Soy el unicornio dentro del arca de Noé
Escrito por
@MAG.HOW
Ahí estaba yo el sábado a la noche: sentada en una mesa para dos (porque la de uno no existe y, si existiera, sería un insulto) en un cafecito de caballito, con un libro que usaba de escudo y una copa de vino. Miré a mi alrededor y lo vi de nuevo. El fenómeno del "dos por dos".
Parejas cenando, parejas compartiendo una milanesa tamaño colchón, parejas discutiendo en susurros sobre quién se olvidó de pagar las expensas. El lugar era un desfile perfecto de animales que subían a la embarcación de a pares para salvarse del diluvio de la soledad. Y en medio de toda esa simetría zoológica, estaba yo. La pieza que sobraba. El unicornio en el arca de Noé.
Tengo 50 años. No tengo hijos, no tengo un exmarido que me moleste por WhatsApp pidiendo el contacto de la obra social, y mi departamento es un santuario de silencio y sábanas de muchos hilos que nadie desordena con los pies fríos. Amo mi vida, de verdad. Aprendí a ser mi mejor cita, a no esperar a "alguien" para ir a ver una película, o para comer yo sola un volcán de chocolate. Pero no les voy a mentir: a veces, ser un unicornio en Buenos Aires te agota un poco el cuerno.
Hay algo casi tragicómico en la reacción de la gente cuando te ven sola. El mozo te mira con una mezcla de lástima y respeto, como si estuvieras esperando un resultado médico o acabaras de sobrevivir a un naufragio en el Río de la Plata. “¿Mesa para uno solo, señora?”, te preguntan bajito, con ese tonito de velorio. Y yo, con mi mejor cara de "está todo bien, flaco", le mando: “Sí, para uno. Y traeme la panera que no vengo a meditar, vengo a comer”.
Disfrutar de la propia compañía a esta edad es un superpoder. Es la libertad absoluta de no tener que negociar si vemos una serie turca o un documental de la Segunda Guerra. Es ese placer casi pecaminoso de llegar a casa, revolear las llaves, sacarme el corpiño y saber que el control remoto es mío, el lado izquierdo de la cama es mío y el silencio... ah, el silencio en esta ciudad de locos es el lujo más caro que hay.
Pero ojo, que sea un unicornio no significa que sea de mármol. A veces, mientras veo a las jirafas y a los pingüinos en sus parejitas perfectas por la Avenida Santa Fe, pienso que sería lindo cruzarme con otro unicornio. No para que me "salve" de ninguna tormenta —yo ya aprendí a nadar sola y de espaldas—, sino para ver si el brillo de su cuerno combina con el mío.
Si estás leyendo esto y te sentís como el bicho que no encaja en la lista de invitados del arca, escuchame bien: estar sola no es una sala de espera. No es el "mientras tanto" hasta que la vida de verdad empiece cuando aparezca un otro. Esta es tu vida, hoy. Y es un festival.
Aprendé a amueblar tu soledad de tal forma que, si alguien entra, sea porque trae flores (o un buen Malbec) y no porque vos necesitabas que él te arreglara las grietas del alma. Disfrutá de tu propia voz, de tus rituales, de esa capacidad increíble de ir a un recital en el Movistar Arena sola y saltar como una pendeja sin que nadie te pida que te calmes.
Pero acá está la posta: el hecho de que hoy seas el unicornio del arca no significa que te vayas a extinguir. Disfrutá tu independencia con uñas y dientes, pero mantené el corazón lo suficientemente blandito para que, si otro caminante solitario asoma por la esquina, tengas un lugar en tu mesa.
Mientras tanto, brindemos. Por nosotras, por la libertad y por ser las únicas criaturas mágicas en un mundo lleno de pares que, a veces, se aburren un poco de ser siempre dos. Salí, comprate ese vestido que te queda pintado, pedí el plato más caro. El arca se lo pierde.
Comentarios
11/01/2026
11/01/2026
11/01/2026
11/01/2026
Me gustó especialmente cómo transforma la “soledad” en territorio propio y no en carencia: ese unicornio no está perdido, está raro —y eso lo vuelve precioso. Hay humor, hay autoconciencia y hay una ternura adulta que no se disculpa por existir. Esa escena del mozo preguntando “¿mesa para uno?” con tono de velorio es de una lucidez brutal: todos la hemos vivido, de un lado u otro.
También es muy potente la idea de que la vida no empieza cuando aparece alguien, que no estamos en una sala de espera sino en el escenario principal. Eso dialoga mucho con una sensibilidad madura: no desde el cinismo, sino desde la elección consciente. No es “no necesito a nadie”, es “me elijo primero”.
Y ese final, con el corazón “lo suficientemente blandito”… Ahí está la verdadera belleza. No hay clausura, hay apertura sin dependencia. Brindar por uno mismo, pero dejando una silla libre, no por necesidad sino por deseo.
Un texto que abraza y sacude a la vez. Dan ganas de levantar la copa y decir:-¡Sí, unicornio…! ¿Y qué?
Agustín
11/01/2026
11/01/2026
¡Qué lindo testimonio el que has compartido! Tiene eso que solo pasa en los pueblos del interior y el folklore destaca: la soledad no como rareza, sino como puerta a un encuentro con uno mismo. Nadie tuvo que dar explicaciones. Apareció la música, la ronda y una chacarera -ritmo que amo pero no sé bailar- que borró las mesas de a uno y de a dos.
Y sí: ser unicornio a veces pesa y a veces brilla. En tu relato, brilló. Porque la soledad elegida, cuando se cruza con calidez humana, se vuelve todavía más hermosa.
Agustín
12/01/2026
12/01/2026
12/01/2026
Ocurrente y original..
Creo que en literatura el escritor no es cien por ciento el personaje.
Realmente admira la forma de narrar de @MAG.HOW
12/01/2026
Yo tambien me siento un unicornio, pero lo vivo de otro modo, me siento asi, no por estar sola, sino por mi estilo de vida, no como carne, medito, no tomo alcohol y no lleno mi ahora de distractores externos para no ver mis monstruitos internos. Voy a un hotel y es un tema la comida, en una casa pedimos empanadas y ups no hay de verdura....en fin en este mundo en donde la salud es El Tema, me siento excluida muchas veces, y ahi es donde aparece mi unicornio interno diciendome...., ESTE ES EL COSTO POR ELEGIR VIVIR DE ACUERDO A TU SISTEMA DE CREENCIAS Y SOSTENERLO, este mundo se dice inclusivo pero no lo es, y bueh, no me quejo, acomodo mi cuernito azul francia (porque es de ese color) velozmente y sigo sembrando mis semillas extraterrestres, esa es mi vida hoy, aunque quizas algun dia aparezca ese otro con su cuernito tambien azul francia y con quien poder seguir este camino de la vida, que tanto nos enseña si estamos atentos....
12/01/2026




13/01/2026
Como diria mi Nona Sara : Es mejor solo que mal acompañado.
La vida es bella si es compartida pero aquello que no suma resta.
Es mejor unicornio en mano. Que cien pajaros de averia .-
Vermouth con papas Fritas y que siga el baile !!!!!
18/01/2026
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