Nos Hablamos Mal y nos Autocriticamos Sin Piedad
Publicado por
@DANTEX
Cuando es algo puntual, la autocrítica nos hace avanzar y mejorar, pero si se convierte en una constante, puede ocasionar baja autoestima y limitar nuestras experiencias y nuestra forma de relacionarnos con los demás.
Ana Ibáñez
Actualizado a 10 de junio de 2026, 11:22
Ana Ibañez
Buscar las causas de por qué tienes una mala autoimagen te ayuda a averiguar de dónde viene.
Javier Ocaña
Si escribiésemos en un papel todo lo que nos decimos y después se lo leyésemos a alguien, probablemente nos preguntarían quién es el desalmado que nos está tratando de ese modo. Sería bueno tener esa comparativa siempre presente para no autocastigarnos emocionalmente más de la cuenta.
En realidad, nos hablamos mal y nos autocriticamos sin piedad por la programación guardada en nuestro cerebro. La base de esa autocrítica frecuente (que en algunas personas llega a ser devastadora por continua o por contundente) está en los estándares que hemos asumido como válidos durante nuestra vida.
La creencia que alimenta la autocrítica
Tendemos a creer que solo somos válidos y valiosos cuando los demás nos miran con buenos ojos. Y, para que nos quieran y para ser lo suficientemente buenos como para ser aceptados por el grupo, tenemos que ser cada vez más perfectos. Una quimera que, además, es innecesaria, pero que nos lleva a creer que esa aceptación y amor ajenos son lo único que nos va a dar seguridad.
Mirarse al espejo
La base de la autocrítica frecuente está en los estándares que hemos asumido como válidos durante nuestra vida.
iStock
Recordemos que ancestralmente la supervivencia dependía de esa aceptación del grupo. El cerebro lo ha guardado y lo ha mantenido aunque ya no sea tan útil.
Esa dependencia lleva aparejada la infelicidad, por eso conviene desprogramar el cerebro, introducir nuevas claves con las que entienda que somos seres valiosos, cada uno de nosotros. Y dejar de ser esos jueces implacables en que nos convertimos.
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Saber Vivir tv
Superar, por fin, la autocrítica
Pudiera parecer que reprogramar tu radar y tu cerebro es complicado, pero no es así. Basta con plantearnos una serie de cuestiones, tener presentes los beneficios de ese cambio de mentalidad, lo bueno de pasar a vernos con buenos ojos, y aceptar ese cambio.
Comienza mirando en tu pasado
Buscar las causas de por qué tienes una mala autoimagen te ayuda a averiguar de dónde viene. Analiza tus experiencias anteriores, tu infancia y los acontecimientos que tuvieron lugar en ella y que te marcaron especialmente (por eso las recuerdas), así como el entorno y las personas que te rodeaban. Incluso, cómo se dirigían a ti. Como digo, es muy probable que ahí encuentres muchas respuestas.
mentalidad de crecimiento
No siempre es necesario ir al pasado. Centrarse en el ahora a veces es incluso mejor.
iStock
Pero céntrate también en el ahora
No siempre es necesario ir al pasado. Centrarse en el ahora a veces es incluso mejor; ver cómo quieres ser, qué atributos y qué cualidades te gustaría potenciar. Hazlo desde tu propia visión, deja de lado lo que crees que los demás opinan de ti.
Además, seguramente te equivoques al anticipar cómo te perciben los demás, sobre todo las personas más alejadas afectivamente o con las que tienes menos contacto.
Es probable que hayas pensado que hay muchas personas que no te aceptan o a las que no caes bien. Quizá haya sido un gesto o una palabra suya la que te haya llevado a verlo así. Pero ¿cuántas veces has mirado tú a alguien con un talante serio y ni siquiera estabas pensando en esa persona? Exactamente lo mismo puede pasarles a ellos. Al fin y al cabo, los demás tienen exactamente las mismas necesidades básicas que nosotros: que los quieran y que los acepten.
Micohábito de la Dra. Beatriz Crespo para dormir mejor
Pon tu atención en lo que quieres que te defina
Céntrate en aquello que quieres que te defina como persona. Decide quién quieres ser y toma el mando de lo que está en tu mano.
Para ayudarte un poco más en este punto, al final del artículo te propongo hacer un sencillo ejercicio. Se conoce como “El mapa de valores” y te ayuda a clarificar tu personalidad con los rasgos o valores que te hacen sentir más a gusto.
mujer felicidad
Céntrate en aquello que quieres que te defina como persona.
iStock
Para gustar, debes gustarte tú
Si de todos modos te importa mucho la opinión ajena, ten en cuenta que, para gustar a los demás, primero debes gustarte a ti mismo.
