¡Viajamos en el tiempo a fotear en una Feria Medieval!
(Domingo 29/03/2026)
Ficha de la Salida
DESCRIPCIÓN
Te invito a sumergirte en una Feria Medieval, donde habrá luchas al estilo de la época, puestos de comida, bijouterie artesanal y mucho para descubrir.
El Centro Deportivo Municipal n° 2 de Tres de Febrero se transforma en un campo de batalla con la participación de competidores y competidoras de Argentina (Buenos Aires e interior), Brasil, Chile, México, Italia, Francia y Europa.
Un escenario ideal para tomar fotos inolvidables, capturando gestos, movimientos, armaduras y la magia de otros tiempos.
Vení a vivir la experiencia… Y a retratarla con tu celu o la cámara que tengas.
ENTRADA GRATUITA. Sólo lo que quieras gastar en los puestos de comidas y artesanías..
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01/03/2026
Felicitaciones Agustín
28/02/2026
También al Taller de Defensa Personal en el Club Italiano de Buenos Aires. He recorrido un largo camino, muchacho.
28/02/2026
Gracias Agustin por compartir pinceladas de tu vida, y puedo agregar que es un placer que sos de los pioneros de encontrarse.com desde el 15/1/2003 (ayer nomas)
Muchas veces cuento a los nuevos, cuando convocaste a la muestra de humor grafico japones.
Abrazo
27/02/2026
Buenísimo, Agustín!!! Yo también tengo en preparación mi Autobiografía no autorizada!!! 😂
27/02/2026
Silvia @SISSI12: depende de cuánto cobres por los derechos de autora por la idea... Por ahora está en proyecto mi Autobiografía No Autorizada.
27/02/2026
Sería lindísimo convertir estos textos en un libro, por ejemplo, Aventuras y reflexiones de un hombre y una cámara 😄
27/02/2026
Es un placer leer tus reflexiones "didáctico- históricas", Agustín! El poco tiempo del que dispongo en este momento no me permite comentar demasiado, pero te leo con mucho gusto!
27/02/2026
Buen día. Comenzaré con la publicación en Notas del taller de fotografía que es para que todos tengamos las herramientas básicas para tener benas imágenes de la Feria Medieval. Como la gran mayoría me desconoce, pese a que estoy en la página desde 2003, corresponde que me presente.
CV Fotográfico (versión sinceramente mejorable y sin Photoshop)
Mi “carrera fotográfica” empezó temprano y con cierto grado de inconsciencia técnica: después de la escuela primaria practicaba en casa con una cámara de altísima precisión científica, una Kodak Fiesta. Todavía la conservo como documento histórico y como advertencia a las nuevas generaciones. Aquella cámara tenía un valor pedagógico enorme: cuando la foto salía mal, no culpaba al equipo… hablaba de aprendizaje.
La Kodak merecidamente descansa hoy junto a una vieja Agfa de cajón que perteneció a mi abuelo y luego a mi papá. En mi familia no se heredaron estancias ni fortunas: se heredaron cámaras livianas y recuerdos más pesados. Ninguna de las dos tiene zoom, pero tambas atesoran historias.
Gracias a Carlos, del Estudio Reims de Villa del Parque, descubrí que las fotos no aparecían por magia sino por química. Yo estaba convencido de que el revelado implicaba fórmulas secretas y palabras en latín. Resultó ser algo peor: líquidos con nombres impronunciables y la obligación de tener paciencia. Aun así, sigo sospechando que algo de alquimia había.
El baño exterior de la casa de mi abuela se convirtió en mi laboratorio fotográfico. Ponía cinta de pintor en los bordes de la puerta para hacerlo estanco a la luz. Era un sistema altamente profesional que consistía básicamente en confiar en que nadie necesitara entrar urgentemente. Fue mi primer contacto con la fotografía de alto riesgo.
En 1974 comencé a estudiar en la Escuela Municipal de Arte de La Matanza, donde obtuvimos una sólida formación teórico-práctica. Esto significa que aprendimos por qué las fotos salen mal… y también algunas maneras de disimularlo.
Desde entonces sigo fotografiando con un método muy refinado, casi científico: pruebo, me equivoco, vuelvo a probar y, muy de vez en cuando, consigo imágenes que parecen intencionales. Este sistema me permitió evolucionar desde las cámaras simples, pasando por las de visor directo, luego las réflex, hasta llegar a la tecnología suprema: la cámara del celular, donde uno puede equivocarse más rápido y con mejor definición.
Durante un tiempo fui fotógrafo de una institución cultural dedicada a la música clásica en San Martín. Allí aprendí que también se pueden fotografiar el sonido y el silencio, siempre que nadie tosa justo cuando uno dispara.
Mi actividad docente comenzó de manera accidental. En 1995 cursé Iluminación en Club de Imágenes, a una cuadra de Canal 13, y al año siguiente me ofrecieron dar clases. Mis primeros alumnos fueron una compañera de trabajo -que además hacía de modelo- y un señor muy amable especializado en retratar señoritas de cabarets de Valentín Alsina. Con ese material podría escribirse una enciclopedia de anécdotas, aunque probablemente no sea material escolar.
