienen una probabilidad mucho mayor de envejecer más rápido.
Entorno físico y social: La exposición a aire contaminado, la desigualdad estructural y la falta de igualdad de género se asocian con una mayor BBAG.
Factores políticos: La falta de representación política, la poca autonomía partidaria, la exclusión electoral y la baja calidad democrática también aceleran el envejecimiento.
Europa lidera en envejecimiento saludable,
Europa lidera en envejecimiento saludable, mientras que Egipto y Sudáfrica presentan los peores indicadores (Imágen Ilustrativa Infobae)
Los resultados muestran también que Europa lidera en envejecimiento saludable, mientras que Egipto y Sudáfrica presentan el envejecimiento más acelerado. Asia y América Latina se sitúan en posiciones intermedias.
Dentro de Europa, el sur y el este muestran peores resultados que el norte y el oeste. Los países de bajos ingresos presentan una mayor aceleración del envejecimiento que los de altos ingresos.
El doctor Ibáñez, quien nació en Argentina y dirige el instituto BrainLat y el Programa Internacional de Investigación en Salud Cerebral del Trinity College, en Dublín, Irlanda, dijo a Infobae: “Nuestros resultados muestran que el envejecimiento saludable y acelerado está influido por el exposoma físico, social y sociopolítico, con disparidades considerables entre países”.
El estudio reveló que el envejecimiento acelerado no solo predice una mayor probabilidad de deterioro cognitivo y funcional, sino que también anticipa una peor calidad de vida en el futuro.
El envejecimiento acelerado predice mayor
El envejecimiento acelerado predice mayor deterioro cognitivo y funcional, y peor calidad de vida futura (Imagen Ilustrativa Infobae)
Las personas con envejecimiento acelerado tienen ocho veces más probabilidades de perder capacidad funcional y cuatro veces más de sufrir deterioro cognitivo, según los datos recogidos.
“La identificación de la capacidad funcional, la cognición, la educación y las condiciones cardiometabólicas como predictores clave confirman la relevancia de estos factores en la investigación sobre el envejecimiento”, escribieron los investigadores.
El impacto de los factores de riesgo es especialmente fuerte en países de bajos ingresos, donde la aceleración del envejecimiento se asocia con peores resultados en salud y bienestar.
El estudio señala que el
El estudio señala que el nivel educativo forma parte del exposoma, ya que influye en las exposiciones sociales y puede modificar el riesgo de envejecimiento acelerado (Imagen Ilustrativa Infobae)
El efecto de la pobreza y la desigualdad persiste incluso cuando se ajustan las diferencias individuales de nivel socioeconómico, lo que subraya el peso de las condiciones estructurales.
Algunos factores, como la educación, la actividad física, el control de enfermedades crónicas y la mejora de la capacidad funcional, pueden abordarse con intervenciones individuales y políticas públicas.
Otros, como la calidad del aire o la estabilidad política, requieren cambios estructurales y de gobierno a nivel nacional e internacional.
El estudio también destacó que los efectos de los factores de riesgo son más potentes para acelerar el envejecimiento que los factores protectores para retrasarlo, lo que refuerza la importancia de la prevención temprana.
Cómo se hizo el estudio y cuáles son sus limitaciones
El estudio analizó datos de
El estudio analizó datos de 161.981 personas en 40 países, al usar inteligencia artificial y modelos epidemiológicos para evaluar el impacto de exposiciones ambientales, sociales y políticas en el envejecimiento cerebral (Imagen Ilustrativa Infobae)
El trabajo se basa en datos de encuestas nacionales y no incluye algunos factores relevantes, como el tabaquismo, la fuerza muscular o biomarcadores sanguíneos, debido a la falta de datos homogéneos entre países. Además, la representación de África es limitada y la mayoría de los datos longitudinales provienen de solo dos mediciones con un máximo de 4 años, lo que dificulta analizar trayectorias a mayor largo plazo.
Los autores advirtieron que los resultados muestran asociaciones, no causalidad directa. El estudio utilizó modelos de aprendizaje automático (conocido como “machine learning” en inglés) para analizar datos de 161.981 personas, con seguimiento longitudinal en más de 21.600.
Se incluyeron variables individuales (salud, educación, actividad física, bienestar) y macrofactores (calidad del aire, desigualdad, democracia).
Los resultados se validaron con análisis epidemiológicos y metaanálisis, y se ajustaron por posibles sesgos y diferencias entre países.
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El mensaje central es claro: “El envejecimiento saludable no depende solo de las decisiones personales, sino también de las condiciones físicas, sociales, económicas y políticas en las que vivimos”, señaló el científico.
Ibáñez recalcó el término “neurosindemia”, que combina las ideas de epidemias que se agravan mutuamente y el estudio del cerebro.
El enfoque clásico de la sindemia analiza cómo dos o más problemas de salud se agravan mutuamente cuando las personas viven en situaciones difíciles, como pobreza, violencia o desigualdad.
Los autores sugieren fortalecer las
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