Domingos, Barbie y la Melancolía Humana
Escrito por
@MAG.HOW
Hay un momento exacto, allá por las siete de la tarde, en que el aire se me vuelve de otro material. El sol empieza a retirarse sin apuro, estirando las sombras sobre las veredas, y ese silencio del domingo se me instala adentro con una mezcla de paz y una melancolía que pesa. Es un "no sé qué" que me recorre el cuerpo, una sensación de estar entre dos mundos: el descanso que se termina y la exigencia de la vida que ya me está golpeando la puerta.
Durante mucho tiempo, el mundo nos vendió que nuestras vidas deberían ser una suerte de "Barbieland" permanente. Una vitrina donde, a los 50, todavía tendríamos que lucir jóvenes, esbeltas y radiantes, como si el tiempo fuera algo que se puede detener con una buena crema o una voluntad de hierro. Pero el domingo a la tarde, frente al espejo y con la luz cayendo de costado, la realidad me cuenta otra historia.
Aparece la perimenopausia con sus reglas propias, sus cambios de humor que me suben y me bajan sin pedir permiso, y ese cuerpo que empieza a transformarse, recordándome que no soy una figura inalterable de una vitrina. Y ahí, en ese silencio dominical, se cuela la voz de la exigencia: esa que me susurra que si no llegué a la cima del éxito que planeé a los veinte, mi vida es una decepción. Es una presión invisible, la de ser la "Barbie Exitosa" que lo tiene todo bajo control, mientras por dentro lidio con calores, insomnios y preguntas existenciales.
En la película, hay un monólogo que me caló hondo: ese que habla de lo imposible que es ser mujer. De cómo tenemos que ser flacas pero no tanto, líderes pero no malas, madres pero sin descuidar la carrera... y la lista sigue. Barbie, en su momento de mayor crisis, descubre que sus pies ahora están planos sobre la tierra y que tiene celulitis. Y aunque al principio se desespera, termina entendiendo que esa imperfección es, justamente, lo que la hace estar viva.
Ese es el mensaje que hoy elijo rescatar para mis domingos.
Mi melancolía no es un error de fábrica ni una señal de fracaso. Mis cambios de humor y mi cuerpo que cambia son el mapa de mi historia, no algo que deba ocultar para encajar en una caja rosa. Entendí que no necesito ser una muñeca inalterable para ser valiosa. Como esa mujer mayor en el banco de la plaza, puedo mirar mis arrugas y mis procesos con orgullo.
Quizás el secreto no sea luchar contra el bajón del domingo ni contra el paso del tiempo. Tal vez se trate de invitar a esa tristeza y a esa exigencia a tomar un té, y decirles: "Hoy no mando yo, ni mandan ustedes; hoy simplemente soy". Al final del día, la recompensa no es ser joven para siempre o tener una carrera exitosa, sino haberme animado a habitar mi propia piel, con mis sombras, mis hormonas en revolución y mis luces, entendiendo que ser humana —con todo lo que eso implica— es la verdadera victoria.
Miro mi propia melancolía de frente y descubro que ahí, en ese rincón de vulnerabilidad donde dejo de intentar ser perfecta, es donde finalmente me encuentro conmigo misma. Y esa, sin dudas, es mi mejor manera de caminar hacia el lunes.
Buen inicio de semana : )
Comentarios
29/03/2026
Más notas de Pensamientos de VidaVer todas
Más notas de Pensamientos de Vida
El número de personas que engañan es seguramente considerable; pero el de las personas que se engañan a sí mismas es infinitamente mayor
Louis-Claude de Saint-Martin"Ama un solo día y el mundo habrá cambiado"
Robert Browning
USA
Me llamaría una persona muy sonriente, con un humor negro extremo. Me encanta r
¿CONOCERLA?
Más Mujeres
Salidas Grupales
Ver Todas@GLORY2023 - Vie 16/10/2026
@SERGIO - Lun 19/10/2026
@GABY_LACOLO21 - Sáb 31/10/2026


