La desconocida de Parque Chas (Cuento)

Escrito por
@FERNANDOJS

10/02/2026#N89847

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Durante una tardecita de otoño, de esas en las cuales el sol todavía calienta a través de un ventanal y en las cuales las hojas han cambiado su tonalidad, se encontraba mirando perfiles en una página a la que se había suscri-pt o no hacía mucho.

Allí estaba ella, una muy atractiva y sonriente morocha de unos cincuenta y tantos años, mostraba una serie de fotos, a cada cual más atrayente, pensó él. Había algo que le llamó la atención. No tenían nada en particular, ya que mostraban a una señora con distintos sombreros en un jardín con pileta durante una linda noche y otras con un lago de fondo – debe ser en la Patagonia, pensó rápidamente.

Se detuvo a leer la descripción que ella había realizado sobre su persona y le gustó.

Pensó, tenemos muchos puntos de coincidencia, y eso lo alegró.

Cerró el perfil, salió de la página y continuó con sus cosas.

Pasaban los días y seguía teniéndola en su mente. Eso no es algo normal, a mis jóvenes sesenta, así que, haciendo un esfuerzo, borró el pensamiento de su mente.

Pero, y como esos caprichos del inconsciente, su imagen seguía ahí presente.

Decidió entonces volver a observar su perfil y notó, con cierta desilusión, que ella no parecía haber estado activa en el último tiempo.

Fue paciente, y esperó a diario para ver si reaparecía. Pero fue infructuosa su estancia, la desconocida no dio señales de vida.

En su afán, le envió un par de mensajes, por más que el sitio le indicara que la probabilidad de respuesta fuese cuasi nula. Como era de suponer, no recibió nada del otro lado.

Se preguntaba, ¿qué habría sucedido con ella? ¿Habría encontrado el amor que decía estar buscando? ¿Acaso otro se le había adelantado y la había hecho feliz? ¿O se habría hecho realidad el decir popular que refiere a que todos se pierden en Parque Chas? ¿O tal vez, ella se había cansado de la etapa en las páginas y cerró su perfil? Muchas preguntas sin respuesta alguna.

Entonces pensó en un plan “B”, buscar datos suyos en las redes, pero tampoco tuvo éxito. Pensó, habrá sido un espejismo o un invento de mi imaginación…

Hasta se dijo, voy a tirar al río un mensaje en una botella para ver si tengo mejor resultado, pero en seguida cayó en la cuenta de que Parque Chas no está sobre las márgenes de ningún espacio acuático y desechó la idea.

Nunca la olvidó, para él sigue siendo la desconocida de Parque Chas a la que le hubiese gustado conocer.

Pero se tuvo que conformar con saber el nombre que ella utilizó en el sitio y contemplar sus bellas fotos, nada más…

FJS

© 2026   

 

Comentarios

@CANONET

10/02/2026

¡Qué cuento tan delicado y melancólico, Fernando @FERNANDOJS! Tiene algo de nostalgia urbana y de romance suspendido, como esas historias que no terminan porque, en el fondo, nunca empezaron.
Tu relato habla de algo muy actual, pero con un tono clásico: la ilusión que nace sin haber tocado nunca la realidad. Esa mujer no es sólo una persona; a la vez es un símbolo. Representa lo posible, lo no vivido, lo que podría haber sido y quedó flotando en el aire. Por eso no se va: no tuvo un final, y lo inconcluso suele ser lo más persistente ¿no es así?
El detalle de Parque Chas es brillante, como mínimo. No solo como un guiño porteño, sino como metáfora: ese laberinto de Minotauro del que “nadie sabe cómo salir” -dicen- funciona perfecto como imagen del laberinto emocional en el que queda el protagonista. Él no está perdido en calles, sino en una idea, en una ausencia.
También hay algo muy humano en ese “a mis jóvenes sesenta”. No es ironía: es una declaración de vitalidad, pero también de sorpresa ante la fuerza del deseo cuando uno cree que ya no debería sentirse así. El cuento demuestra que la edad no anestesia la esperanza.
El tono es suave, casi susurrado, sin estridencias ni dramatismo, y eso lo hace más creíble. No hay reproche, ni victimismo: solo una aceptación serena de que algunas personas llegan a nuestra vida para quedarse… incluso si nunca estuvieron realmente.
En definitiva, la desconocida de Parque Chas no es ella: es él mismo, enfrentado a su propia capacidad de sentir, imaginar y perder sin haber tenido. Y eso, lejos de ser triste, lo vuelve profundamente humano.


¡Que me has hecho pensar y escribir, pibe, a mis jóvenes setenta!

Agustín  
@FERNANDOJS

10/02/2026

¡¡Muchísimas gracias por tu comentario estimado Agustín!! Parece que hubiese sido por encargo, ya que has realizado un minucioso análisis de mi relato.

¡¡No puedo agregar ni una coma, solamente disfrutar al leerlo!!

Un placer que hayas querido realizarlo, lo valoro, y más, sabiendo de quién viene.

