LOS DINUSAURIOS. CHARLY GARCÍA

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@ALLEGRA

24/03/2026#N90154

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A 50 años del golpe de estado de la última disctadura militar.(1976-2026) Nunca Más.

 

Comentarios

@JOR2908

24/03/2026

NUNCA MÁS !!   
@MARIANALAURA

24/03/2026

Gran elección! Nunca más  
@GABRIELA58

24/03/2026

Nunca más!  
@MONIC20

24/03/2026

Por más Democracia participativa y menos violencia!  
@CLAUDIAV26

24/03/2026

NUNCA MÁS ! POR LA CONTINUIDAD DE LA DEMOCRACIA !  
@GABRIELMAX

24/03/2026

Nunca Mas Basta de Una decada de  Genocidas Y Roba Bebes. Torturadores Y asesinos. Secuestradores Y Brujos. Asesinos de Conscriipt os y Sindicalistas. Guerreros cobardes y tira bombas. Ni Delitos inmundos de lesa humanidad estatal.Ni tampoco cobardes civiles mata bombas y secuestros. No + Erp Montoneros ni Far.Ni curas y Obispos asesinados Ni Obispos y curas colaboradores y Empresarios secuestrados y empresarios colaboracionistas del genocidio. 50 años de un dolor que no termina. Los muertos son infinitos sean: 10 o 9000 o 30.000 .- La sangre por odio no debe ser prenda jamas para la Patria.- 

NUNCA MAS.-   
@LILI28

24/03/2026

Nunca Más. Por la democracia.  
@MARLA

24/03/2026

Nunca más.  
@CANONET

25/03/2026

A 50 años del 24 de marzo de 1976, la memoria no es un ejercicio del pasado: es una responsabilidad del presente. Recordar no es abrir heridas nuevas ni reabrir las viejas cicatrices, es impedir que vuelvan a infligirse. Aquella madrugada no solo se interrumpió un gobierno democrático; se quebró el pacto más básico de convivencia: el respeto por la vida, la dignidad y la libertad de las personas.

La violencia, en todas sus formas, siempre deja marcas profundas. La violencia institucional, la que se ejerce desde el poder, es especialmente devastadora porque traiciona la confianza de una sociedad que espera protección, no persecución. Pero también debemos ser claros: ninguna forma de violencia, venga de donde venga, puede justificarse. No hay causa, ideología ni contexto que legitime el odio, la desaparición, el atentado, la tortura o la negación del otro como ser humano.

Este aniversario no es solo para mirar atrás con dolor, sino para reafirmar un compromiso: el de construir una sociedad donde las diferencias se tramiten con diálogo, donde el conflicto no derive en agresión, y donde la palabra tenga siempre más peso que la fuerza. La democracia no es solo votar; es convivir respetando al otro, incluso cuando piensa distinto. Igualdad ante la ley, división de poderes y participación ciudadana deberían ser sus cualidades más destacadas.

Decir “Nunca Más” no es reiterar una consigna vacía. Es una decisión cotidiana. Es rechazar la violencia en el lenguaje, en los vínculos, en las instituciones. Es educar en la empatía, en la memoria y en el respeto mutuo. Es entender que cada gesto cuenta, porque la violencia no empieza en los grandes hechos, sino en las pequeñas tolerancias que la habilitan.

A 50 años, la mejor forma de honrar a las víctimas no es solo recordarlas, sino sostener, entre todos, una cultura de paz. Porque una sociedad que aprende de su historia no repite sus errores: los transforma en conciencia. Y esa conciencia, cuando es colectiva, se convierte en futuro. ¿Aprenderemos? Confío que sí. 

Agustín