Para que los demás te amen, primero debes amarte a ti mismo. Para que los demás te acepten, primero acéptate tú.
Conecta con tus puntos fuertes
Decide desde dónde quieres mirar tu vida. ¿Prefieres fijarte continuamente en tus puntos flacos o, por el contrario, vas a poner el foco en ampliar tus puntos fuertes? Te aseguro que esto último hará que te encuentres mejor contigo mismo y que también ganen tus relaciones sociales y familiares.
Conecta con lo que te haga sentir expansivo para que puedas salir de estereotipos que quizá les funcionen a otros, pero que a ti no te mueven. No importa qué sea lo que elijas: un trabajo, una relación, un hobby… Es un comienzo que te ayudará a ir reprogramando tu cerebro y a verte desde la aceptación.
La neurociencia nos ayuda a entendernos
Practicar todo lo anterior va a activar la neuroplasticidad de tu cerebro. Y la consecuencia será que vas a poder mejorar muchos pensamientos que hasta el momento te autolimitaban.
Por los ensayos realizados en mi laboratorio (MindStudio), especializado en Neurociencia aplicada, sabemos que en el cerebro de las personas que no se autocritican continuamente hay dos detalles muy particulares:
felicidad
La consecuencia será que vas a poder mejorar muchos pensamientos que hasta el momento te autolimitaban.
iStock
El córtex prefrontal derecho muestra una actividad ordenada. En pruebas de imagen vemos que esa actividad se mueve de forma estable en ondas alfa y beta (más calmadas) y la amígdala (una pequeña área cerebral en forma de almendra que procesa emociones y nos mantiene vigilantes) está equilibrada. Su cerebro no responde en modo alerta a no ser que la situación lo requiera. Están serenos, optimistas y sin crear dramas innecesarios. Son mentes que no se preocupan, sino que se ocupan.
Hay una buena comunicación entre los dos hemisferios cerebrales. La actividad de las áreas temporales izquierda y derecha (tras las orejas) está en coherencia y se hablan bien entre ellas. Eso significa que esa persona no se queda anclada en ideas fijas, es flexible y se adapta.
Que más puedes hacer para reprogramar tu cerebro y no juzgarte
Hay que sacarlo de la zona de alerta y hacer que conecte con las zonas de fortaleza. En esa reprogramación funcionan tres cosas:
Mejorar la vida de los otros. No es casualidad que las personas que se sienten más satisfechas de sí mismas tengan una mirada expansiva y constructiva hacia los demás. Ocurre porque ayudar a otros aumenta nuestras hormonas del bienestar.
Identificarte con los valores que quieres que estén presentes en tu vida. Eso te hará más auténtico, y te dará una gran seguridad para estar mejor contigo mismo. Con el ejercicio que verás a continuación los puedes identificar para ser mejor persona y aumentar el autorrespeto.
Ver tu flexibilidad mental como un gran talento. Quienes no tienen miedo a cambiar de opinión, que son curiosos y que mantienen un espíritu abierto de aprendizaje viven mejor y se encuentran más felices en su día a día. Su sistema mental no se siente amenazado por los cambios porque los identifican como oportunidades de crecimiento. Y, en ese contexto, la autocrítica tiene menos espacio para campar a sus anchas.
Dos chicas se ayudan
No es casualidad que las personas que se sienten más satisfechas de sí mismas tengan una mirada expansiva y constructiva hacia los demás.
iStock
Ejercicio: define tus valores y gana autoestima,
Lee este listado de valores y pregúntate cuáles son los que más “te llegan”.
Autenticidad. Ser fiel a ti mismo, sin máscaras.
Propósito. Tener una visión clara de qué lograr en la vida.
Crecimiento personal. Deseo de aprender y mejorar.
Integridad. Ser honesto y coherente con tus valores.
Conexión. Crear vínculos auténticos con los demás.
Resiliencia. Capacidad de adaptarse a los desafíos.
Gratitud. Apreciar lo que tienes, también lo pequeño.
Amor propio. Ponerte en primer lugar si es necesario.
Responsabilidad. Compromiso con tus acciones.
Confianza. Creer en tus capacidades y en tu intuición.
Pasión. Vivir con entusiasmo y emoción lo que haces.
Perdón. Liberarte del rencor y cerrar heridas pasadas.