Queda en la mente del lector si la historia es tan solo eso, o si quizás tiene algún dejo de realidad…

Un extra, si te movió a pensar y a escribir, misión más que cumplida...¡¡y vivan tus jóvenes setenta, ya que la edad no es una cuestión de documento sino de espíritu!!

Abrazo grande

Fernando  

@FERNANDOJS

10/02/2026

¡Muchas gracias @MOLINAR3 por tus palabras!

Si ella fue un medio para construir una esperanza, como has dicho, queda librado a la interpretación del lector.

Saludos

Fernando   

@CANONET

10/02/2026

¡Quien debe agradecer soy yo, Fernando @FERNANDOJS! 

Habrás notado que no escribo en todas las notas; cuando lo hago es porque hay algo me toca, me despierta o me invita a pensar. En este caso, tu cuento fue una de esas excusas hermosas para ejercitar la mente, jugar con las ideas y dejar que las emociones hagan lo suyo. Si además mi comentario te resultó grato, entonces el ida y vuelta valió la pena. 

Coincido con vos: la edad vive más en el espíritu que en el documento… mientras haya curiosidad, seguimos siendo jóvenes. Uno siempre tiene veinte años en un rincón del corazón pero la macana es cuando comenzamos a no recordar en qué rincón están. Por ahora, me voy salvando porque la edad no es una edad cronológica determinada sino una actitud frente a la vida.

Agustín

   
@ELISABE11

11/02/2026

Hermosa historia!!
Breve y consistente.Conozco Parque Chas y me encanta!!
No seré yo la morocha del sur??
Ja ja!!
Saludos.  
@GABRIELA58

12/02/2026

Coincido con Agustín. " En definitiva: la desconocida de parque Chas no es ella, es él mismo...."Opiniones, claro.  
@FERNANDOJS

13/02/2026

Luego de una semana ajetreada, me permito un tiempo para responderles.

Por eso Agustín @CANONET valoro más tu comentario ya que he visto que no solés escribir en todas las notas, pero cuando lo hacés tus apreciaciones son justas y atinadas. Además, suman valor a lo escrito por la otra persona.

Reitero, qué bueno que mi cuento haya despertado toda esa andanada de inquietudes. ¡Es grato saber eso!, aunque, también, sube la vara para futuras publicaciones... 

Con relación a la edad, tu lo has dicho, "...mientras haya curiosidad, seguimos siendo jóvenes..." y, agrego, esa actitud ante la vida a la que has referido es la que nos mantiene jóvenes, por más que - tal vez - el físico no posea la misma agilidad de otras épocas. 

@ELISABE11 muchas gracias por tu comentario. Lamento desilusionarte, pero no eres la protagonista de esta historia. Como se suele decir en los concursos, deberás seguir participando.

Estimada Gabriela @GABRIELA58 ... ¿y si así no fuese? ¿Y si realmente existiera la desconocida de Parque Chas? ¿O vos suponés que puede ser parte del conjuro de la piedra roja que tanto valor le otorgaba Fermín y por la cual pugnaba Amanda?

¡Un cordial saludo para los tres!

Fernando  

@GABRIELA58

14/02/2026

Jajá @FERNANDOJS , como venía la historia coincidí con Agustín en esa sensación, pero puedo ser que esté viva. A los que siempre estamos enamorados del amor, sabemos que, a veces ese sentimiento toma cuerpo y forma y se hace tangible.  Recuerdo ahora que me pasó algo parecido en mi vida. A mi desconocido de Parque Chas (por poner nombre a algún lugar), una vez lo vi de tardecita en una playa cuando ya no quedaba nadie. Creí que eran visiones y lo dejé pasar, pero era él. Sólo que lo mío es realidad y no lo puedo contar acá porque es parte de mi privacidad y esto es ficción(ja). ojo, que la de la piedra roja existió!!  
@FERNANDOJS

14/02/2026

Hola Gabriela @GABRIELA58

Me gustó mucho la siguiente frase que escribiste "...A los que siempre estamos enamorados del amor..." Me llevó, por alguna razón desconocida, al pensar en el Quijote de la Mancha y su amor platónico, idealizado y eterno por Dulcinea.

Y sí, en algunas contadas y escasas ocasiones esas imágenes pueden cobrar vida. La pregunta es, ¿es la realidad mejor que la figura imaginada? ¿O, tal vez, la transformación en algo corpóreo rompe ese hechizo?...

Gracias por compartir tu propia experiencia personal. Tal vez hayas creído que su presencia era tan solo eso, un espejismo. Y, por otra parte, si nada sucedió por algo fue, quizás sus andares no estaban en el mismo camino.

En el caso de mi relato, tal vez también sea referido a alguien real, o quizás no. Eso quedará en manos de buenos y sagaces lectores que sepan sumergirse y bucear en las profundidades del cuento...  

Pero no está en mí decir eso, ya que – al igual que en tu caso – se transformaría de una ficción en una historia personal.

Con relación a la existencia de la piedra roja, doy fe de su existencia. Yo me refería a las imágenes que aparecen cautivas dentro de ella.

¡Que tengas un buen sábado pergamiense!

Fernando  

@GABRIELA58

14/02/2026

Gracias! Lindo sábado por acá!