He dado talleres y realizado muestras en el Centro Cultural Ernesto Sabato, en Santos Lugares, donde fui uno de los tres fotógrafos que inauguraron la fotogalería. Con el tiempo supe que mi taller había sido una de las primeras actividades del centro, inaugurado con la presencia de don Ernesto. Siempre me gustó pensar que el maestro aprobaba en silencio… o al menos no manifestó objeciones.
En Encontrarse, también di talleres en la Casa de la Poesía Viva y participé en exposiciones colectivas con distintos grupos. Algunas muestras estaban previstas para durar una semana y terminaron quedándose dos, lo que en el ambiente artístico puede interpretarse como un éxito o como la falta de un martillo para descolgarlas.
Fui invitado a dar charlas de fotografía analógica en el Museo Fotográfico Alejandro Witcomb, lo que me permitió hablar públicamente de cámaras, rollos y otras especies hoy consideradas casi arqueológicas. Más recientemente también expuse fotografías vinculadas a la memoria histórica del 24 de marzo, tomadas durante años de marchas y encuentros como salidas en este sitio. Me han invitado este año para recordar el 50° aniversario de ese golpe exhibiendo más fotos.
Después de todo este tiempo transcurrido sigo sosteniendo una idea bastante simple: si una foto emociona, funciona; si no emociona, siempre puede decirse que es experimental, palabra que salva muchas situaciones.
Podría resumir mi trayectoria así: muchos años mirando la luz, persiguiendo momentos y tratando de llegar al disparador en el instante justo… o al menos razonablemente cerca.
Agustín
26/02/2026
🤣
26/02/2026
Si desean hacer una consulta la pueden enviar por mensaje personal. El 0800-AGUS no está en servicio.
26/02/2026
Muchas gracias !!!
26/02/2026
Por ahora será publicado en Notas. Gracias por el mensaje.
26/02/2026
Genial va a venir muy bien muchas veces por vaga desconozco la funcionalidades de mi teléfono , que también tendría que ponerme a investigar... Cualquier cosa si después podés dejar por acá día y horario de la conexión para este encuentro virtual Muchas gracias
26/02/2026
Buen día. Publicaré en notas. Reitero que no es un curso ni un taller propiamente dicho por las limitaciones del caso. Cómo siempre, usaré un lenguaje despojado de tecnicismos. ¡Gracias por su interés!
26/02/2026
Buenísimo! Dijiste Virtual, es por zoom o alguna plataforma?
26/02/2026
me encanta!!! muy buena idea!
25/02/2026
¡Hola! Antes que la carroza se transforme en calabaza y los caballos en ratones, deseo presentarles esta propuesta de un taller virtual que va a dar herramientas básicas y muy útiles, a modo de preparación previa a la salida a la Feria Medieval. Conviene aclarar algo importante: no reemplaza a un taller presencial.
El formato virtual permite aprender, ordenar ideas y llegar mejor preparado, pero tiene sus límites. Es como entrenar esgrima con una escoba en el living de casa: sirve muchísimo… aunque el día que aparece el caballero de verdad uno descubre que faltaban algunos detalles.
En las clases virtuales podremos ver ejemplos, comentar fotos y aprender conceptos, pero en un taller presencial pasan cosas difíciles de imitar por pantalla: alguien que se acerca, mira tu cámara y dice "probá así", ese pequeño ajuste que de golpe mejora todo, o ese momento en que varios miran la misma escena y cada uno encuentra algo distinto.
El taller virtual, entonces, es una excelente preparación, una manera de llegar a la Feria con menos dudas y más seguridad. No convierte a nadie en maestro medieval de la imagen, pero sí evita que uno llegue sacando fotos como si estuviera disparando flechas con los ojos cerrados. Dicho de otro modo: el taller virtual enseña el camino… pero después hay que caminarlo, de ser posible con la cámara en la mano y los pies en el lugar.
Antes de lanzarnos a fotografiar caballeros, arqueros, doncellas y comerciantes de hidromiel, propongo este taller virtual breve y cotidiano, pensado como entrenamiento previo para llegar a la feria medieval con algo más que entusiasmo… y algo menos que improvisación. Está dirigido a quienes tienen nociones mínimas -o menos- de fotografía y una cámara o celular dispuesto a colaborar. No hace falta equipo sofisticado: en la Edad Media no tenían ni Wi-Fi y sin embargo sobrevivieron bastante bien.
Lo publicaré en la sección Notas. Agradezco de antemano sus comentarios.
Agustín
24/02/2026
Muchas gracias Agustín por tu hermoso comentario !!!!
24/02/2026
Leí tu nota y vuelvo a decirte: me encantó tu humor y como lo redactaste, además me refrescantes un montón de reglas fotográficas. cómo dice Sergio pura poesía.
24/02/2026
Esto que escribiste aca es poesia pura, gracias por inspirar !!

