La Angustia es el Vértigo de la Libertad"

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@DANTEX

15/04/2026#N90368

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¿Es la angustia un lujo contemporáneo? Hace 200 años, el filósofo danés ya anticipaba algo que nos sucede ahora mismo. Pero ojo, porque el pensador propone darle una vuelta a este vértigo para enfocarlo como algo necesario para el crecimiento personal.

Søren Kierkegaard: "La angustia es el vértigo de la libertad"
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Elegir la ciudad donde queremos vivir pero también la carrera profesional dependiendo del trabajo al que aspiramos, qué tipo de vida queremos llevar, si bebemos leche de vaca o vegetal, cuántos días vamos a entrenar y a qué hora nos vamos a dormir para encajar esas 8 horas. Elegir cuál es nuestro propósito vital, qué tipo de persona buscamos a nuestro lado y si será mejor un coche eléctrico o uno de gasoil. ELEGIR se ha convertido en un castigo porque, admitámoslo: ¡qué ansiedad!

Hace casi dos siglos, el filósofo danés Søren Kierkegaardya lo había anticipado con una frase bastante inquietante: "La angustia es el vértigo de la libertad".

Pero ¿qué significa realmente? Y, sobre todo, ¿por qué parece más vigente que nunca?

Søren Kierkegaard, el filósofo que se adelantó a la inquietud moderna
Søren Kierkegaard (Copenhague, 1813) es uno de los padres del existencialismo. Corriente filosófica que, años después, influiría en pensadores como Jean-Paul Sartre o Simone de Beauvoir. Sin embargo, Kierkegaard fue un pensador solitario. Escribía con seudónimos, reflexionando sobre temas como la fé, las elecciones personales y la responsabilidad individual y volvió a situar, como muchos de sus coetáneos, al ser humano en el centro de sus pensamientos.

Su filosofía gira en torno a la idea de que el individuo debe ser el responsable de construir su propia vida. Es decir, no hay guión preestablecido ni verdad universal que nos indique cuál es el camino correcto porque cada uno estamos llamados a decidir quién queremos ser. Y aquí es donde aparece esa angustia de la que hablaba.

Para Kierkegaard, la angustia no significa necesariamente algo negativo. No se refiere con ella al miedo ante un peligro, sino que va más allá: a esa inquietud que sentimos ante la posibilidad de elegir. Esa sensación de estar frente a un abanico infinito de caminos y posibilidades, sabiendo que cualquiera de lo que elijamos excluirá todo lo demás.

El vértigo de poder elegir
Según el filósofo, ese vértigo es como esa sensación que se siente al asomarnos a un precipicio. No sólo por caer, sino por esa inquietud de saltar o no saltar. Es decir, ese vértigo es la conciencia más pura que tenemos de nuestra propia libertad y de nuestras decisiones.

Para Kierkegaard, esto supone que no podemos culpar al destino porque somos nosotros quienes tenemos el poder de decisión sobre nuestras vidas y elegir implica asumir consecuencias. Las mismas que nos generan ese vértigo y esa inquietud.

Y es que, paradójicamente, la libertad (asociada siempre a la plenitud positiva) también trae consigo una cierta desestabilización. Porque elegir significa también tener que renunciar, equivocarse o cambiar de rumbo. Aceptar que no hay garantías.

 

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