Equilibrio. Buscar armonía en todos los aspectos.
Valentía. Salir de tu zona de confort y dar pasos valientes.
Justicia. Actuar con imparcialidad (lo correcto).
Compasión. Brindar apoyo sin esperar nada a cambio.
Tolerancia. Aceptar y respetar las diferencias, promoviendo un ambiente inclusivo.
Generosidad. Dar a los demás cuando sea preciso.
Creatividad. Ser capaz de pensar de forma innovadora.
Humildad. Aprender de los demás, sin arrogancia.
Autodisciplina. Enfocarte para lograr tus metas.
Bienestar. Priorizar tu salud física, emocional y mental.
Aventura. Estar dispuesto a salir de la rutina.
Colaboración. Trabajar en conjunto con otros para alcanzar metas comunes.
Paz interior. Lograr una calma profunda para enfrentar la vida con serenidad y sin que el caso exterior te afecte.
Escoge los 10 valores que más te representan. Escríbelos en un papel y llévalo contigo durante un día con la intención de comprobar si de verdad están presentes en tu cotidianidad.
Al día siguiente, elimina 5 de esos 10 y quédate con los 5 a los que no renunciarías. De nuevo, escríbelos y guárdalos contigo. Conecta con ellos de forma consciente y reflexiona sobre cuál está más presente en tu día a día (o te gustaría que estuviera).
Al tercer día, elige solo 3. Piénsalo bien porque serán los que defenderás siempre y tu faro para moverte por la vida.
Para saber más
"Neurociencia para la vida real, los 10 pasos que mejoran tu cerebro" (Planeta) es el título del último libro de Ana Ibáñez, una reconocida neurocientífica, ingeniera superior química y piloto de helicóptero.
Se trata de una obra imprescindible con las explicaciones y los consejos más importantes para entrenar el cerebro, sentirnos mejor con nosotros mismos (también en lo que a autocrítica se refiere) y lograr una mayor satisfacción con la vida y con nuestras relaciones.

Ana Ibáñez
Actualizado a 10 de junio de 2026, 11:22
Ana Ibañez
Buscar las causas de por qué tienes una mala autoimagen te ayuda a averiguar de dónde viene.
Javier Ocaña
Si escribiésemos en un papel todo lo que nos decimos y después se lo leyésemos a alguien, probablemente nos preguntarían quién es el desalmado que nos está tratando de ese modo. Sería bueno tener esa comparativa siempre presente para no autocastigarnos emocionalmente más de la cuenta.
En realidad, nos hablamos mal y nos autocriticamos sin piedad por la programación guardada en nuestro cerebro. La base de esa autocrítica frecuente (que en algunas personas llega a ser devastadora por continua o por contundente) está en los estándares que hemos asumido como válidos durante nuestra vida.
La creencia que alimenta la autocrítica
Tendemos a creer que solo somos válidos y valiosos cuando los demás nos miran con buenos ojos. Y, para que nos quieran y para ser lo suficientemente buenos como para ser aceptados por el grupo, tenemos que ser cada vez más perfectos. Una quimera que, además, es innecesaria, pero que nos lleva a creer que esa aceptación y amor ajenos son lo único que nos va a dar seguridad.
Mirarse al espejo
La base de la autocrítica frecuente está en los estándares que hemos asumido como válidos durante nuestra vida.
iStock
Recordemos que ancestralmente la supervivencia dependía de esa aceptación del grupo. El cerebro lo ha guardado y lo ha mantenido aunque ya no sea tan útil.
Esa dependencia lleva aparejada la infelicidad, por eso conviene desprogramar el cerebro, introducir nuevas claves con las que entienda que somos seres valiosos, cada uno de nosotros. Y dejar de ser esos jueces implacables en que nos convertimos.
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Laura Martín, experta en voz: "A partir de los 50 muchas mujeres empiezan a notar que su voz ya no es la misma. El problema es que tendemos a asumirlo como algo normal o inevitable"
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Jessie Inchauspé, bioquímica experta en glucosa: "Estos 3 trucos pueden cambiar cómo te sientes, cuánta energía tienes y cuánto te apetecen los dulces"
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Superar, por fin, la autocrítica
Pudiera parecer que reprogramar tu radar y tu cerebro es complicado, pero no es así. Basta con plantearnos una serie de cuestiones, tener presentes los beneficios de ese cambio de mentalidad, lo bueno de pasar a vernos con buenos ojos, y aceptar ese cambio.
Comienza mirando en tu pasado
Buscar las causas de por qué tienes una mala autoimagen te ayuda a averiguar de dónde viene. Analiza tus experiencias anteriores, tu infancia y los acontecimientos que tuvieron lugar en ella y que te marcaron especialmente (por eso las recuerdas), así como el entorno y las personas que te rodeaban. Incluso, cómo se dirigían a ti. Como digo, es muy probable que ahí encuentres muchas respuestas.
mentalidad de crecimiento
No siempre es necesario ir al pasado. Centrarse en el ahora a veces es incluso mejor.
iStock
Pero céntrate también en el ahora
No siempre es necesario ir al pasado. Centrarse en el ahora a veces es incluso mejor; ver cómo quieres ser, qué atributos y qué cualidades te gustaría potenciar. Hazlo desde tu propia visión, deja de lado lo que crees que los demás opinan de ti.
Además, seguramente te equivoques al anticipar cómo te perciben los demás, sobre todo las personas más alejadas afectivamente o con las que tienes menos contacto.
Es probable que hayas pensado que hay muchas personas que no te aceptan o a las que no caes bien. Quizá haya sido un gesto o una palabra suya la que te haya llevado a verlo así. Pero ¿cuántas veces has mirado tú a alguien con un talante serio y ni siquiera estabas pensando en esa persona? Exactamente lo mismo puede pasarles a ellos. Al fin y al cabo, los demás tienen exactamente las mismas necesidades básicas que nosotros: que los quieran y que los acepten.
Micohábito de la Dra. Beatriz Crespo para dormir mejor
Pon tu atención en lo que quieres que te defina
Céntrate en aquello que quieres que te defina como persona. Decide quién quieres ser y toma el mando de lo que está en tu mano.
Para ayudarte un poco más en este punto, al final del artículo te propongo hacer un sencillo ejercicio. Se conoce como “El mapa de valores” y te ayuda a clarificar tu personalidad con los rasgos o valores que te hacen sentir más a gusto.
mujer felicidad
Céntrate en aquello que quieres que te defina como persona.
iStock
Para gustar, debes gustarte tú
Si de todos modos te importa mucho la opinión ajena, ten en cuenta que, para gustar a los demás, primero debes gustarte a ti mismo.
Para que los demás te amen, primero debes amarte a ti mismo. Para que los demás te acepten, primero acéptate tú.
Conecta con tus puntos fuertes
Decide desde dónde quieres mirar tu vida. ¿Prefieres fijarte continuamente en tus puntos flacos o, por el contrario, vas a poner el foco en ampliar tus puntos fuertes? Te aseguro que esto último hará que te encuentres mejor contigo mismo y que también ganen tus relaciones sociales y familiares.
Conecta con lo que te haga sentir expansivo para que puedas salir de estereotipos que quizá les funcionen a otros, pero que a ti no te mueven. No importa qué sea lo que elijas: un trabajo, una relación, un hobby… Es un comienzo que te ayudará a ir reprogramando tu cerebro y a verte desde la aceptación.
La neurociencia nos ayuda a entendernos
Practicar todo lo anterior va a activar la neuroplasticidad de tu cerebro. Y la consecuencia será que vas a poder mejorar muchos pensamientos que hasta el momento te autolimitaban.
Por los ensayos realizados en mi laboratorio (MindStudio), especializado en Neurociencia aplicada, sabemos que en el cerebro de las personas que no se autocritican continuamente hay dos detalles muy particulares:
felicidad
La consecuencia será que vas a poder mejorar muchos pensamientos que hasta el momento te autolimitaban.
iStock
El córtex prefrontal derecho muestra una actividad ordenada. En pruebas de imagen vemos que esa actividad se mueve de forma estable en ondas alfa y beta (más calmadas) y la amígdala (una pequeña área cerebral en forma de almendra que procesa emociones y nos mantiene vigilantes) está equilibrada. Su cerebro no responde en modo alerta a no ser que la situación lo requiera. Están serenos, optimistas y sin crear dramas innecesarios. Son mentes que no se preocupan, sino que se ocupan.
Hay una buena comunicación entre los dos hemisferios cerebrales. La actividad de las áreas temporales izquierda y derecha (tras las orejas) está en coherencia y se hablan bien entre ellas. Eso significa que esa persona no se queda anclada en ideas fijas, es flexible y se adapta.
Que más puedes hacer para reprogramar tu cerebro y no juzgarte
Hay que sacarlo de la zona de alerta y hacer que conecte con las zonas de fortaleza. En esa reprogramación funcionan tres cosas:
Mejorar la vida de los otros. No es casualidad que las personas que se sienten más satisfechas de sí mismas tengan una mirada expansiva y constructiva hacia los demás. Ocurre porque ayudar a otros aumenta nuestras hormonas del bienestar.
Identificarte con los valores que quieres que estén presentes en tu vida. Eso te hará más auténtico, y te dará una gran seguridad para estar mejor contigo mismo. Con el ejercicio que verás a continuación los puedes identificar para ser mejor persona y aumentar el autorrespeto.
Ver tu flexibilidad mental como un gran talento. Quienes no tienen miedo a cambiar de opinión, que son curiosos y que mantienen un espíritu abierto de aprendizaje viven mejor y se encuentran más felices en su día a día. Su sistema mental no se siente amenazado por los cambios porque los identifican como oportunidades de crecimiento. Y, en ese contexto, la autocrítica tiene menos espacio para campar a sus anchas.
Dos chicas se ayudan
No es casualidad que las personas que se sienten más satisfechas de sí mismas tengan una mirada expansiva y constructiva hacia los demás.
iStock
Ejercicio: define tus valores y gana autoestima,
Lee este listado de valores y pregúntate cuáles son los que más “te llegan”.
Autenticidad. Ser fiel a ti mismo, sin máscaras.
Propósito. Tener una visión clara de qué lograr en la vida.
Crecimiento personal. Deseo de aprender y mejorar.
Integridad. Ser honesto y coherente con tus valores.
Conexión. Crear vínculos auténticos con los demás.
Resiliencia. Capacidad de adaptarse a los desafíos.
Gratitud. Apreciar lo que tienes, también lo pequeño.
Amor propio. Ponerte en primer lugar si es necesario.
Responsabilidad. Compromiso con tus acciones.
Confianza. Creer en tus capacidades y en tu intuición.
Pasión. Vivir con entusiasmo y emoción lo que haces.
Perdón. Liberarte del rencor y cerrar heridas pasadas.
Equilibrio. Buscar armonía en todos los aspectos.
Valentía. Salir de tu zona de confort y dar pasos valientes.
Justicia. Actuar con imparcialidad (lo correcto).
Compasión. Brindar apoyo sin esperar nada a cambio.
Tolerancia. Aceptar y respetar las diferencias, promoviendo un ambiente inclusivo.
Generosidad. Dar a los demás cuando sea preciso.
Creatividad. Ser capaz de pensar de forma innovadora.
Humildad. Aprender de los demás, sin arrogancia.
Autodisciplina. Enfocarte para lograr tus metas.
Bienestar. Priorizar tu salud física, emocional y mental.
Aventura. Estar dispuesto a salir de la rutina.
Colaboración. Trabajar en conjunto con otros para alcanzar metas comunes.
Paz interior. Lograr una calma profunda para enfrentar la vida con serenidad y sin que el caso exterior te afecte.
Escoge los 10 valores que más te representan. Escríbelos en un papel y llévalo contigo durante un día con la intención de comprobar si de verdad están presentes en tu cotidianidad.
Al día siguiente, elimina 5 de esos 10 y quédate con los 5 a los que no renunciarías. De nuevo, escríbelos y guárdalos contigo. Conecta con ellos de forma consciente y reflexiona sobre cuál está más presente en tu día a día (o te gustaría que estuviera).
Al tercer día, elige solo 3. Piénsalo bien porque serán los que defenderás siempre y tu faro para moverte por la vida.
Para saber más
"Neurociencia para la vida real, los 10 pasos que mejoran tu cerebro" (Planeta) es el título del último libro de Ana Ibáñez, una reconocida neurocientífica, ingeniera superior química y piloto de helicóptero.
Se trata de una obra imprescindible con las explicaciones y los consejos más importantes para entrenar el cerebro, sentirnos mejor con nosotros mismos (también en lo que a autocrítica se refiere) y lograr una mayor satisfacción con la vida y con nuestras relaciones.
Comentarios
@FABI5056
11/06/2026
Totalmente, el discenso visualiza al distinto al cual, en defensa propia, se lo toma como el enemigo y todo por haber compartido una visión diferente.
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En la calesita como en la vida, nunca sabemos cual será la última vuelta. En la calesita como en la vida, a veces una suerte, una sortija, nos otorga una esperanza, una vuelta más, una vida más.
Tenemos que vivir, y no sólo existir.
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